Tecnología 21/06/2021

Lucía Bellocchio: “Las ciudades inteligentes no sólo tienen tecnología, también son sustentables, resilientes e inclusivas”

Por José Crettaz

En #TMTconversaciones, la fundadora de Trend Smart Cities recorrió las características de las ciudades inteligentes, las tecnologías que las potencian, los modelos a seguir y las oportunidades de Argentina y la región

Lucía Bellocchio es abogada y MBA, trabajó en la gestión pública en la Ciudad de Buenos Aires y en la Corte Interamericana de Derechos Humanos con foco en la modernización del Estado. Fundó Trend Smart Cities, consultora sobre smart cities para empresas, sector público y organismos multilaterales, y dirige la Diplomatura en Smart Cities de la Escuela de Gobierno, Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral y coordina el Laboratorio de Innovación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En #TMTconversaciones (ciclo de entrevistas que se emite por el canal Metro para la Argentina y por UCL Play para el resto de América Latina) recorrió las características de las smart cities, cuáles son las tecnologías que las inteligentes, qué experiencias se pueden destacar en el mundo y cómo están la región y la Argentina en la materia.

-¿Qué es exactamente una smart city?

-Desde hace algunos meses se habla muchísimo del tema. A mí me gusta definir a la ciudad inteligente como aquella que pone a las personas en el centro de desarrollo, que utiliza tecnologías e innovación para mejorar la calidad de vida de las personas, de los ciudadanos, que somos al fin y al cabo quienes transitamos y vivimos en las ciudades.

-¿Qué es lo que hace smart a una city?

-Creo que es un conjunto de elementos. Es importante tener en cuenta la gran cantidad de tecnología que tenemos hoy disponible, se habla mucho de big data, inteligencia artificial, machine learning. Todas estas herramientas hoy las podemos utilizar para que las ciudades se gestionen de una forma más inteligente y que los gobiernos tomen mejores decisiones. Todos los datos que nosotros como ciudadanos generamos en las ciudades después le permiten a los gobiernos y a quienes gestionan las ciudades poder tomar mejores decisiones para optimizar la calidad de vida de las personas. Creo que ahí está el indicador de la inteligencia de las ciudades.

“Todos los datos que nosotros como ciudadanos generamos en las ciudades después le permiten a los gobiernos y a quienes gestionan las ciudades poder tomar mejores decisiones para optimizar la calidad de vida de las personas”

-¿En qué dosis implica esto tecnología y en qué dosis talento para desarrollar, utilizar esa tecnología? Talento en el sentido amplio, en cuanto a técnicos trabajando en el desarrollo de esa ciudad inteligente pero también en cuanto ciudadanos capaces de utilizar esas ventajas tecnológicas.

-Vos ahí destacás un tema que a mí me parece sumamente relevante porque muchas veces cuando hablamos de ciudades inteligentes, de smart cities, solemos muchas veces poner la atención en el factor tecnológico que termina siendo un medio o una herramienta para que las ciudades sean inteligentes pero no es lo único. Es importante tener esto en cuenta para no perder de vista que la persona es quien tiene que ser el centro de estas ciudades. No podemos omitir el factor humano y justamente hay muchas otras terminologías que se usan haciendo foco en esa cuestión, cuando se habla, por ejemplo, de ciudades resilientes o sustentables.

Desde ya que esas definiciones consideran las herramientas tecnológicas hoy disponibles pero están intentando hacer ese foco más en esta cuestión humana. Entonces ese es otro tema que me parece sumamente relevante cuando hablamos de esto, creo que tiene que haber un justo equilibrio en implementar todo lo que tenemos disponible hoy en día pero sin dejar de considerar lo que debe ser lo más importante de las ciudades que somos nosotros los ciudadanos.

“No podemos omitir el factor humano y justamente hay muchas otras terminologías que se usan haciendo foco en esa cuestión, cuando se habla, por ejemplo, de ciudades resilientes o sustentables”

-¿Cuánto aportan el sector público y cuánto el sector privado -y ahí dividimos en comercial y no comercial- al desarrollo de una ciudad inteligente?

-Cuando hablamos de este tema también es otro punto clave porque la verdad es que no podemos pretender que una ciudad pase de una gestión tradicional a una gestión inteligente poniendo toda la responsabilidad en el sector público. Y tampoco podemos pretender que sea sólo el sector privado.

Acá la cooperación entre el sector público y el sector privado, el debate, el intercambio, es determinante. O sea, claramente el sector público es quién va a delimitar y delinear las pautas, el Norte, quien va a tener también -la mayoría de las veces- la decisión política de una ciudad sea inteligente pero a su vez necesitamos del sector privado que muchas veces es quien ofrece soluciones o la infraestructura para ciudades. Este tema es fundamental: cooperación entre sector público y sector privado para que las ciudades sean cada vez más inteligentes.

-¿Qué buenos ejemplos o ejemplos paradigmáticos tenemos en el mundo de ciudades inteligentes? Tal vez no necesariamente grandes capitales que uno sospecha, espera que tienen más herramientas, que van más adelantadas sino tal vez ciudades medianas.

-Sí, la verdad es que hay muchos ejemplos en el mundo y bueno, hay que ver dónde ponemos en foco. Creo sinceramente que no hay una ciudad que esté a la vanguardia en absolutamente todos los temas que estudiamos en ciudades inteligentes sino quizás haya casos que se destacan en algún aspecto. Por ejemplo, las que han hecho una gestión inteligente de la movilidad, han puesto mayor atención en la conciencia ambiental o porque están fomentando mucho la innovación. Entonces creo que el ejemplo depende mucho de dónde pongamos la atención.

Por supuesto que uno de los grandes casos de estudio es Estonia porque ha sabido desarrollar un gobierno inteligente y digital en el que 99% de los trámites estatales se hacen de forma remota. Hubo una planificación para que eso sea de esa forma. Cuando miramos, por ejemplo, en América Latina el caso de Curitiba, tuvo una planificación, no es una ciudad improvisada. Desde los 60 y 70 se viene pensando el desarrollo urbano de esa ciudad. En el último tiempo se fomentó mucho la innovación y el emprendedorismo.

“Entonces creo que es importante esta cuestión de la educación digital para que las personas se sientan incluidas en los proyectos de su ciudad, que sea una ciudad resiliente”

Después alrededor del mundo tenemos muchos casos. Viena se destaca por su calidad de vida porque desarrolló mucha infraestructura en transporte y en vivienda social.

Hay muchísimos casos pero depende de dónde se ponga la atención porque muchas veces creo que esta cuestión de la smart city viene muy ligada al factor tecnológico porque nos acercan muchos casos de ciudades asiáticas en las que, claramente, el factor tecnológico es el principal. Pero, a la vez, creo que también está bueno leer el ADN de las ciudades y si ese factor tecnológico acompaña el contexto social, político, económico, educativo, cultural.

-América Latina es una región muy desigual, con mucha pobreza; y Argentina, un país también con una creciente proporción de la población en la pobreza. ¿Una estrategia de ciudad inteligente puede ayudar a revertir esas situaciones de pobreza o es más bien un punto de llegada una vez que se resolvieron cuestiones sociales básicas?

-Sí, creo que este es un punto muy delicado. Determinados proyectos, iniciativas, ideas que tengan este enfoque de ciudad inteligente pueden ayudar, por ejemplo, a la inclusión, que no es un tema menor. Por ejemplo, vemos aplicaciones e ideas que van en este sentido, intentar que la persona se sienta incluida en la ciudad.

Acá la alfabetización o educación digital termina siendo un factor clave porque muchas veces cuando hablamos de este tipo de proyectos de smart cities implica algo que se hace on line o a través de una app, como vimos este último tiempo con el Covid 19. Entonces creo que es importante esta cuestión de la educación digital para que las personas se sientan incluidas en los proyectos de su ciudad, que sea una ciudad resiliente, y que se conecta con la cuestión de la pobreza que vos mencionabas.

-En términos regulatorios, leyes, disposiciones, etc. ¿La Argentina cómo esta? ¿Es un país que estimula la adopción de tecnologías, estrategias y modelos de desarrollo inteligente de las ciudades o más bien lo contrario?

-Sí, yo creo que en los últimos tiempos Argentina avanzó mucho. Hay varios informes que inclusive muestran cómo se ha avanzado en la digitalización. Por supuesto, en la región latinoamericana en general, no solamente en Argentina, falta adopción por parte de la ciudadanía y que determinados sectores no queden excluidos.

La realidad es que hoy las tecnologías no son para todos, no están distribuidas equitativamente, todavía tenemos sectores de la sociedad que quedan afuera y hay que trabajar para eso, pero se ha hecho en los últimos años y vienen apareciendo muchas innovaciones en este sentido. Creo que eso sí vale la pena destacarlo.