Tecnología 25/12/2019

Leandro Zanoni: “Cuando la ciencia logre imitar un cerebro humano, las máquinas podrán soñar”

Por José Crettaz

El periodista, autor de Las máquinas no pueden soñar, se refirió en #TMTConversaciones a los cambios producidos por la inteligencia artificial, el futuro del trabajo y cómo prepararnos para este nuevo mundo

Leandro Zanoni es periodista desde los 17 años y es experto en nuevas tecnologías. Actualmente trabaja freelance para diversos medios, es consultor de estrategias de comunicación, profesor universitario, y brinda capacitaciones. Es autor de cinco libros, el más reciente Las máquinas no pueden soñar.

En #TMTConversaciones, Zanoni expuso su mirada sobre qué es la inteligencia artificial, su impacto en nuestras vidas, y el futuro del trabajo frente a este nuevo paradigma tecnológico. 

El título es Las máquinas no pueden soñar ¿No van a poder nunca?

-En realidad el título original era Las máquinas no pueden amar y mi mujer me lo bochó por cursi; ella es escritora. Después me puse a pensar en un reemplazante, no hay tantas cosas que no pueden hacer entonces me costó conseguirlo. Con soñar no me refiero al estar dormidos, sino al ponerse objetivos, desde correr una maratón o hacer una empresa, e ir a cumplir ese sueño. Todavía las máquinas no lo pueden hacer. Pero, hablando con una amiga neurocientífica, María Roca, me dijo que por ahora no pueden soñar pero tal vez puedan.

Por ahora el título se la banca por unos años más. No sé cómo va a ser el mundo cuando las máquinas puedan soñar, pero es probable que lo puedan hacer.

Cuando la ciencia logre imitar a la perfección un cerebro humano, deberían poder soñar. De todas formas, nosotros mismos seguimos explorando por qué soñamos, así que no es tan fácil. 

“Con soñar no me refiero al estar dormidos, sino al ponerse objetivos, desde correr una maratón o hacer una empresa, e ir a cumplir ese sueño. Todavía las máquinas no lo pueden hacer”

Y conociendo qué es la inteligencia

-Fue cambiando con los años, hace un par de décadas se relacionaba la inteligencia con el conocimiento, el saber, la cultura y con el famoso test de inteligencia que lo dieron de baja porque no sirve para medir la inteligencia. Hay muchas inteligencias, eso se fue cubriendo con el tiempo.

Y además está el aporte de las neurociencias

-Eso también es nuevo y recién se está empezando a explorar. No soy un experto en ese tema, pero la Dra. María Roca me contó que es la capacidad de resolver todo tipo de problemas en diferentes ámbitos, contextos y culturas. Incluye también la capacidad interacción con los demás y la capacidad de persuasión. Una persona inteligente es una persona empática, que cae bien, y que puede resolver un problema social o matemático pero también sabe administrar su salud, su dinero, su equilibrio.

Ahí está la complejidad

-Parece fácil pero no es fácil.

¿Qué es la inteligencia artificial?

-La inteligencia artificial básicamente es la inteligencia aplicada a las máquinas. Hasta hace muy poquito tiempo las máquinas podían resolver un montón de cálculos matemáticos y procesamientos, pero no podían pensar. Ahora se conjugaron varios fenómenos que le permitieron a la inteligencia artificial empezar a caminar:  el big data que es la cantidad masiva de datos digitales que vamos generando día a día; el segundo fenómeno es el cloud computing, la nube, hoy los datos se virtualizan y podemos acceder a ellos en cualquier momento y lugar; y el tercero tiene que ver con la velocidad procesamiento que es infinitamente mayor que hace 10 años.

¿Qué es la inteligencia artificial? Básicamente es una máquina que empieza a tener comportamientos de típicos del humano, como por ejemplo reconocer un zapato. ¿Por qué puede reconocer que es un zapato? Porque tiene una base de datos de 10 millones de zapatos diferentes: de mujer, de hombre, de diferentes colores y tamaños. Eso es reconocimiento de objetos. Tenés un montón de tipos de reconocimientos: facial, de carteles, etc.

“¿Qué es la inteligencia artificial? Básicamente es una máquina que empieza a tener comportamientos de típicos del humano, como por ejemplo reconocer un zapato. ¿Por qué puede reconocer que es un zapato? Porque tiene una base de datos de 10 millones de zapatos diferentes”

Las máquinas empiezan a pensar, a razonar y a predecir. Empiezan a calcular el tránsito en ese momento, si hay algún corte, el clima y un montón de cuestiones relacionadas a datos y algoritmos. Después se complejiza, pero básicamente es eso.

¿Qué sectores de la vida económica, social o política se van a ver impactados por inteligencia artificial?

-Lo más interesante es que la inteligencia artificial toca todos los planos que se puedan imaginar. El económico, con el futuro del trabajo. El cultural con respecto a la manera de relacionarnos como, por ejemplo, con los chatbots que son máquinas con las que interactúas como si fuesen personas. Así también con la forma de conocer gente a través de Tinder o Facebook. El relacionamiento humano va cambiando sin darnos cuenta.

Hay cambios culturales, psicológicos, y cambios relacionados a la parte técnica como por ejemplo los autos autónomos. Mi hijo tiene dos años, ¿va a sacar su registro de conducir a los 18 años? Yo creo que no. Dentro de 18 años no creo que maneje nadie, va a ser raro decir que manejábamos y personas morían al volante.  Me parece que vamos a ir hacia un futuro donde esto se pueda evitar con autos autónomos que dialoguen con los semáforos, las señales de tránsito y entre sí.

Para que esto se produzca imagino que tienen que existir algunas condiciones técnicas y regulatorias

-En realidad esas cuestiones ya están. Las condiciones que faltan son las culturales y sociales.

¿Cuáles son las que están?

-Las cuestiones técnicas. Por ejemplo, el auto autónomo ya está y funciona bien. Hace dos años estuve en uno en Estados Unidos, fue perfecto: iba por la ruta, yo no tocaba el volante ni los pedales y manejaba bien el auto. El tema es la interacción con los autos no autónomos, porque los automovilistas seguimos existiendo.

En donde se te ocurra hay colisiones de mundos viejos y nuevos, también va a pasar en la cuestión de los autos autónomos cuando se conviertan en camiones autónomos. Ahí el tema van a ser los camioneros. En Estados Unidos hay 8 millones de camioneros, multiplicalo por 2 o 3 familiares que viven de ese trabajo. ¿Qué va a pasar cuando aparezcan las regulaciones? En dos o tres años esos 8 millones no van a tener trabajo.

“Hay cambios culturales, psicológicos, y cambios relacionados a la parte técnica como por ejemplo los autos autónomos. Mi hijo tiene dos años, ¿va a sacar su registro de conducir a los 18 años? Yo creo que no”

¿Hay un riesgo de que aparezcan nuevos luditas?

-Sí. El problema con el trabajo o la escasez de trabajo tiene que ver con que hoy nosotros somos muchísimos más que en año 1830, por ende es mucho más difícil reacomodar a toda esa gente. Los tiempos se aceleraron muchísimo, entonces en un año o dos tu profesión puede estar en extinción. Antes había un lapso mucho mayor para reacomodarse.

Si el taxista se queda sin trabajo porque ya no lo toma nadie más, ¿qué hace esa persona que tiene 60 años?

Algunos países vienen dando algunos pasos, a nivel gubernamental y del sector privado, para pensar ese futuro a escala nacional

-En general, el primer mundo está en ese tema. En el mundo se está discutiendo el futuro del trabajo en congresos, en empresas y en gobiernos. Trabajan en soluciones posibles frente a diferentes escenarios, porque el problema del trabajo es urgente. No solamente cambia a nivel salario y poder adquisitivo para comprar bienes y servicios, sino culturalmente. El día a día de las personas que no trabajan o  no pueden conseguir trabajo cambia.

Se están trabajando en diferentes opciones, soluciones y alternativas. Hay mucho sobre este tema, pero acá todavía sólo se lo insinúa.

¿Qué cosas debería hacer un país como la Argentina para prepararse al mundo de la inteligencia artificial?

-Hay muchas cosas que se pueden hacer. Algunas se están haciendo, como por ejemplo la Ley del Conocimiento. También se pueden empezar a flexibilizar las leyes para fomentar las inversiones en materia de tecnología y  se puede invertir más en investigación y desarrollo.

Hoy en Argentina estamos invirtiendo el 0,3% del PBI en I+D. Para que te des una idea Alemania invierte el 3,5% de su PBI en tecnología.

Nosotros somos muy buenos en software, en desarrollo, en capacidad y creatividad. En cualquier empresa del mundo siempre hay argentinos, hay buen talento.

Además, se debería reformar toda la cuestión de los impuestos,  fomentar la fabricación de lo que es robótica, que haya carreras y fomentar los laboratorios no solamente privados sino estatales. Las carreras están perimidas, hay que estudiar cosas que a veces duran 6 meses o un año y no hay dónde hacerlo. Hay un combo de cosas que se pueden hacer para fomentar esto y ser una potencia.

En muchos lugares del mundo, no tan lejos, hay desarrollos y proyectos de smart cities o de cuestiones educativas para formar gente preparada para el futuro. ¿De qué manera va a ser el futuro? No lo sabemos muy bien, pero por lo menos para que estemos más preparados que hoy.

“En el mundo se está discutiendo el futuro del trabajo en congresos, en empresas y en gobiernos. Trabajan en soluciones posibles frente a diferentes escenarios, porque el problema del trabajo es urgente”

En un mundo impactado por la inteligencia artificial ¿Hay países que ya perdieron la carrera porque otros están muy adelantados?

-Las potencias son mucho más proclives a generar todo este tipo de conocimientos que genera negocios y oportunidades de inversión. Obviamente China y Estados Unidos lideran esta carrera, también Europa se quiere colar ahí.

Me parece que Estados Unidos y China lideran en lo que es inteligencia artificial, pero China está a un paso adelante.

En esta carrera por el talento es muy difícil gobernar un país, en un mundo donde las fronteras se borran. China lidera en la cuestión del 5G que es clave en el desarrollo de la futura inteligencia artificial y Estados Unidos no quiere quedar rezagado en la carrera. Es como una guerra fría del siglo pasado.

Ahí aparece el conflicto Huawei

-Sí, en realidad es una excusa porque lo disfrazan de conflicto comercial y, en realidad, es una excusa para frenar a China. Huawei no solamente vende celulares, sino que vende conectividad, infraestructura y antenas que se instalan alrededor del mundo. Estados Unidos sabe que muchos de sus datos van a ir a China, por ende van ir al gobierno chino. Entonces, ahí ya es una pelea geopolítica.

Ahí aparece justamente la política. Una democracia occidental frente a un país con una democracia diferente a la nuestra

-Y es justamente por eso que puede avanzar a pasos agigantados en el sector tecnológico y la inteligencia artificial.

Porque no se fija en ciertos derechos

-Porque no se fija en nada y avanza con la velocidad china. Ellos tienen desde hace 10 años autos autónomos, pero no se sabe porque China es cerrada y los medios siempre enfocan a Estados Unidos.

Si hay 1500 miles de millones de chinos y nosotros somos 40 millones de argentinos ¿Quién va a tener más datos?  ¿Cómo se compite con una aspiradora de datos?

Estados Unidos en cantidad de gente pierde. En lo académico, Trump manifestó que no quería más chinos en las universidades estudiando inteligencia artificial, pero todas las empresas manifestaron que necesitan de ese talento. Entonces, Trump está en una encrucijada tremenda que ya se la había anticipado Obama.

¿Qué sucede con la regulación, la privacidad, y los riesgos de transferir poder a la inteligencia artificial?

-Ahí hay colisiones de mundos. El tema de los derechos, de la privacidad y la intimidad son leyes previas a todo este avance digital o tecnológico. El mundo jurídico tiene que resolver eso.

Hay una frase que uso en el libro que me encanta: “Estados Unidos lo inventa, Europa lo regula y China lo copia”. Europa regula todo el tiempo el tema de la privacidad y los derechos, ponen multas a las empresas porque filtran.

Hay una necesidad de cierta reflexión ética sobre estos temas

-La ética es muy importante porque tiene que ver también con el mundo del futuro en el cual nosotros queremos o vamos a vivir.

No podemos dejar de lado la calidad de vida y que nos maten por la calle armas automáticas porque nos confundieron con un asesino. Son cuestiones de ciencia ficción que hoy están cada vez más cerca. Todas estas cuestiones son nuevas y están ocurriendo muy rápido, no hay tiempo para pensarlas.

Es muy importante la ética, pero es muy importante un paso antes: la filosofía, pensar en estos temas. Es muy importante el derecho, el tema de cómo nos relacionamos los humanos y volver a las fuentes. Es necesaria la empatía y el amor como fuerza social para comprender que este mundo es nuestro y que las máquinas no son enemigas, son desarrollos para que nosotros vivamos mejor.

“El tema de los derechos, de la privacidad y la intimidad son leyes previas a todo este avance digital o tecnológico. El mundo jurídico tiene que resolver eso”

La última pregunta es: ¿Apocalíptico o integrado?

-Yo me voy a parar en la ancha avenida del medio aunque me pare sólo, porque hoy pararse en el medio no tiene beneficios.

Estoy en el medio en cuanto al desarrollo e inversión en tecnología, pero también con un pie en el presente en el mundo actual, en el pasado y en la identidad. Nuestra identidad como país y como personas no se tiene que perder por la tecnología en sí.

Me parece que es tomar lo mejor de las máquinas, tomar lo mejor de nosotros y hacer un mundo hacia el futuro.