TMT - Conversaciones 16/05/2021

Diego Bernardini: “Los emprendedores de más de 50 años tienen entre dos y tres veces más posibilidades de éxito que los jóvenes”

Por José Crettaz

Diego Bernardini, médico de familia especializado en geriatría y autor de La segunda mitad, 50 + vivir la nueva longevidad describió en #TMTconversaciones las características de un creciente grupo social que está impactando con fuerza en la política y la economía. Japón, como anticipo de la transición demográfica; y la Argentina, con una población envejecida a la que hay que dejar de estupidizar reduciéndolos a “abuelos”

Diego Bernardini es médico de familia especializado en geriatría, salud púbica y rehabilitación. Vive en Mar del Plata -donde es profesor en la universidad nacional- y estudió en Estados Unidos, Reino Unido, Suiza y España. Es autor de La segunda mitad, 50 + vivir la nueva longevidad, y de De vuelta, diálogo con personas que vivieron mucho y lo cuentan bien.

A Bernardini no le gusta hablar de revolución ni de tsunami cuando se refiere al volumen y creciente relevancia social y económica de los mayores de 50 años, prefiere hablar de evolución. Dieta, ejercicio y vida social son para él, las claves de este grupo social al que cada vez es más difícil jubilar como viejos. “Un emprendedor de 50 años o más tiene -generalmente- capital económico, tiene un capital emocional -estabilizado de alguna forma-, tiene un capital social con muchos contactos y tiene una condición cognitiva dado ciertos cambios que se dan en la función que permiten ensamblar mucho mejor las ideas y tener menos posibilidad de error”, detalló en esta entrevista para #TMTconversaciones.

-La segunda mitad en la vida era, en algún momento, una metáfora para referirse a una etapa de declinación ¿cambió esa idea?

-Sí, cambió mucho. Cambió como cambió la vida, como cambió el siglo y cambiaron nuestros entornos. Un entorno que, de alguna manera, nos ayudó a prolongar la vida. Ahora cambiaron los paradigmas. Lo que antes se vivía como la crisis de la mediana edad hoy se sigue viviendo, pero como un momento de transformación. Y cuando hablo de momento de transformación me refiero a cómo asimilamos nuestro pasado, cómo valoramos nuestras experiencias, nuestro capital y cómo proyectamos un futuro donde hoy sabemos que han cambiado cuestiones que tienen que ver con vigencia, con la forma en la cual encaramos nuestros proyecto personales y, por sobre todas las cosas, con algo que nos diferenció respecto de las generaciones pasadas que es el hecho de poder pensar, planificar e implementar nuestra longevidad de manera tal que esté llena de vida. Sí, no sólo que se viva más tiempo sino que se viva un tiempo de calidad y todo eso tiene varios pilares, pero uno fundamental que es la salud. La salud como capital, como algo valioso.

“La estadística, tanto de Europa como de Estados Unidos, muestra efectos de silver economy: los emprendedores mayores de 50 años han ido aumentando desde inicios de este siglo, y tienen entre dos y tres veces muchas más posibilidades de éxito que los emprendedores jóvenes”

-Imagino que esto es un fenómeno global, de nuestro tiempo, de nuestra época

-Sí, es un fenómeno global. Esto claramente, tenemos algunos escenarios que están un poco anticipados en esta transición demográfica como es el caso, por ejemplo y en un extremo, de Japón. El país asiático es hoy la sociedad más demográficamente envejecida, y la que, además, cuenta con una de las cinco famosas zonas azules o blue zones, donde la cantidad de centenarios es más alta que la población general. Hay algo muy interesante que es lo que llamamos japonificación de la sociedad, que tiene que ver con un conjunto de políticas públicas que implementó el primer ministro Shinzo Abe, en relación a cómo afrontar un fenómeno que sabemos será uno de los drivers más fuertes de la primera mitad de este siglo XXI

-Las sociedades asiáticas en general creo, tal vez la japonesa en particular, han tenido históricamente, tradicionalmente cierta veneración por las personas mayores. En cambio, las sociedades tal vez más latinas, creo yo sin ser un experto, han mostrado lo contrario. Tenemos una admiración por los juvenil e incluso un aspiracional de ser siempre joven. ¿Hoy hay una revalorización también de esta condición de seniority, lo que por ahí algunos, vos lo llamaste, La segunda mitad o algún otro autor calificó como revolución senior? La pregunta es ¿cuáles son las características que tienen las personas de esta segunda mitad, si es que hay ya algún patrón que se repite?

-Lo que comentás sobre las sociedades asiáticas está vinculado a principios del confucionismo que tienen que ver con la piedad filial. Mirá cómo será que todo ha cambiado, que en 2012 China modificó esos Doce principios de Confucio para que, dada la gran migración del medio rural a la ciudad, se empiece a penalizar a los hijos que abandonan a sus padres en el campo.

Claramente, la juventud está sobrevalorada. Se piensa que el emprendedurismo, el éxito o la belleza vienen de la mano de la juventud. Y, sin embargo, la juventud es una etapa más de un curso de vida donde hay una continuidad con múltiples transiciones y reinvenciones donde hay una segunda mitad. A mi me gusta hablar de segunda mitad porque todavía no sabemos si vamos a vivir 95, 100 o 120 años, pero lo que es claro que la mayoría de nosotros, en términos estadísticos, vamos a llegar a los 50 o hemos atravesado los 50 años. Y en ese momento, que yo vengo viendo hace ya muchos años en mi consultorio, las personas me dicen: “Mirá Diego, siento que mi cuerpo cambió, que mi energía cambió, que hay una finitud, siento que hubo pérdidas pero también hubo muchas ganancias y siento que tengo más en claro lo que quiero por delante”.

Por eso a mí sinceramente no me gusta hablar ni de tsunami, ni de tormenta ni de revolución porque son palabras que tienen una connotación. Y eso porque me pregunto… ¿Qué tsunami, qué tormenta o qué revolución no ha traído sufrimiento? A mí me gusta más hablar de evolución. Creo que nuestra sociedad debe evolucionar considerando la salud como capital.

Hoy está, por un lado, la edad cronológica que todos tenemos. Pero también, por otro lado, sabemos que hay una edad biológica o funcional que tiene que ver con valores fisiológicos sobre los que podemos invertir en ese capital de salud y que hoy sabemos que correlacionan, no sólo con longevidad sino con felicidad o bienestar. Hablo de actividad física, de contactos sociales, de una determinada dieta. Hoy tenemos dos patrones dietéticos en el mundo correlacionados con evidencias, con papers, en relación a la longevidad: la dieta mediterránea y la dieta nórdica.

“Algunos escenarios que están un poco anticipados en esta transición demográfica como es el caso, por ejemplo y en un extremo, de Japón. El país asiático es hoy la sociedad más demográficamente envejecida, y la que, además, cuenta con una de las cinco famosas zonas azules o blue zones, donde la cantidad de centenarios es más alta que la población general”

También tenemos aspectos vinculados al proyecto de vida y al altruismo. Entonces hoy, vos fijate. Un emprendedor de 50 años o más, tiene capital económico -generalmente-, tiene un capital emocional estabilizado de alguna forma, tiene un capital social con muchos contactos, tiene una condición cognitiva dado ciertos cambios que se dan en la función que permiten ensamblar mucho mejor las ideas y tener menos posibilidad de error.

Hoy no sólo son muchas las grandes empresas multinacionales creadas por emprendedores de más de 50 sino que además la estadística, tanto de Europa como de Estados Unidos, muestra efectos de silver economy: los emprendedores mayores de 50 años han ido aumentando desde inicios de este siglo, y tienen entre dos y tres veces muchas más posibilidades de éxito que los emprendedores jóvenes. Imaginate lo interesante que es y cómo nos pone en contraposición con ese viejo concepto de que segundas partes nunca fueron buenas o nunca fueron mejores que las primeras.

-Es fascinante lo que contás y cómo lo contás, ahora bien, en nuestra sociedad argentina, le llamamos abuelos a aquellos que tienen 60 o 65 años por el simple hecho de que para el régimen previsional ya están jubilados. ¿Hay algo en nuestra sociedad argentina que todavía no ha evolucionado, por usar la palabra que vos mencionaste respecto de esta percepción?

-Sí, claro. Mirá, el abuelazo es un rol que tenemos en la vida pero no todos lo tenemos. Hay personas mayores que no son abuelos y aquellos que son abuelos lo son de sus nietos, no de todos nosotros. A mis estudiantes en la facultad se los dejo muy claro: no está bien llamar abuelos alos que no lo son. De hecho, llamar abuelo  a alguien tiene de por sí una connotación de confianza que quizás esa persona no nos dio, que no nos corresponde y que tiene que ver con esta cuestión de evolución.

Argentina es un país que demográficamente está envejecido. Está en una transición demográfica avanzada donde ya un 17% aproximadamente de su población, unos 7 millones de habitantes, tiene más de 60 años. La ciudad de Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario, Córdoba, La Pampa son los territorios más demográficamente envejecidos y parecería ser que en esta evolución nos llevamos puestos los derechos de esas personas mayores llamándolos abuelos… “¿Cómo estamos hoy?, ¿comimos la papita? ¿comimos ésto?” Los infantilizamos, los tratamos de estúpidos. Y si hay algo que yo no quiero a medida que cumpla años y tampoco seguramente quienes nos está siguiendo, es perder derechos por el sólo hecho de cumplir años.

Estamos en una situación de pandemia. Aquí en Europa donde estoy yo los nuevos rebrotes que se están habiendo no son a partir de las personas mayores, son a partir de esa juventud que todavía cree en la inmortalidad. Entonces me parece que como sociedad tenemos que valorar y darle lugar a esos mayores de hoy que en el día de mañana vamos a ser nosotros. Tenemos que pensar cómo quisiéramos ser tratados por una sociedad. Después de la jubilación, como vos dijiste a los 62 o 65 años, nos queda por delante mucho tiempo de proyectos, de vida y de felicidad

“A mis estudiantes en la facultad se los dejo muy claro: no está bien llamar abuelos a los que no lo son. De hecho, llamar abuelo a alguien tiene de por sí una connotación de confianza que quizás esa persona no nos dio, que no nos corresponde y que tiene que ver con esta cuestión de evolución”

-¿Qué consejos le darías a alguien que nos está viendo, que tiene más de 50 o 60 años y tal vez en una sociedad como la nuestra que tiene estas características y no ve que está esta posibilidad de aprovechar todos esos capitales que tiene, no sólo para un negocio, digo para un proyecto vital personal?

-Es difícil dar consejos cuando hablamos de personas mayores porque cada día que vivimos es construcción de diferencias, de diversidad. No hay dos personas mayores iguales. La realidad es que el proyecto de vida, lo que nos hace feliz, se va construyendo y para eso se necesita algo que es muy importante y que a veces no tiene lugar en la sociedad de la urgencia y la velocidad, que es una mirada de introspección, un ejercicio propio donde tenemos que considerar que no sólo todos tenemos un niño o una niña dentro sino que también con nosotros convive un viejo y una vieja en el buen sentido de la palabra. Tenemos que saber cómo nos gustaría que sea ese viejo o esa vieja y una pregunta que no podemos hacer es ¿qué te gustaría ser cuando seas grande? y ¿qué es ser grande? Vos fíjate, las preguntas forman parte de la curiosidad, de la construcción, del aprendizaje que es continuo y para lo cual nunca es tarde y esa pregunta sobre qué ser de grande en algún momento de la vida desaparece. Tenemos que volver a traerla cuando atravesamos hacia la segunda mitad. Imaginar entonces sí, qué nos gustaría ser en una etapa que puede ser muy pero muy interesante.