TMT - Conversaciones 29/12/2020

Ariel Graizer: “El gobierno argentino no entiende cómo funciona Internet”

Por José Crettaz

Para el presidente de la Cámara Argentina de Internet (Cabase), las medidas de la administración Fernández ponen en riesgo todo el ecosistema digital, los puntos de intercambio que viene impulsando esa cámara y la neutralidad de la red; pymes y cooperativas desinvierten en mantenimiento y evalúan dejar de dar servicio residencial

La Cámara Argentina de Internet (Cabase), que agrupa a grandes y pequeños actores del ecosistema digital argentino e impulsa una extraordinaria red de intercambios de tráfico (IXP) que abarató el costo de Internet sobre todo el interior del país, cuestionó durísimamente las medidas del gobierno nacional (congelamiento de precios y obligación de prestar servicio por debajo del costo a 10 millones de usuarios). Esa dureza no es habitual en Cabase, una entidad que puede jactase de una enorme capacidad de negociación interna -entre sus asociados- y con las autoridades de todos los gobiernos.

Ariel Graizer, presidente de Cabase, pasó por #TMTconversaciones (ciclo de entrevistas que se emite por el canal Metro para la Argentina y por UCL Play para el resto de América Latina) y advirtió que las medidas de la administración Fernández ponen en riesgo todo el ecosistema digital argentino, los puntos de intercambio y la neutralidad de la red. Además, afirmó que ya hay pymes que prevé desinvertir en el mantenimiento de su infraestructura y evalúan dejar de dar servicio residencial (el servicio corporativo no está alcanzado por las medidas).

-¿Cómo cayeron en los proveedores de acceso a Internet y en el ecosistema digital en general las medidas tomadas por el gobierno nacional este 2020?

-Como una bomba, vamos a empezar así. Como una bomba. Impactan mal. Primero, impactó mal la definición de servicio público porque, salvo en la telefonía básica que fue una concesión del Estado, todos los demás actores de este sector nacimos en competencia y licenciados. Con lo cual salir de un mercado en competencia y licenciado a una solución mistonga, como diría Les Luthiers, entre tango y milonga, de servicio público esencial pero en competencia, es muy complejo. Hasta ahora lo único que vimos es la necesidad de regular el precio, sigo diciendo precio, no voy a aceptar la palabra tarifa por ahora. Había otras maneras de ponernos de acuerdo en estas circunstancias.

“Lo que estamos hablando con nuestros asociados es que equipos que se rompen no se reponen y enlaces que se caen no se levantan porque no se puede pagar. No solamente el entretenimiento sino que toda la estructura se va a ver afectada si no hay capacidad de pagar el mantenimiento de las redes”

Todas nuestras empresas hemos hecho un gran esfuerzo durante la cuarentena y la pandemia aumentando nuestras redes en infraestructura para soportar un 40% promedio más de consumo. Con lo cual tuvimos que salir a comprar mayor capacidad y salir a hacer más inversiones. En el mismo tiempo, también tuvimos el congelamiento de los precios. Esto afectó negativamente a la industria, muy mal, porque también el decreto que congeló los precios inhibió el corte de servicios por falta de pago hasta seis meses. Esto significa que alguien que dejó de pagar seis meses cuando quiera que le restablezcan el servicio no va a pagar, se va a ir a otro prestador.

Con la inversión de todos los privados, tanto pymes como grandes compañías, la Argentina llegó al 67% de penetración de internet en hogares. Es decir, eso ha funcionado muy bien. Hasta acá nos trajo la competencia efectiva. Es cierto que falta un 33% y que hay que ver cómo resolverlo. Pero también faltan otros servicios que sí son públicos y monopólicos como la luz, el agua y las cloacas. Estos otros puntos no han sido resueltos y por ser servicios públicos no se resolvieron. Primero esto respecto del DNU 690.

Ahora el descongelamiento, con un 5% o un 8% de aumento permitido depende del tamaño de la empresa, y luego la creación de la prestación básica universal (PBU) han sido dos medidas que, de vuelta, cayeron como una bomba, erradas y con una falta de conocimiento de cómo opera este sector. Una falta de conocimiento de algo que nos prometieron que iban a tener en cuenta que era entender los costos. Esto fue tomado en estas fechas, a las apuradas, sin ese análisis de costos que, entiendo, ha sido de otro origen, que va a fundir a la mayoría de las pymes y cooperativas que no tengan espalda financiera. 

De hecho, un operador del interior me decía “yo dejo de atender residencia, no atiendo más, voy a dejar 5000 clientes sin servicio porque no lo puedo soportar, no pago ni siquiera el ancho de banda, mucho menos la camioneta, la gente, el IVA, no pago nada”. ¿Por qué? Porque doy servicio en zonas en las que la mayoría va a poder acogerse a esta PBU y con esa plata prefiero no dar servicio. Esta va a pasar a lo largo y a lo ancho del país. Por eso, esto nos cayó como una bomba.

“Salir de un mercado en competencia y licenciado a una solución mistonga, como diría Les Luthiers, entre tango y milonga, de servicio público esencial pero en competencia, es muy complejo”

-Describías con mucha precisión de lo que va a pasar en el ámbito de las empresas, pero en este sector de la conectividad, esas empresas son apenas unos mediadores, porque sus clientes usan Internet para muchas otras cosas (entretenimiento, trabajo, educación, etc). La pregunta es ¿qué pasa con el resto del ecosistema? 

-Para mi es muy importante que se entienda cómo funciona Internet y acá debo decir que yo me di cuenta de que el gobierno no entiende cómo funciona. Hoy lo que es más costoso es el transporte y no el acceso a Internet, como se llamaba antes. Hoy el costo del transporte es superior al que el gobierno fijó en esa tabla de PBU. Con lo cual es de imposible cumplimiento. 

Nosotros en Cabase, como vos sabés bien, hemos desarrollado una red de puntos de intercambio de tráfico a lo largo y ancho del país, llevando mejores condiciones a cada uno de los extremos, y replicando en Argentina el mismo modelo con el que funciona Internet a nivel mundial (que no haga falta que todo el tráfico venga a Buenos Aires y que pueda intercambiarse en cada región). Pero si los costos de la última milla para llegar a ese punto son mayores que el abono que yo le voy a cobrar a ese cliente, la empresa no lo podrá pagar. Ni las universidades van a poder permitir que los alumnos fuera de la universidad tengan acceso a buen contenido ni las escuelas, porque no va a funcionar la estructura mayorista ni la minorista.

Y ni hablar del entretenimiento, nadie va a permitir que por su red que pierde plata funcionen terceras aplicaciones. Y yo soy el primer defensor de la neutralidad de Internet pero antes de que nos fundamos, no hay neutralidad. Eso es una dicotomía muy fuerte, una coyuntura que nos pone en una situación muy extrema. No vamos a permitir que una persona que tiene una conexión de 5 megas pague un abono que no permite cubrir los costos de estructura a una empresa que tiene que contratar ese acceso mayorista a varias veces ese valor y luego esa persona se vaya a quejar de que no funciona.

Lo que estamos hablando con nuestros asociados es que equipos que se rompen no se reponen y enlaces que se caen no se levantan porque no se puede pagar. No solamente el entretenimiento sino que toda la estructura se va a ver afectada si no hay capacidad de pagar el mantenimiento de las redes.

“Hoy lo que es más costoso es el transporte y no el acceso a Internet, como se llamaba antes. Hoy el costo del transporte es superior al que el gobierno fijó en esa tabla de PBU. Con lo cual es de imposible cumplimiento”

-Argentina no es el único país enorme, ni el único que tiene un ecosistema de proveedores grandes y chicos, y tampoco el único que ha sufrido el coronavirus… y es un país que aplica este tipo de regulaciones ¿Qué alternativas había? ¿Qué otros modelos o fuentes de inspiración para resolver, en todo caso, lo que el gobierno dice que está resolviendo con estas medidas?

-En nuestras múltiples presentaciones al Enacom y a los distintos estamentos del gobierno desde que surgió la cuarentena, nosotros sugerimos, primero, una regulación asimétrica y, segundo, un plan de desarrollo de infraestructura nacional, y les dimos como ejemplo la regulación asimétrica que se trabajó en Brasil durante el gobierno de Lula da Silva. Por ese esquema las pymes proveedoras de Internet en Brasil de ser un puñado y tener un par de miles de abonados, pasaron a ser 15.000 y todas llegaron a tener de 10.000 a 15.000 abonados, en un mercado que se consolidó fuertemente y permitió el desarrollo de una infraestructura de fibra óptica al hogar mucho más grande que la nuestra.

En Argentina la fibra óptica crece pero viene atrasada por estas cuestiones y por la falta de un plan de desarrollo nacional de infraestructura. Hoy es más difícil conseguir un permiso de un municipio o de algún ente del gobierno como ferrocarriles o una ruta para cruzar una avenida o cruzar una ruta o usar el espacio aéreo para invertir y poner fibra óptica que la inversión necesaria que decidió una pyme para hacer el despliegue. En plata y en tiempo hoy esos son los principales puntos que frenan el desarrollo de Internet en Argentina. 

Vos sabés que en Cabase emitimos dos veces por año el Cabase Index. Lo habíamos hecho un par de días antes de entrar en cuarentena y habíamos mostrado que el promedio de banda ancha nacional había crecido a 37 megas y que teníamos más de 1,2 millones de hogares ya contratando fibra óptica con esa misma fibra pasando por más de 5 millones de hogares.

En algunos lugares hay que subsidiar la oferta y en otros subsidiar la demanda, y no son las mismas condiciones en cada lugar, Y por eso nosotros le sugerimos al Estado nacional estas asimetrías porque por tipo de tecnología, ubicación física, si existe competencia había que analizar de otra manera y no hacer esto que salió.