Tecnología 25/12/2019

Juan Pablo Bruzzo: “Hace cuatro años sólo el 20% de las transacciones eran a través del celular, hoy son el 90%”

Por José Crettaz

El CEO de Moni afirmó en #TMTConversaciones que actualmente se presenta una aceleración en el uso de los nuevos servicios de pagos

Juan Pablo Bruzzo es ingeniero industrial egresado del ITBA. Además, cuenta con un MBA en el IAE. Durante su carrera fue director de marketing en DeRemate.com y, en 2006, cofundó DineroMail. Actualmente es CEO de Moni, empresa fintech de lending que fundó en 2013, y es presidente de la Cámara Argentina de Fintech.

En #TMTConversaciones explicó cuáles son las características del sector fintech y los aportes que pueden hacer las mismas por la inclusión financiera de los sectores económicamente más pobres.

¿Qué es lo fintech?

-Son todas compañías que nacen de la mano de tecnología para dar distintos servicios financieros que incluyen préstamos, pagos, seguros, facturación o cripto monedas.

Es un colectivo muy amplio, pero la parte en común es que están basados en tecnología para dar servicios financieros de forma más eficiente.

Si lo tuviésemos que clasificar en dos o tres grandes grupos al sector fintech, ¿cuáles serían?

-Los que nombré son todos verticales que son partes del fintech en general. Las tres grandes patas, en donde la mayoría de los negocios está pasando hoy en fintech, son todo lo que sea pagos, créditos y servicios muy variados a empresas.

Se empieza a ver cada vez más, incluso en el mundo offline, la irrupción de plataformas a partir de códigos de pago ¿Hay una aceleración del uso de este tipo de servicios?

-Sí, definitivamente. No nos damos cuenta, pero somos parte de un cambio y cuando sos parte del cambio muchas veces no sos consciente del mismo. El principal cambio es el acceso a todo el mundo desde el celular, ese es el disparador para que los servicios en general y, entre ellos los servicios financieros, cambien. Hoy no tiene mucho sentido y los consumidores no quieren tener que basar un servicio yendo a una sucursal. Todo lo que se pueda hacer a distancia desde su celular es preferible.

Ese es el primer gran cambio, ahí es donde las fintech, los bancos digitales y los jugadores tradicionales van haciendo sus jugadas.

Con respecto al tema de pagos digitales, es un tema muy fuerte.

En el mundo, según la región, hay algún formato que funciona mejor. Sabemos que en Asia lo que más funcionan son los códigos QR, que al escanearse por un celular se pueden realizar pagos de distintos formatos, pero también hay en otros países en los cuales se usan billeteras sin pasar por ese formato.

Todos los formatos de pago digitales generan una gran inclusión y una potencial formalización de la economía, donde en países como Argentina eso es muy relevante.

“Las tres grandes patas, en donde la mayoría de los negocios está pasando hoy en fintech, son todo lo que sea pagos, créditos y servicios muy variados a empresas”

¿Cuáles son los motores de la adopción de estos servicios y de la oferta por parte de las empresas?

-Claramente el pilar de las fintech son los pagos digitales porque es la base primordial para que el resto de los servicios se basen a través de ellos. Entonces, la verdad es que hay una enorme oportunidad en Argentina porque ya existe la infraestructura, tanto la infraestructura desde el lado del consumidor como son los celulares.

En Argentina el 80% de los mayores tiene cuenta bancaria, entonces la problemática no es el acceso a la cuenta bancaria. La problemática es el acceso a servicios financieros. Esas personas lo único que hacen es ir con su tarjeta de débito a fin de mes y retirar el dinero cuando cobran. Si logramos que ese caudal de dinero que se termina manejando en efectivo, se termine de alguna forma formalizando en la economía creo que puede tener un impacto enorme tanto para consumidores como a nivel país.

Hoy está creciendo enormemente en Argentina la oferta de servicios muy adecuados y muy buenos que permiten, con unos pocos clics, sacar seguros, facturar de forma simple, y acceder a préstamos sin el habitual papeleo. Las fintech surgen de eso.

No es criticar al sistema financiero tradicional, que viene trabajando hace años con el mismo formato. Las fintech pensaron en cómo hacer una reingeniería, ante una infraestructura existente, de ese proceso para que sea más fácil y sin presencia física.

En dos o tres años, el panorama de servicios financieros en Argentina va a cambiar muchísimo. Probablemente no nos estemos dando cuenta, pero va a ser abismal la diferencia con respecto al consumo financiero.

Las crisis, los cepos y otras necesidades derivadas de las situaciones macroeconómicas argentinas, ¿empujan el surgimiento de estos servicios o frena su desarrollo?

-En Argentina cuando uno mira el nivel de emprendedores y de emprendedorismo digital es totalmente desproporcionado al PBI y al tamaño de la población. Creo que si tengo algo que rescatar de nuestras crisis, preferiría no hacerlo, es aprender a buscar alternativas y que se puede emprender como una alternativa viable. Eso nos ha posicionado en el mundo. Hay muchas compañías que nacieron en Argentina y son muy relevantes.

Necesitamos en una economía estable y predecible, en todas las áreas, para seguir creciendo y que los cambios sean sostenibles en el largo plazo.

En el caso del ahorro, hay un ratio habitual que es el crédito sobre PBI en Argentina que es del 14% por ciento. En Chile es el 80%. Hay muy poquito crédito comparado con otros países de la región y tiene que ver desde lo muy cultural, de no creer en nuestra moneda porque la historia nos ha dado muchos cachetazos, pero también tenemos un mercado de capitales casi inexistente.

Todas estas cosas se tienen que resolver de a poco y en conjunto para tener algo sostenible y poder lograr un cambio fuerte en el tiempo.

“Creo que si tengo algo que rescatar de nuestras crisis, preferiría no hacerlo, es aprender a buscar alternativas y que se puede emprender como una alternativa viable”

¿Va a desaparecer el efectivo?

-Hay en países en los que desapareció, obviamente no podemos compararnos con los países nórdicos. Hay locales en Europa y en Estados Unidos que no aceptan efectivo.

Los beneficios de no aceptar efectivo son válidos para el comercio como para el consumidor, por lo que deberíamos tender a eso.

En nuestros países, en los países más subdesarrollados, la economía informal es la que mantiene más vivo el efectivo, pero también las trabas culturales. El que recibe una jubilación, un subsidio o un sueldo y después saca esos ingresos que entraron por una vía formal y los empieza a administrar en efectivo está incentivando, como mínimo, la informalidad.

La característica bimonetaria del cerebro económico argentino, ¿es una oportunidad o una desventaja? ¿ayuda a  internacionalizar las empresas?

-Desde el lado del emprendedor, nacés sabiendo que tenés que diversificar y que  probablemente tener peso en una única moneda pueda, de la noche a la mañana, dividir por dos cualquier métrica que tengas en moneda dura. Siempre estás viendo el lado positivo y claramente eso es una capacidad que probablemente otros países más estables no tienen, pero creo que en general es una restricción.

Tiene que haber un balance entre el activo y el pasivo de los bancos en monedas y en plazos. Se ahorra en pesos, pero se ahorra en corto plazo porque no se cree en la moneda.

Eso repercute en todos nosotros. Mientras tanto tiene que haber servicios financieros que permitan ahorrar en ambas monedas.

Tradicionalmente tenemos poca educación financiera y hoy tenemos, además, el aditamento de lo digital, lo fintech. ¿Cómo empezamos a resolver ese problema?

-Hay dos procesos muy distintos. Uno es el cambio cultural que es muy largo y necesita de jugadores de largo plazo como la educación formal. Después, la realidad es que la forma de comunicarse ha cambiado mucho. Cada vez se lee menos y todo tiene que ser muy obvio respecto a su funcionamiento. Eso también es una ventaja porque la educación no necesariamente tiene ser académica, se puede educar también con una buena interfaz de usuario. Esa es una diferenciación de las fintech, piensa en el usuario y le explica.

En esa educación más cortoplacista, generar una buena experiencia del usuario, hacerle entender cómo funciona y qué implicancias tiene el producto en pocos clics, es fundamental.

“Vamos a tener una fintech unicornio, hoy es difícil predecir cuál será. Por el espíritu emprendedor que existe en Argentina y porque en los servicios financieros hay una enorme oportunidad y es un mercado grande en valores absolutos”

¿Vamos a tener una fintech unicornio?

-Definitivamente vamos a tener una fintech unicornio, hoy es difícil predecir cuál será. Primero por el espíritu emprendedor que existe en Argentina. Segundo porque en los servicios financieros hay una enorme oportunidad y es un mercado grande en valores absolutos.

¿Qué pasa con la regulación?

-A mí me gustan las reglas claras, pero tampoco reglas de más. En algunas leyes hay zonas grises y en éstas se genera un poco de arbitraje entre los que tienen más lobby o los que son más piratas. Esas situaciones podrían cambiar para que haya claridad.

La oportunidad que hemos aprovechado mucho, es que desde el Banco Central han sabido identificar perfectamente donde había algunos pequeños baches importantes a resolver que iban  a dar más fluidez en todos los temas transaccionales.

Muchas entidades son muy abiertas al diálogo porque entienden que nuestras inquietudes no son de las fintech, son para desarrollar el sector financiero en general.

Por ejemplo, el onbording digital favorece a las fintech, pero favorece aún más a los bancos que hoy tienen la posibilidad de abrir cuentas bancarias hasta un cierto límite sin que un cliente vaya una sucursal. Algunos bancos pocos bancos lo han aprovechado, pero la gran mayoría no.

Son todas regulaciones y normativas que ayudan al desarrollo. El Estado está atento y entiende cuáles pueden ser los cambios y ayudan en esta transformación para que el acceso sea amplio para todo el mundo y de forma eficiente.

“A mí me gustan las reglas claras, pero tampoco reglas de más. En algunas leyes hay zonas grises y en éstas se genera un poco de arbitraje entre los que tienen más lobby o los que son más piratas”

¿Qué aporte pueden hacer las fintech por la inclusión financiera de los sectores económicamente más pobres?

-Cuando uno analiza el sistema tradicional bancario, éste se ha enfocado esencialmente en la parte de arriba de la pirámide. Tiene su lógica y no es un reproche. Ese segmento, de alguna forma, es el que da más rentabilidad. También por la estructura que tiene habitualmente el sistema tradicional no es lo mismo dar un crédito de 5000 pesos que uno de 100.000 pesos. Entonces, los bancos tienen costos fijos muy altos, desde las sucursales hasta temas de compliance, con lo cual la unidad mínima, por ejemplo en el caso de crédito, que pueden dar es mucho más alta.

En el caso de las fintech, al no tener sucursales y al estar entendiendo a los clientes de una forma distinta, hay un esfuerzo de empezar a prestar a los que no se les ha prestado antes.

Allí se requiere un análisis crediticio muy distinto al análisis crediticio tradicional, no basado en la historia sino en entender cómo es el comportamiento potencial de ese cliente.

Sin sucursales y sin grandes grandes costos fijos te permite atacar la parte baja de la pirámide dando servicios de calidad.

¿Hay algún estudio o investigación de cómo los servicios fintech han mejorado la calidad de vida de esos sectores?

-Todavía es muy reciente, en la Cámara estamos haciendo un esfuerzo para medir cuál es el impacto de la inclusión financiera.

Un número muy claro, que surge de Moni, es que habitualmente los bancos suelen prestar un score de los burós de créditos de 500 para arriba. El 50% de los clientes de Moni son de score 100 para abajo, son clientes que siempre serían rechazados para acceder al crédito.

“En el caso de las fintech, al no tener sucursales y al estar entendiendo a los clientes de una forma distinta, hay un esfuerzo de empezar a prestar a los que no se les ha prestado antes”

No podrían ni pasar por la puerta

-Nosotros cuando hacemos focus group y hablamos con gente que tiene cuenta bancaria, no saben ni dónde tienen cuenta bancaria. Su relación es la tarjeta de débito, no se siente cómodo yendo al banco.

¿Qué pasa con el talento necesario para desarrollar esos servicios? ¿Qué características tiene que tener? ¿Hay disponible o falta? ¿Hace falta una formación distinta?

-Hay compañías grandes en Argentina y hay muchísimo talento, por lo menos en la parte digital, de investigación y de conocimiento, pero esto hay que alimentarlo constantemente.

Hoy hay más demanda que oferta, esa diferencia se va a seguir ampliando si no se implementan políticas públicas.

¿Cuáles son las especialidades más demandadas?

-Yo lo veo con una óptica muy parcial que es la que conozco yo. Los desarrolladores, en general, y los data scientist son recursos escasos, y éstos son muy fácilmente exportables en el día a día. Hoy no tienen que ir a otro lado. La posibilidad de trabajar entre países a distancia hace que los sueldos sean internacionales y eso para todas las compañías basadas en Argentina es un desafío.

¿Qué pasa con la inversión en este tipo de empresas?

-Por suerte la industria de financiamiento para startups en Argentina ha cambiado mucho en los últimos años. Antes no había ningún jugador, ahora hay varios jugadores relevantes por lo menos en los estadios iniciales, pero estamos muy atrás de países como México o Brasil.

Sin lugar a dudas la coyuntura actual complica las inversiones locales. El flujo de capitales comparado con otros países es muy distante.

¿Qué expectativa tenés de acá a 5 años?

Es una pregunta dificilísima en este momento en donde todos estamos pensando en el día a día.

La revolución en todos los servicios es el acceso a través del celular. Hace cuatro años atrás cuando empezamos sólo el 20% de las transacciones eran a través del celular, hoy representan el 90%.

La tecnología vino a reemplazar muchísimos modelos tradicionales, no creo que pase así en los servicios financieros porque los bancos tienen un rol muy importante.

Las fintech permiten transaccionar de una forma más eficiente, pero los bancos siempre necesitan estar atrás. Creo que el cambio va a ser muy rápido y lo vamos a hacer todo de una u otra forma digitalmente.