Tecnología 25/07/2021

Roxana Morduchowicz: “En cuarentena, los chicos encontraron nuevas formas de socializar a través de las plataformas”

Por José Crettaz

La especialista en culturas juveniles sostuvo en #TMTconversaciones que los adultos deben fortalecer el diálogo y fijar normas de seguridad claras pero sin invadir la privacidad de los más chicos en el uso de dispositivos; una clave: crear espacios o momentos de interacción familiar libres de pantallas

Roxana Morduchowicz es doctora en Comunicación, especialista en culturas juveniles y asesora de la Unesco en ciudadanía digital. Poco antes de la flexibilización de las restricciones pasó por #TMTconversaciones (ciclo de entrevistas que se emite por el canal Metro para la Argentina y por UCL Play para el resto de América Latina) y abordó los cambios de uso de las pantallas de niños y adolescentes durante la larga cuarentena argentina en 2020 y 2021, los nuevos hábitos sociales mediados por tecnología y los riesgos a los que los padres y adultos deben estar atentos.

-Roxana, vos sos especialista y has escrito e investigado mucho sobre jóvenes y pantallas ¿Cómo impactó la cuarentena en esa relación entre niños y adolescentes, y las pantallas?

-La cuarentena es, efectivamente, un contexto muy particular y la relación de los chicos con las pantallas se ha estrechado porque todas las actividades hoy de los chicos y de los adultos se desarrollan a través de plataformas. Antes tenían una parte de su vida presencial, que era ir a la escuela, participar de clases y ahora eso también está mediado por pantallas. Entonces lo que ha sucedido en esta cuarentena es un incremento en la relación de los chicos con las pantallas y una dependencia mayor para todas sus actividades, las que tienen que ver con el aprendizaje y su sociabilidad, que no tuvieron ninguna posibilidad de ser presenciales; y la que tiene que ver con el ocio y el entretenimiento, que excluyó el deporte al aire libre o clases de teatro o cualquier otra actividad extracurricular que desarrollaban los chicos. Hoy todo está mediado por pantallas.

“Sin invadir la privacidad de los chicos, porque los chicos tienen derecho a la privacidad, hay que estar al tanto de las diferentes maneras y prácticas que tienen para conectarse o utilizar las tecnologías e Internet”

-Vos ya venías señalando las dificultades y desafíos que eso planteaba cuando los chicos estaban 4 u 8 horas en el colegio. Ahora están el tiempo que ya estaban en las pantallas más ese tiempo del colegio, que también es una pantalla ¿Qué desafíos o problemáticas aparecen? ¿Qué deberían ver los padres, qué herramientas o alternativas tienen para ayudarlos a aprovechar el tiempo que están conectados y a la vez a desconectarse lo que sea necesario?

-Es muy difícil reducirlo porque no hay nada que puedan hacer porque la presencialidad está reducida, con lo cual hoy la vida social, que para ellos es tan importante, se desarrolla a través de pantallas y no la podemos eliminar. Sin embargo, hay algunas cosas que podemos decirle a los padres.

Lo primero es algo que ya existía antes de la pandemia y que hay que reforzar ahora y que es estar al tanto de los usos que hacen los chicos de las tecnologías. Sin invadir la privacidad de los chicos, porque los chicos tienen derecho a la privacidad, hay que estar al tanto de las diferentes maneras y prácticas que tienen para conectarse o utilizar las tecnologías e Internet. No queremos conocer las charlas que tienen con sus amigos, pero sí queremos estar seguros de que aquellos con quienes se comunican son conocidos de la escuela, el club, el barrio y que no entran en contacto con desconocidos. Lo que se ha visto también en esta cuarentena es el aprovechamiento de gente mal intencionada sabiendo que los chicos están todo el día con pantallas para contactarse de una manera no conveniente, deseada ni apropiada. Hoy más que antes, es muy importante que los padres o los adultos de la casa en general estén al tanto de los usos que hacen los chicos de las pantallas.

Lo segundo, es lo que recomendamos siempre para la noche, que no ha cambiado: los dispositivos deben cargarse fuera de la habitación de los adolescentes (un comedor, cocina, escritorio o lo que se disponga), pero no deberían estar en la habitación de los chicos. Tratar de no mantener los dispositivos digitales, sea tableta, computadora o celular dentro de la habitación de los chicos porque esto significa que siguen conectados.

Y lo tercero: es más difícil hoy evitar excesos en la cantidad de horas de uso porque toda la vida de ellos y de los adultos está mediada por pantallas, pero sí debemos estar al tanto de los usos que hacen y también evitar que esto acompañe todo el día. Es bueno construir normas de uso, por ejemplo, las cenas sin pantallas o los domingos sin pantallas. Entonces tratar de ver momentos: almuerzos, cenas, espacios en las que las pantallas no estén.

“Hay que tratar de no mantener los dispositivos digitales, sea tableta, computadora o celular dentro de la habitación de los chicos porque esto significa que siguen conectados”

-¿Y qué pasa con el uso de aplicaciones específicas o de productos específicos en de las pantallas, las redes sociales, WhatsApp, Instagram, videojuegos?, ¿A qué le dedican más tiempo los chicos, es igual digamos que están en las pantallas con redes sociales o que estén jugando videojuegos?,

-Lo que más se ha incrementado es el uso de las redes sociales y de los videojuegos, pero para relacionarse. Es decir, están jugando en la Play pero mientras juegan en red hablan con sus amigos. En esta etapa de la vida en la que son tan importante los amigos y en la que la vida social presencial prácticamente ha desaparecido por la pandemia, la sociabilidad se ha intensificado a través de pantallas. Entonces aparecen redes sociales con más intensidad que antes, por ejemplo TikTok que ha aumentado la cantidad de usuarios adolescentes. Pero también algunas plataformas que ya estaban presentes mostraron un incremento de la interacción, por ejemplo Netflix ya no se usa como antes entre los adolescentes para ver una película o una serie sino arman la interacción, el Party que así se llama, para compartir esa serie o esa película entre todos.

Lo que los chicos han buscado son estrategias que les permitan seguir consumiendo lo mismo pero acompañado de sus amigos y aquí las redes sociales han incrementado su presencia, algunas que no estaban y otras que estaban y han intensificado su uso.

“Es bueno construir normas de uso, por ejemplo, las cenas sin pantallas o los domingos sin pantallas. Entonces tratar de ver momentos: almuerzos, cenas, espacios en las que las pantallas no estén”

-¿Cómo pueden los padres o los adultos en el hogar gestionar, ayudar a los chicos a gestionar la exposición de su propia imagen y de su intimidad en estos dispositivos?

-Esto vale para siempre, pero en pandemia se hace todavía más importante. Los chicos comparten información privada en la web. Lo hacen no porque pensemos que son suicidas o porque buscan el conflicto o el problema, sino por una sensación de inmunidad que tienen los adolescentes, que piensan ‘A mí no me va a pasar, le puede pasar a mi mamá, a mi papá que no saben usar las tecnologías, pero a mí no me va a pasar’. También lo hacen porque para ellos la popularidad es un valor muy importante y si para ser popular y tener más amigos necesito contar algo más de mí lo hago entonces suben aspectos de su vida privada.

Ante esta situación, lo mejor que pueden hacer los adultos es explicarles varias cosas. Primero, que no siempre estamos seguro de quién está detrás de la pantalla. Explicarles que efectivamente no siempre son los amigos y conocidos quienes ven su perfil. No hay nada 100% privado en Internet y que lo que suben es muy difícil de borrar y puede quedar allí para siempre y es un problema porque si queda ahí para siempre los puede perjudicar en su imagen a futuro. Cada vez son más las empresas que chequean los perfiles que los chicos tuvieron cuando eran adolescentes antes de contratarlos para un nuevo trabajo. Y por otro lado que todo es público, con lo cual explicarles que por más configuraciones que hagan, igual siempre existe la posibilidad de que otros que no son amigos y que tienen mala intención lo pueden usar de una manera no apropiada. Hay que intensificar el diálogo sobre estos temas, que no es conveniente exponer la vida privada, no sólo las informaciones sino las imágenes, porque pueden quedar para siempre y ser usadas por otros que no conocemos de una manera no apropiada.

“Los chicos han buscado estrategias que les permitan seguir consumiendo lo mismo en pantallas pero acompañados de sus amigos y aquí las redes sociales incrementaron su presencia, algunas que no estaban y otras que estaban y han intensificado su uso durante la pandemia”

-El uso durante muchas horas de videojuegos de la consola, por ejemplo, y particularmente los videojuegos que por ahí contienen roles de violencia, ¿hace chicos más violentos?

-No creo en ese planteo. Digamos, esto nos hace recordar los planteos que existían ya con la televisión. Es decir, antes de Internet nos preguntábamos si el chico que ve programas de TV violentos era más violento. O cuando se descubría que un chico llevaba un cuchillo o una navaja a la escuela ¿tenía que ver con el programa de TV que había visto la noche anterior? La mayoría de los especialistas sostenemos que no existe una relación lineal de causa-efecto entre lo que uno consume en pantallas, sea TV o Internet, y sus comportamientos. Hay otras variables que son importantes, por ejemplo, el contexto.

El contexto refiere, primero, a con quién está el chico cuando consume ese programa de TV o ese videojuego ¿lo puede hablar con alguien en la casa?, ¿puede poner en palabras lo que lo enoja o lo angustia? Y luego está el contexto social porque también decíamos: la culpa es del programa de televisión o del videojuego, pero a lo mejor ese chico vive en un barrio donde la inseguridad es muy grande y resulta que la fuerza física es lo único que le permite a la familia sobrevivir. Entonces, saber cuál es el contexto familiar y social de ese chico es más importante que el contenido de ese videojuego o de ese programa de televisión. Entender que hay muchas variables.

Ahora también recuerdo cuando se decía que los chicos por ver Superman se iban a tirar por la ventana y eso no pasa, porque tienen que existir otras variables de contexto familiar y social, contextos de recepción que son más importantes que el contenido de ese videojuego o de ese programa. Las preguntas se mantienen y las respuestas también. La mayoría de los especialistas no creemos en esta relación tan lineal.

“La mayoría de los especialistas sostenemos que no existe una relación lineal de causa-efecto entre lo que uno consume en pantallas, sea TV o Internet, y sus comportamientos. Hay otras variables que son importantes, por ejemplo, el contexto”

-¿Algún consejo final y breve para padres con hijos en cuarentena que están todo el día con las pantallas?

-En primer lugar, que es inevitable porque lo presencial ha desaparecido, los chicos no tienen esos espacios de interactuar de manera presencial con sus amigos ni con sus profesores ni con sus docentes. Entonces entender que están más tiempo con pantalla, eso primero. Pero eso obliga a los adultos de la casa a fortalecer el diálogo, no invadir la privacidad, no queremos que nos cuenten de qué hablan con sus amigos, pero queremos estar seguros de que las normas de seguridad están claras, no subir información personal, evitar que los dispositivos estén en la habitación si son más chicos.

En edad escolar primaria que estén en espacios de circulación colectiva como un comedor, un escritorio, una cocina, lo que se disponga y sobre todo crear espacios en el que las pantallas no estén, espacios de interacción, de diálogo entre padres e hijos.