TMT - Conversaciones 23/12/2020

Raúl Katz: “El Estado puede incentivar el acceso a Internet agregando demanda, compartiendo obra civil o subsidiando a poblaciones desprotegidas”

Por José Crettaz

Esta entrevista con el especialista en política y economía de las telecomunicaciones, realizada a mediados de 2016, podría ayudar a contextualizar y entender las decisiones de la administración Fernández para el sector (congelamiento de tarifas)

Raúl Katz: “El Estado puede incentivar el acceso a Internet agregando demanda, compartiendo obra civil o subsidiando a poblaciones desprotegidas”

A mediados de 2016, en el ciclo Conversaciones en La Nación (antecedente remoto de #TMTconveraciones), entrevisté al especialista en regulación de las telecomunicaciones Raúl Katz.

Katz vive en Estados Unidos, donde entre otras cosas era en aquel momento director de Estrategia de Negocios de Columbia Business School, pero tiene foco en América Latina. Aquella charla, de la que ya pasaron más de cuatro años, resulta muy útil para entender el presente de las medidas adoptadas por la administración Fernández en 2020 (declaración de “servicio público” y congelamiento de precios).

-¿Qué impacto tiene en la economía y el desarrollo de un país el contar con redes de comunicaciones eficientes, potentes y que lleguen a todos?
-El impacto es fundamental y existe a varios niveles. El primero, lo que se conoce como impacto económico directo que es simplemente el peso que las telecomunicaciones y lo digital tiene en el conjunto de la economía en términos de sus ventas. Para dar un ejemplo, en el caso argentino, tiene una producción bruta de 26.000 millones de dólares si contamos desde los medios audiovisuales hasta la venta de terminales o dispositivos para los consumidores [NdE: dato de 2016]. El segundo impacto económico directo es la generación de empleo. De nuevo, en el caso argentino, el ecosistema digital crea alrededor de 200.000 puestos de trabajo. Las telefónicas son las que proveen el mayor volumen de puestos de trabajo.

-Cuando hablamos de ecosistema digital, ¿cuáles son los elementos que lo componen?
-Si uno considera las diferentes empresas o jugadores que se articulan para hacer el tipo de productos y servicios que estamos considerando va de la producción de contenidos audiovisuales pasando por los desarrolladores de aplicaciones o comunicaciones digitales, agregadores, los proveedores de transporte, a los servicios de software, servicios informáticos y venta de dispositivos. Es toda la cadena de valor. Estamos hablando de un impacto económico directo bastante importante.
Pero además de eso, existe el impacto indirecto. Lo que en economía se conocen como efectos de derrame o spillover. Estas tecnologías, por ser lo que se llama tecnologías de utilización general, tienen un impacto o están siendo usadas por el conjunto de sectores industriales, servicios financieros, operaciones, logística y hasta el sector agropecuario. Este impacto económico indirecto en el caso argentino si uno toma los efectos acumulados suman hasta el 5% del producto bruto. Quiere decir que si uno suma los efectos directos e indirectos del punto de vista económico de las TIC estamos hablando de un peso económico fundamental e importante para el crecimiento económico de nuestro país.

“Estas tecnologías, por ser lo que se llama tecnologías de utilización general, tienen un impacto o están siendo usadas por el conjunto de sectores industriales, servicios financieros, operaciones, logística y hasta el sector agropecuario”

-Argentina está comenzando ahora un proceso de debate de una nueva regulación del sector, con una o varias leyes ¿Qué elementos debería considerar para alentar e impulsar el sector para generar más inversión y mejorar las comunicaciones? [NdE: esta pregunta refería a la promesa -luego incumplida- de la administración Macri de dictar una ley convergente, aún pendiente]
-En este sentido hay dos tipos de filosofías que guían el aspecto legislativo o regulatorio de las TIC. La primera podría ser crear las condiciones necesarias para aumentar la inversión. Si yo miro al futuro desarrollo de tecnológico digital de la Argentina el nivel de inversión tendría que aumentar aproximadamente tres veces del volumen que hay actualmente. Considerando que el sector privado es quien financia fundamentalmente el desarrollo de esta infraestructura, hay que considerar qué condiciones se generan para producir suficientes incentivos para que la inversión privada se canalice al sector. Ahí vamos desde la seguridad jurídica, garantizar cierto retorno de la inversión hasta reconocer que las tasas de crecimiento van a ser importantes a futuro. Esta industria está cambiando tecnológicamente tan rápido que necesitamos esencialmente ocho años para tener un retorno de una inversión de capital en una obra de infraestructura como podría ser 4G. Por ejemplo, la Argentina está ahora [NdE: 2016] a los comienzos del despliegue del 4G, en ocho años tendríamos que estar planteándonos cómo vamos a migrar a 5G. Lo que significaría una nueva ola de inversión y por lo tanto tener más o menos garantizados los retornos para poder evolucionar hacia la nueva generación de tecnología. Y así en los diferentes sectores. Desde el punto de vista de la legislación en la medida que se crean las condiciones para que el capital privado fluya al sector de alguna manera se está garantizando de que la industria se desarrolle. Que estos impactos económicos, fundamentarme el indirecto, se materialice de manera importante.

-¿Existe en América latina o el resto del mundo algún país que sea buen modelo a seguir o imitar?

-En mi entender, hay cinco países que están en el nivel avanzado en el desarrollo de la digitalización en América Latina. Argentina es uno de ellos y los otros son Colombia, Costa Rica, Uruguay, Chile y Panamá. Ahora bien, desde el punto de vista de la tasa con la que la digitalización está progresando probablemente el ejemplo más importante es Colombia. Es un país que hace 10 u 8 años estaba en un estadio primitivo en el desarrollo tecnológico y ahora está en el de países avanzados sobre la base de la aplicación de un marco institucional y una política regulatoria que incentivó el desarrollo del sector.

“Esta industria está cambiando tecnológicamente tan rápido que necesitamos esencialmente ocho años para tener un retorno de una inversión de capital en una obra de infraestructura como podría ser 4G”

-Hay competencia entre las distintas redes, hay sectores protegidos…
-Yo soy reacio a establecer mecanismos de protección a un sector u otro. La dinámica competitiva es suficiente para asegurar que la mano invisible provea, de alguna manera, los incentivos y las condiciones necesarias para el desarrollo de la industria. Las tasas de retorno en este sector son adecuadas y en ese sentido conceptos como protección y garantías no me parecen adecuadas. Habiendo dicho eso, en el caso colombiano, había por ejemplo mecanismos o remedios regulatorios que fueron importantes en la medida que aseguraban el crecimiento de aquellos operadores móviles que tenían una cuota de mercado reducida. Por ejemplo, se conoce como tasas de interconexión asimétrica por las cuales los operadores más pequeños podían favorecerse con este remedio que son necesariamente temporarios. Pueden durar seis o siete años hasta que se reestablece cierto equilibrio a partir del cual la dinámica competitiva es quien dirige el comportamiento del os operadores. En Argentina hoy tenemos una industria móvil servida por tres operadores y uno muy minoritario, pero tres con cuotas de mercado prácticamente iguales. No hay necesidad de establecer remedios. En la medida en que haya cuotas de mercado balancedadas es suficiente con dejar que las leyes del mercado y la libre competencia ayuden al desarrollo del sector.

-Y en el caso de las redes fijas
-Tenemos los operadores de telefonía y de TV por cable y ese tipo de competencia, sobre todo por lo que hemos visto en países industrializados, es bastante dinámica y suficiente para garantizar el desarrollo de la banda ancha fija.

“En la medida en que haya cuotas de mercado balancedadas es suficiente con dejar que las leyes del mercado y la libre competencia ayuden al desarrollo del sector”

-Una de las cosas que se discuten en Argentina es cuál es el número apropiado de operadores. Para un país como el nuestro ¿Cuál sería ese número?
-Es un punto que la ciencia económica ha estudiado durante muchos años. Hay un par de premios Nobel asignados a estudios de la organización industrial acerca de cuál es el número apropiado de operadores. En principio se estableció que seis participantes en un mercado eran muchos y dos eran muy pocos. Por un lado, dos son muy pocos en la medida en que una estructura duopólica lleva a un efecto de señalización y cartelización que atenta contra los intereses de los consumidores. Por otro lado, seis operadores son excesivos en la medida en que la dinámica competitiva lleva a una erosión importante de las tasas de retorno y por lo tanto afectaba la sostenibilidad de la industria. Empezó con seis y dos. Otros estudios achicaron ese rango. Todo el mundo está de acuerdo en que dos no son suficientes y que de alguna manera tendríamos que por lo menos tener tres. En realidad, la ciencia económica y los estudios de organización económica están hablando de entre tres y cuatro operadores. Es un fenómeno interesante, porque hay países como el Reino Unido, Grecia o Italia, donde en un momento determinado la industria puede llegar a tener cuatro o cinco pero después por esos mecanismos de autoregulación se producen fusiones, adquisiciones o salidas y se reestablece un equilibrio entre esos tres o cuatro. Nosotros podríamos aceptar cuatro, aunque no quiera decir que sean cuatro a perpetuidad porque podría haber recombinaciones, llegar a dos ahí sí podría ser peligroso. Toda la teoría de la competencia dice que dos operadores no son los más adecuados si uno está discutiendo la defensa del interés del consumidor.

-En Argentina, en los lugares más alejados de los grandes centros urbanos, que suelen ser además muy empobrecidos, Internet no existe o es muy lenta o, además, es muy cara. ¿Cómo se resuelve?
-En ese caso, la intervención del sector público puede llegar a ser importante. Ahora bien ¿Cómo se materializa? Mi teoría es que esa intervención del sector público debería ser primero analizar el caso de negocio del despliegue de una tecnología de última generación en un poblado de las características que mencionas y ver hasta qué punto ese caso -que a priori no es atractivo- puede ser mejorado por la introducción de ciertos incentivos. Por ejemplo, agregación de la demanda. Uno de los problemas que tenemos por ejemplo en el despliegue de fibra óptica es tener suficiente demanda para financiar el retorno a la inversión que es bastante elevada sobre todo en lugares muy aislados o de baja densidad. Entonces, agrego la demanda en los hospitales, la policía, las escuelas, las bibliotecas y los centros culturales, y creo un contrato único de todos los centros públicos con lo cual el operador privado se asegura un ingreso inmediato desde el momento en el que despliega la infraestructura. Segundo, se pueden ofrecer oportunidades para compartición de obra civil. El municipio le ofrece al operador que despliega esa infraestructura la posibilidad de utilizar edificios para la instalación de equipamiento. Inclusive, hemos visto en Estados Unidos, la estructura de un silo para instalar una torre de telecomunicaciones. Eso reduce en parte la inversión de capital para el despliegue de redes. Y tercero, proveer algún tipo de subsidio ayuda para incentivar la demanda sobre todo de las poblaciones más desprotegidas del punto de vista económico. Entonces si uno combina algunas de esas tres medidas, el caso de negocio empieza a ser más atractivo. Estoy hablando de una intervención pública pero no es necesariamente inversión del Estado para el despliegue de redes sino el alivio de algunas de las condiciones que impiden que ese caso de negocios sea positivo.

“Todo el mundo está de acuerdo en que dos no son suficientes y que de alguna manera tendríamos que por lo menos tener tres. En realidad, la ciencia económica y los estudios de organización económica están hablando de entre tres y cuatro operadores”

-¿Cómo se puede incentivar la producción o el desarrollo de contenidos o servicios digitales en América latina?
-En primer lugar me gustaría decir que la producción de contenidos audiovisuales o servicios digitales en Argentina así como en el resto de América latina no está a la altura de lo que debería ser. América Latina, cuando es comparada con otras regiones del mundo, está a la saga en términos de producción de contenidos locales que son consumidos por la población de nuestra región. Entonces tenemos un déficit. Los sitios más populares han sido desarrollados afuera de las fronteras de nuestra región.

-¿Cómo se estimula eso?
-Uno de los problemas fundamentales es la inversión privada, no la inversión pública. Lo que estoy viendo que cuando uno suma la inversión pública destinada a la producción de contenidos y servicios digitales a nivel de América latina, la hemos calculado alrededor de 20.000 millones de dólares. El volumen es adecuado, el problema es que la distribución o asignación no está hecha de manera racional para estimular el desarrollo de nuevos proyectos, start ups o emprendimientos. Desde el punto de vista de la inversión pública el problema es de racionalización de la inversión y de reducción de los costos de fricción. Cuando hablo de esto último hablo por ejemplo de que no hay claridad sobre dónde están las fuentes de financiamiento para un emprendedor si quiere desarrollar una nueva aplicación.
Ahora, por el lado de la inversión privada, los montos son todavía muy reducidos. Tenemos hoy en inversión de capital de riesgo en esto en el orden de los 400 millones de dólares. Que es una gota de agua comparado con los volúmenes de inversión que existen en otras regiones del mundo. Tenemos que crear las condiciones para que la inversión privada comience a fluir de una manera mucho más eficiente.
El tercer punto es el capital humano. Pese a que tenemos buenas universidades el volumen de producción de personal técnico y capital humano en general todavía no alcanza para suplir las necesidades de una industria vibrante en la producción de contenidos y desarrollo de aplicaciones. Tenemos probablemente un déficit en el caso de Argentina de unos 30.000 ingenieros. La Argentina está produciendo unos 30.000 ingenieros por año entre las diferentes universidades , para alcanzar un nivel desarrollado de digitalización, necesitamos doblar el número de graduados.