TMT - Conversaciones 18/10/2020

Christian Schwarz: “El periodismo científico, como cubre un sector considerado desplazado, tiene un bajo nivel de cuestionamiento de sus fuentes”

Por José Crettaz

Doctor en Sociología, profesor, investigador y editor del Observatorio de Medios de la Universidad Católica Argentina (UCA) pasó por #TMTconversaciones para pensar la cobertura periodística del Covid 19 y las diferencias -por no decir enfrentamiento- entre el periodismo político y el científico

Christian Schwarz es licenciado en Ciencias Políticas, doctor en Sociología, profesor, investigador y editor del Observatorio de Medios de la Universidad Católica Argentina (UCA). Es un estudioso de la comunicación, la opinión pública y el periodismo. Pasó por #TMTconversaciones para pensar la cobertura periodística del Covid 19 y las diferencias -por no decir enfrentamiento- entre el periodismo político y el científico.

-¿Hubo diferencia en la coberturas periodísticas de la pandemia entre el periodismo político y el periodismo científico en Argentina? ¿Se puede hacer esa distinción?

– Habría que ir un poco más atrás para aclarar un poco las cosas porque hay varios tipos de periodismos. Entre los múltiples tipos, en el caso de la pandemia y en Argentina, creo que se pusieron en juego básicamente dos modos de hacer periodismo.

Uno, que es el más tradicional, que en la jerga se conoce como periodismo watchdog,  perro guardián o monitoreo. El periodista que investiga y controla o trata de monitorear el ámbito de lo político. Es el del caso Watergate, la película Todos los hombres del presidente, con Robert Redford y Dustin Hoffman. Ese es básicamente el modelo. El que tenemos presente más comúnmente.

Pero hay otro tipo de periodismo que asoma en situaciones como esta. El periodismo colaborativo. En situaciones de catástrofes el periodismo tiene como finalidad colaborar para que la población tenga herramientas que le permitan atravesar mejor la situación. Se centra en qué es lo que hay que hacer y no hacer, a quién acudir, dónde buscar información.

El periodismo puede funcionar como ayuda a la ciudadanía desde diferentes vías o con diferentes mecanismos. El periodismo de watchdog está más asociado al periodismo político y la gran mayoría de los periodistas se forma a partir de ese tipo de periodismo. O por lo menos hay una escuela muy fuerte en ese sentido que es la escuela norteamericana.

En cambio, el periodismo colaborativo asoma en situaciones puntuales. Ahora el problema es que sobre estos dos modelos, la pandemia cruzó otras lógicas acerca del periodismo político y el periodismo científico, y en esto había un problema de base. Ese problema es la cobertura que los medios hacen de las actividades científicas, que prestan poca atención, interés e inversión en la ciencia. En otro momento lo hacían pero lo han ido recortando.

Ahora, ¿cómo ha ido funcionando los diferentes tipos de periodismo en la Argentina? El periodismo político ha sido siempre fuerte con una visión del tipo de watchdog o monitoreo. Y el periodismo científico, como se percibe desplazado, ha ido optando por una relación más bien de comunicación de los ámbitos científicos con bajo nivel de cuestionamiento.

Ese conflicto empezó a aparecer porque los periodistas científicos se han enfocado en mostrar los desarrollos, comunicados, investigaciones o planteos de los científicos. No es un problema de ahora sino de arrastre, es una actitud de los periodistas que han cubierto las cuestiones científicos-tecnológicas en Argentina.

La cosa funcionó relativamente armónica las primeras semanas o meses porque se creía que iba a ser una cuarentena relativamente acotada y eso permitía la coexistencia de ambos modelos. El problema empezó a aparecer cuando esto se extendió más que lo previsto y empezaron a aparecer cuestiones que exceden los científico y se vincularon con lo público o político. Ahí el periodismo científico empezó a ser desplazado por el devenir de los acontecimientos.

“El periodismo científico, como se percibe desplazado y disminuido por los medios, ha ido optando por una relación más bien de comunicación de los ámbitos científicos con bajo nivel de cuestionamiento”

-En Argentina hemos discutido mucho esta cuestión de periodismo profesional y periodismo militante. Hemos visto ciertas hostilidades en los últimos 10 o 15 años sobre esas dos ideas, incluso a nivel académico. ¿Hay alguna característica militante del periodismo científico? No digo militante en el sentido político, sino en referencia a un periodismo que refleja, alienta o de alguna manera milita por la ciencia, desarrollos o figuras científicas.

-Es muy buena la pregunta. No se si aplica estrictamente el concepto de militante. En algún momento habíamos hecho un paper con Mariano Ure, también profesor de UCA y UBA, en el que hacíamos una clasificación y habíamos agregado una categoría interesante que es la del periodismo institucional. Es decir, los periodistas que trabajan para empresas u organizaciones. Hay algunos que dicen que eso no es periodismo pero hay una prácticas que son periodísticas.

La ciencia en Argentina se siente un patito feo y los periodistas científicos han adoptado parte de ese sentimiento y en lugar de tener una perspectiva de tipo crítica tienen más bien una actitud de relaciones públicas o difusión de actividades, pero con bajo nivel crítico frente a la fuente. En lugar de tener una posición equidistante, como tiene normalmente el periodista político entre la ciudadanía y el poder, el periodista científico  se ha ido transformando en un difusor de un área que considera postergada. En lugar de cuestionar los ámbitos científicos se han convertido en sus portavoces. Este tipo de enfoques, esta actitud del periodismo de apoyar comunidades, subculturas o minorías sexuales, está siendo muy fuerte en Estados Unidos, la cuna del watchdog.

“Por supuesto que hay una agenda para mantener una actitud crítica hacia el laboratorios, institutos, universidades.. ese tipo de espacio pero como es visto por algunos periodistas como un sector postergado se tiende a no tener una actitud crítica”

-También dentro del ámbito de la ciencia y la salud hay una agenda para hacer periodismo de monitoreo que es la que podría seguir la actividad de los laboratorios, la investigación, los test, la inversión pública y la eventual corrupción… hay una agenda que uno presume interesante para el watchdog también en el ámbito de la ciencia y la salud. ¿O no?

-Por supuesto, pero esa agenda asoma cuando está en contacto con el ámbito político. Por ejemplo, un contrato de provisión de medicamentos o barbijos. Vimos eso a diferentes niveles como el caso a principios de la pandemia con denuncias sobre compras de barbijos del Gobierno de la Ciudad y también con la calidad del material chino que compró el gobierno nacional. Pero, curiosamente, eso no asoma por parte de los periodistas que se dedican a la actividad científica sino de los que se dedican a cubrir temas políticos o públicos.

Por supuesto que hay una agenda para mantener una actitud crítica hacia el laboratorios, institutos, universidades.. ese tipo de espacio pero como es visto por algunos periodistas como un sector postergado se tiende a no tener una actitud crítica.