TMT - Conversaciones 29/12/2020

Guillermo Schmid: “El gobierno lleva a las pymes de Internet a la quiebra, y a los pueblos a la desconexión”

Por José Crettaz

Emprendedor telco e integrante de la flamante Unión Argentina de Proveedores de Internet-UAPI explicó en #TMTconversaciones el impacto que tendrán las últimas medidas oficiales

Guillermo Schmid es gerente de Infinet Villaguay, proveedor pyme de Internet en el centro de la provincia de Entre Ríos, e integrante de la Unión Argentina de Proveedores de Internet (UAPI).

UAPI es una nueva cámara del sector pyme y, en sus pocos meses de existencia, ha demostrado ser la más combativa del sector. Desde su perfil en las redes sociales viene difundiendo alto y claro, sin eufemismos, la situación de ese sector, el más castigado por las decisiones de la administración Fernández tomadas durante el fatídico 2020: congelamiento de precios, declaración de servicio público y obligación de dar servicio por debajo del costo a 10 millones de personas.

En el interior del interior, estas pymes pagan el mega mayorista hasta cinco veces más caro que en el Área Metropolitana de Buenos Aires y sin acceso al crédito y financian su actividad con recursos propios vienen tendiendo redes a donde no llega el Estado (ni siquiera Arsat) y donde tampoco alcanza el 4G de los grandes operadores móviles.

Desde UAPI sostienen que el Ente Nacional de Comunicaciones-Enacom no los recibe, que sólo tienen acceso a los delegados en el interior pero que sus reclamos y propuestas no llegan a las autoridades.

Schmid pasó por #TMTconversaciones (ciclo de entrevistas que se emite por el canal Metro para la Argentina y por UCL Play para el resto de América Latina) para ofrecer la mirada de esa cámara sobre las últimas medidas del gobierno nacional.

“El mercado funciona perfectamente bien en el interior. Y eso es algo que queremos rescatar: no necesitamos que nos fijen precios, con un corsé que obliga a trabajar a pérdida”

 -¿Cómo impactaron las últimas medidas del gobierno nacional en el sector representado por la Unión Argentina de Proveedores de Internet, UAPI?

-La verdad es que muy mal. Y esa es la génesis de UAPI y de cómo nos fuimos agrupando muy pequeños operadores del interior del país. A principios de enero de 2020, cuando se desataba la crisis y empezaba a haber sobreconsumo en nuestras redes nos juntamos para defender intereses comunes que no eran bien defendidos de otras cámaras.

Nos fuimos sumando y a partir de marzo se desata el grueso de la crisis. Todos experimentamos en nuestras redes que se duplicara el tráfico, con toda la gente encerrada por la pandemia. Eso hizo que se nos hiciera complicado proveer un buen servicio y obviamente nos obligó a ampliar nuestras redes, a hacer más inversiones y a comprar más ancho de banda mayorista, que pagamos en dólares y en el interior hasta cinco veces más que lo que se paga en AMBA. Nuestra ecuación cambió totalmente y la empezamos a pasar mal. Ahora son contados los casos de empresas rentables.

Somos pequeños emprendedores, que sin ayuda de nadie -tampoco del Estado- con inversión propia y todo a pulmón llevamos a Internet capilarizando a todo el país, en los lugares donde las empresas grandes no llegan. Al día de hoy somos más de 300 miembros en UAPI. Pero cuando sumamos toda la cantidad de clientes que atendemos, vemos que tenemos una llegada al interior y queremos tener representación para que se nos escuche.

Lo que vemos es que el Enacom no está escuchando a las pymes, las empresas más chiquititas. Entonces después de muchas conversaciones y andando el tiempo viene el congelamiento de las tarifas, previamente hubo otros decretos y reglamentaciones que restringieron la actividad.

Ahora venimos de seis meses de tarifas congeladas, con precios que nosotros ya no veníamos subiendo por una cuestión de mercado y por que en los pueblos chicos nosotros nos conocemos todos. Acá lo conocemos al verdulero y al carnicero y no podemos ni queremos, ni fue nuestro espíritu, cobrar por lo que no prestamos (por ejemplo, no tenemos call center). Tenemos un trato muy directo con los clientes, les conocemos las caras. 

El mercado funciona perfectamente bien en el interior. Y eso es algo que queremos rescatar: no necesitamos que nos fijen precios, con un corsé que obliga a trabajar a pérdida. Quizá las empresas grandes pueden subsistir un tiempo más, van a degradar el servicio o dejar de prestar en zonas, pero a nosotros nos quiebran. Si desaparecemos nosotros hay un montón de pueblos chicos a los que Arsat ni siquiera llega, por poner el ejemplo del Estado. Mucho menos las empresas grandes que en muchos lugares no tienen el 4G implementado. Aparte de que es más caro el 4G que los servicios que nosotros nos ofrecemos.

Tratamos de hacernos visibles, que se nos escuche y se vea nuestra problemática. Nuestra ecuación fue la más castigada dentro del rubro de las telecomunicaciones en todo el país, sobre todo por la estructura de costos que tenemos, que en el interior son altísimos.

“Quizá las empresas grandes pueden subsistir un tiempo más, van a degradar el servicio o dejar de prestar en zonas, pero a nosotros nos quiebran. Si desaparecemos nosotros hay un montón de pueblos chicos a los que Arsat ni siquiera llega, por poner el ejemplo del Estado”

-Cuando el gobierno anuncia estas medidas, las presenta como beneficios para sectores vulnerables y cuando los usuarios escuchamos congelamientos de tarifas, por supuesto que nos alegramos. ¿Cómo se explica a los clientes que estas medidas pueden tener las consecuencias que vos estás enumerando?

-Muy simple: cara a cara. La ventaja de ser chiquitos hace que tengamos un diálogo fluido con nuestros clientes. Nos llaman un domingo a la tarde y vamos ese domingo a arreglarle. Las empresas chicas del interior son las que menos reclamos tienen y menos denuncias tienen en el Enacom, eso demuestra que estamos haciendo bien las cosas dentro de nuestras posibilidades. Entonces, es hacer docencia también. Si nosotros no podemos siquiera cubrir nuestros costos, no ya tener una ganancia razonable como se dice por ahí, el servicio se va a degradar o no vamos a poder vender a nuevos clientes. ¿Cómo le decimos a un vecino que conocemos mirá no te puedo vender? Esto nos pone en una situación muy complicada de quebranto, que lo venimos manifestando a través de las redes sociales de UAPI que es el úniuco medio que tenemos para expresarnos. Es muy difícil, estamos muy complicados.

-¿Cuál es el perfil de estos emprendedores agrupados en UAPI? ¿De dónde vienen? 

-Hay de todo, desde técnicos de computación que empezaron a meter el hocico en esto. En mi caso, hace 20 años que estoy. Empecé con dial up con los modem de 33 k. El denominador común es que somos todos emprendedores, nunca recibimos ninguna ayuda y bancamos todo a pulmón. La muestra del emprendedorismo en Argentina es el pequeño proveedor de Internet del Interior, porque lo que realmente lo que nosotros hicimos, hacemos y, Dios mediante, seguiremos haciendo es todo a pulmón y poniéndole mucha garra en un mercado difícil. No es fácil brindar un servicio de Internet con la calidad que los clientes merecen y esperan, teniendo en cuenta las limitadas condiciones en las que operamos. Todos los frentes son complicados, desde la cotización del dólar -porque todos nuestros insumos son en dólares- hasta las condiciones en las que trabajamos -en la Cordillera, por ejemplo, tenemos un proveedor que se tuvo que comprar un trineo para andar en la nieve para subir a la montaña-. Es complicado, realmente, nuestras condiciones de trabajo son tan complicadas como invisibles al común de la gente. Estamos muy invisibilizados en nuestra labor.

-A veces se plantea que estas empresas tienen dificultades para incorporar la última tecnología ¿Qué grado de innovación y desarrollo tienen las empresas agrupadas en UAPI?

-Está muy repartido. En mi caso, Infinet fue la primera empresa que ofreció fibra directa al hogar hace cinco años en Villaguay. Hay muchos colegas agrupados en UAPI están con tecnologías inalámbricas porque la densidad de hogares en el interior es menor, los domicilios están esparcidos donde no llega señal del celular. Pero ya en las ciudades donde tenemos más densidad poblacional estamos avanzando a paso firme con la fibra óptica, sin subsidio y sin ningún tipo de ayuda.

“Todos los frentes son complicados, desde la cotización del dólar -porque todos nuestros insumos son en dólares- hasta las condiciones en las que trabajamos -en la Cordillera, por ejemplo, tenemos un proveedor que se tuvo que comprar un trineo para andar en la nieve para subir a la montaña-“

-Seguramente han tenido reuniones con las autoridades, ¿Qué les piden en concreto?

-En realidad, a través de UAPI a nivel nacional no tuvimos ninguna reunión con el Enacom. Hemos tenido algunas reuniones con los delegados en las provincias. Las ideas que aportamos o no llegaron o no se trataron. Pero hemos presentado varias ideas, una de ellas es la implementación de la tarjeta Conectar, que tendría un funcionamiento similar a la tarjeta Alimentar. La diferencia sería que el saldo de esta tarjeta Conectar, que se puede dar a los jefes de familia, podría ser “gastado” solamente en pagar el abono a Internet y que sea el mismo usuario el que elija a qué proveedor recurrir (nadie mejor que el usuario sabe quién le va a dar mejor servicio).

Eso sería un paraguas para que nosotros no caigamos en la quiebra porque solventaría la ecuación y estimularía a los proveedores a dar un mejor servicio y se podría financiar a través del Fondo de Servicio Universal, que es gigantesco que está depositado en una cuenta y se mueve a través de subsidios. Es una idea totalmente viable y quedó ahí, no tuvo respuesta.

Nos desanima un poco decir que nosotros vamos con ideas, propuestas y cuestiones viables y caemos en vía muerta. Eso nos tiene realmente desanimados.