TMT - Conversaciones 31/05/2020

Alicia Bañuelos: “La agenda digital no es un papel, es un proyecto con cronograma y presupuesto”

Por José Crettaz

La Ministra de Ciencia y Tecnología de la provincia de San Luis, contó en #TMTconversaciones cómo funciona el modelo digital de San Luis en la pandemia, por qué es importante “verse las caras” aunque sea por Zoom y qué dejará el confinamiento

Alicia Bañuelos es ministra de Ciencia y Tecnología de la provincia de San Luis y rectora de la Universidad de La Punta (ULP). Su trayectoria profesional, política y personal confirma que siempre estuvo en la línea de vanguardia del desarrollo digital en Argentina, tanto en el sector privado como en el público. Y en esta entrevista para los especiales de #TMTconversaciones sobre la pandemia confirma su mirada siempre positiva sobre el presente y el futuro, describe el modelo digital de la provincia de San Luis (el 1% de la Argentina), puntualiza qué dejará la pandemia y explica por qué es fundamental verse la cara, aunque sea a través de una pantalla.

-¿Estábamos digitalmente preparados para hacer todo lo que hoy a hacemos a distancia a través de las nuevas tecnologías?

-En algunos lugares sí y en otros no. En San Luis, particularmente, sí estábamos preparados. Hace muchos años que tenemos una politica digital muy fuerte. Esto ha impactado en que el 95% de la población de la provincia de San Luis usa la red. Que tenemos 1000 megas en el 98% de las escuelas de la provincia (hay algunas pocas escuelas rurales que tiene radioenlace pero el resto está conectado por fibra óptica). Todas las comisarías, edificios públicos y demás. Más de 4000 km de fibra óptica provincial tirada para poder darle servicio también a muchos pueblos pequeños. Tener una infraestructura sólida permite dar una mayor cantidad de servicios sobre. Tenemos una trayectoria de más de 20 años que permitió que la sociedad puntana se vaya digitalizando y esto hace que el 95% de la población use la red. Esto ha traído una maduración en el uso que de la red hace la población.

Obviamente, esta pandemia es algo que nadie quiere pero también ha traído una realidad. Las clases están suspendidas en todo el país y también en San Luis porque los niños se contagian y contagian a otras personas. Nosotros rápidamente tomamos la decisión de adoptar una tecnología que teníamos disponible, que es la de Google, Google Classroom. No pagamos la plataforma porque tenemos un convenio. A la vez, habíamos formado a los docentes en el uso de esa herramienta. Tenemos el 1% de la población del país pero el 78% de los docentes certificados en Google Education nivel 1. Hoy tenemos unas 60.000 clases virtuales para toda la provincia. Además, estamos iniciando un curso que va a durar un año para que los docentes estén más a tono con la educación a distancia porque no es lo mismo usar una herramienta en algún momento del día que usarla todo el tiempo para comunicarse con los alumnos. 

Queremos remarcar mucho en nuestros docentes que estas conversaciones virtuales, en Zoom, Hangout o la herramienta que sea, son muy importantes. Hay un trabajo del MIT que dice que no ver la cara de las otras personas produce “hambre”, entre comillas. Entonces es importante que los niños, adolescentes y adultos nos veamos las caras aunque sea virtualmente porque nuestro cerebro está cableado para eso. Por eso queremos que todas estas herramientas forme parte de este desarrollo de aula mientras dure la pandemia.

“En San Luis, particularmente, sí estábamos preparados. Hace muchos años que tenemos una política digital muy fuerte. Esto ha impactado en que el 95% de la población de la provincia de San Luis usa la red”

-En tu opinión, ¿Esta situación confirma que la conectividad debería ser un derecho, garantizado en las normas?

-De hecho, en San Luis lo es. Nosotros primero dimos Internet gratuito como un servicio. Después tuvimos una ley que nos obligaba a dar ese servicio, y en 2011, cuando se votó a gobernador, se consultó sobre una enmienda de la Constitución para agregar la inclusión digital como un derecho de cuarta generación, cosa que finalmente terminó ocurriendo. Esto establece que todas las personas tienen derecho a esta nueva manera -que no es tan nueva- de poderse comunicar con el resto del mundo, un derecho que debería estar reconocido extensamente. Y hoy la situación lo demuestra. Ahora, muchas de aquellas personas que en el resto del país tienen que pagar para tener una conexión -mejor o peor- están excluidas digitalmente. Y esto hace que no nos veamos la cara, produce este “hambre” que dice el MIT y trae además dificultades para hacer trámites, tener información y entretenimiento.

-¿Cómo se garantiza ese derecho a la inclusión digital, que es más que conectividad, en la escala de un país como la Argentina?

-San Luis es el 1% en población. Uno tendría que pensar esto para el resto. Esto no significa que nadie lo paga. El Estado invierte en fibra óptica, antenas de wifi, en darle dispositivos a los niños y en formar para que el público pueda usar las herramientas digitales. Muchas de estas cosas se hacen en otros lugares, lo que no está garantizada es la conectividad gratuita, y esto genera una diferencia muy grande entre los que tienen y los que no tienen. 

El mundo -en los diversos foros- dice que para disminuir esta brecha es necesario bajar los costos. Y el estado ideal es que no haya que pagar. Hay que hacer esfuerzos para tratar de que el servicio le llegue a los lugares que tiene que llegar y que sea razonable en cuanto a costos para que tiendan a cero.

“Hay un trabajo del MIT que dice que no ver la cara de las otras personas produce “hambre”, entre comillas. Entonces es importante que los niños, adolescentes y adultos nos veamos las caras aunque sea virtualmente porque nuestro cerebro está cableado para eso”

-En términos de acceso al mundo y de desarrollo ¿Cuál es la diferencia entre una provincia conectada y una que no lo está?

-Hay algunos estudios que muestran que hay una relación entre el desarrollo y la conectividad, que hablan de la maximización de la digitalización. Uno empieza teniendo Internet y usando redes sociales -como se destacaba acá hace unos años-. Y sí, es cierto, al principio se empieza usando simplemente redes sociales. Es como la manera en la que la gente se digitaliza y aprende a usar. Después las redes sociales no alcanzan y uno empieza a usar otras cosas. Entonces se empieza a hablar de la maximización de la digitalización. Y sobre esto hay varios estudios muy interesantes del Foro Económico Mundial que se refieren a este proceso que produce un círculo virtuoso. Aquellos lugares que producen una maximización en la digitalización producen un impacto en su PBI más fuerte y esto hace que haya un mayor crecimiento. Estar más digitalizados produce un efecto positivo que termina redundando en una economía mejor. Esto hoy casi nadie lo discute. Se reconoce que es el camino a seguir pero después las inversiones no están.

La Argentina habla de tener una agenda digital, pero para tener eso hay que tener un proyecto, un cronograma y un presupuesto. Si no es sólo un papel con ideas que nunca se van a realizar. En San Luis nosotros tenemos una agenda digital que efectivamente ejecutamos, tenemos recursos. Obviamente somos una provincia chica, tenemos mucho menos recursos que otras provincias, pero somos ahorrativos, cuidamos mucho el dinero y conseguimos que rinda. Si uno hace una inversión coherente eso con el tiempo se ve. Ahora tenemos 4000 km de fibra óptica, en su momento era sólo radioenlace porque cuando empezamos hace 20 años la fibra era muy cara. Si uno sistemáticamente invierte con un objetivo, que es que toda la ciudadanía tenga una buena conexión, con mejor ancho de banda y teniendo claro que esto es una parte importante del desarrollo educativo y comercial de niños y adultos termina después de 20 años con una infraestructura que le permite enfrentar una pandemia que no estaba en los cálculos de ningún país en ningún lugar de la tierra.

“Estar más digitalizados produce un efecto positivo que termina redundando en una economía mejor. Esto hoy casi nadie lo discute. Se reconoce que es el camino a seguir pero después las inversiones no están”

-¿Qué va a dejar la pandemia en el mundo y en San Luis?

-La pandemia nos va a afectar a todos, pero los seres humanos somos los animales más exitosos del planeta. Ya hemos vivido una pandemia, posiblemente peor que esta, en 1918: La fiebre española que incluso fue más cruel, mató según algunos historiadores entre 50 y 100 millones de personas. Vamos a tener miedo, seguramente, cuando esto dentro de un año tengamos la vacuna. Todos vamos a vivir este proceso de temor, personalmente, comercialmente, como país, etc. y van a quedar recelos. Pero como seres humanos, somos homo sapiens sapiens, tan exitosos, que conquistamos un planeta de 6400 km de radio y estamos en todos lados… también nos vamos a olvidar. Cuando pase el tiempo, nos vamos a olvidar de esta pandemia.

Dentro de lo negativo que es una pandemia y la gente tenga riesgo de morirse, esta crisis nos va a dejar cosas positivas si logramos que no mucha gente muera, se podemos preparar los hospitales. La enfermedad obligó a mucha gente a usar herramientas que tenía disponibles pero no usaba o aplicar otras estrategias que no estaba utilizando porque no estaba obligado. Esta conversación si no fuera por la pandemia no la hubiésemos tenido porque, por este cableado neuronal, cuando pensamos en reunirnos necesitamos vernos la cara y necesariamente pensamos en un encuentro presencial. Ahora, la pandemia nos muestra que también podemos vernos la cara de esta manera, no es lo mismo que tomarse un café presencialmente pero sirve como sustituto, sobre todo cuando las distancias son grandes y cuando viajar a otro lugar requiere de un día aunque el vuelo sea de una hora.  

La pandemia va a dejar mucho dolor pero los homo sapiens sapiens somos muy fuertes,  vamos a lograr superarlo y a tomar, como de costumbre, todo lo que nos sea provechoso para seguir adelante. Es lo que nos muestra toda nuestra historia en este planeta, antes de que salgamos a conquistar otros mundos afuera.