Tecnología 19/01/2020

Conrado Varotto: “Nuestras mayores oportunidades tecnológicas están en lo nuclear y espacial, el software y la biología”

Por José Crettaz

El físico, fundador de INVAP, estuvo en 2019 en #TMTconversaciones y dio su perspectiva respecto de la relación entre la ciencia y la ideología, las oportunidades tecnológicas existentes en Argentina y el futuro de la física nuclear ante las discusiones actuales

Conrado Varotto nació en Brugine, Italia, y llegó a la Argentina a la edad de 9 años. En el país se licenció y doctoró en el Instituto Balseiro. Luego de doctorarse, obtuvo una beca para realizar un perfeccionamiento en la Universidad de Stanford.

Impulsó la creación de INVAP, empresa pública dedicada al diseño y construcción de sistemas tecnológicos en áreas como ña energía nuclear, la tecnología espacial, la tecnología industrial y el equipamiento médico y científico.

Además, desde enero de 1994 hasta mayo de 2018 se desempeñó como director técnico y ejecutivo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) desde donde impulsó el Plan Espacial Nacional y el desarrollo de cuatro misiones satelitales.

En #TMTConversaciones, a fines de 2018, se refirió a las dificultades que se presentan al llevar adelante una empresa de tecnología.

-¿Cuál es la oportunidad de la Argentina en tecnología y ciencia aplicada?

-La oportunidad es la que uno busca, no hay un libreto o un manual al respecto. En la Argentina nosotros a veces nos olvidamos de que aquí hubo desarrollos efectuados desde la propia industria.

Ahora cuando empezamos a conceptualizarlo, a veces los propios científicos cometemos errores. De hecho toda la discusión en la década del 70 sobre el cientificismo era más de tipo ideológica. Fue la época en la que nosotros justamente creamos INVAP.

Uno el conocimiento lo necesita. El conocimiento puede generarse y recibirse, no importa cómo, y el mismo, por los caminos más extraños, finalmente termina siempre con algún tipo de aplicación. El tema es si uno es lo suficientemente vivo para aprovecharlo a favor del bien común de su sociedad o se termina siendo un generador bobo de conocimiento.

“Uno el conocimiento lo necesita. El conocimiento puede generarse y recibirse, no importa cómo, y el mismo, por los caminos más extraños, finalmente termina siempre con algún tipo de aplicación”

-¿Cómo se llevan ciencia e ideología?

-Yo nunca tuve problemas de ese tipo. Los hubo y los hay porque a veces nos comprometemos demasiado con problemas de tipo ideológico. Yo creo que el caso extremo fue lo que pasó con todo lo que fue la biología moderna en la época de la revolución soviética, pero realmente no debería de haber un problema. Para mí no deberían haber ideologías. El límite mío es si yo soy creyente o no, y si el otro no es creyente lo respeto, pero eso no es una ideología. La fe no es una ideología.

Las ideologías lo único que han producido son daños en las sociedades, no han producido beneficios.

Más que ideologías, yo diría propuestas diferentes frente a un dado problema. Hay un problema, propongo soluciones. Lo que sí, hay una gran diferencia entre una ideología que tengo y quien tiene la responsabilidad de resolver el problema.

Muchas veces los propios científicos caemos en ese rol, en las décadas pasadas con más violencia. Confundimos el hecho de que alguien no resuelva un problema por el camino que yo digo con si lo están haciendo con buena o mala intención. A veces la solución frente a un determinado tipo de problema están a 180 grados, pero no se pueden aplicar las dos juntas. Alguien tiene la responsabilidad de hacerlo y el que tiene la responsabilidad de hacerlo aplica la que finalmente es mejor a su criterio.

¿Cómo navegó INVAP esas aguas en sus comienzos?

-Usted no puede crear una empresa de tecnología y pensar que una empresa de ese tipo va a caminar sobre laureles y nunca va a tener dificultades. También es cierto que nunca hubiera nacido si no hubiera habido gente atrás convencida de que había que largar ese tipo de cosas, gente que a veces queda completamente olvidada. Siempre digo que a mí me atribuyen mucho de INVAP pero si no hubiera tenido a todos los que me acompañaron hubiera sido imposible.

Hubo períodos en los que existieron problemas de tipo ideológico porque el concepto de cientificismo andaba dando vueltas, después muchos de los que en ese momento nos pusieron trabas en el camino se incorporaron. Todos aprendemos. La gente no hace las cosas sin pensar en el bien común, a veces esa ideología mal manejada nos hace confundir.

“Las ideologías lo único que han producido son daños en las sociedades, no han producido beneficios”

INVAP ha pasado por muchas dificultades, pero ha pasado por muchos momentos muy buenos. La verdad no puedo decir que no haya habido una aceptación por parte de la sociedad y de los gobiernos con empresas de este tipo. Lo importante es que hoy la sociedad  es la que está convencida.

Pueden haber dificultades porque usted recibió contratos que pueden después cortarse. A finales de la década de los 80, prácticamente INVAP tenía sólo el contrato de exportación, no tenía un sólo contrato en el país y sobrevivió a una crisis muy grande. Después tuvo logros maravillosos, es decir, es la Argentina.

¿Cuál es la clave de esa permanencia?

-La convicción. Tanto los que originalmente estuvieron en INVAP como los jóvenes que ahora se incorporan tienen convicción. Hay mucha gente muy buena en el país, en las universidades, que están convencidos de que las cosas se pueden hacer y que el país tiene futuro.

Argentina a mí me dio todo y no fue por algo en particular, es un país terriblemente generoso, está en nosotros saber aprovechar esa generosidad. Argentina tiene un gran futuro.

-El suyo ha sido un recorrido de grandes hitos en INVAP y en otros organismos en distintos ámbitos como el nuclear y el satelital, entre otros. ¿Cuál le resultó el más interesante o más divertido?

-Todos. La verdad que cuando uno se mete es muy difícil separar las disciplinas entre sí. Se junta todo.

Los recursos son escasos, ¿en cuáles actividades que se están desarrollando en Argentina pondría esos recursos? ¿cuáles elegiría?

-Esa es una pregunta muy difícil de responder, cada uno tiene su punto de vista. Mi punto de vista es que por diversas razones la Argentina es fuerte en determinada zona del espectro del conocimiento. A diferencia de otros países que tienen la posibilidad de desparramar recursos prácticamente en todas las disciplinas, nosotros sabemos que eso no es posible y creo que la forma de hacer una especie de espejo de esa otra forma de trabajar sería ver cuáles son las líneas de conocimiento en donde somos fuertes y concentrarnos ahí. Cuando uno hace crecer una disciplina, esa arrastra a un montón más.

Somos fuertes en la parte nuclear, sería un absurdo dejar eso. Somos muy fuertes en todo lo que es el campo espacial, el software y, por supuesto, todo lo que es biología.

¿Cómo vivió el lanzamiento de SAOCOM y cómo ve el horizonte con respecto a los proyectos que siguen?

-Todo el plan nacional espacial es a largo plazo. El SAOCOM nace a raíz de un requerimiento del usuario, es la aplicación de la ciencia y tecnología más avanzada que uno tiene en determinado campo directamente al beneficio socio económico del país.

Es un programa que creo que va a tener una continuidad en el tiempo y va a abrir la posibilidad de hacer otras bandas.

¿Sigue teniendo expectativas sobre la posibilidad de un lanzador propio?

-Están trabajando en eso. Se puede hacer, tenemos todos los elementos. Por supuesto en este momento, dada la situación de crisis, hubo que priorizar proyectos. 

CONAE por suerte desde el diseño del plan espacial inicial siempre se lo hizo por proyectos.

“Tenemos todo para jacer el proyecto del lanzador Tronador, tenemos todos los elementos desarrollados, es cuestión de que en algún momento cuando el SAOCOM deje de requerir tanto recursos podamos volver a destinar recursos”

¿Es el proyecto Tronador, no?

-Es el proyecto Tronador.

Tenemos todo para hacerlo, tenemos todos los elementos desarrollados, es cuestión de que en algún momento cuando el SAOCOM deje de requerir tanto recursos podamos volver a destinar recursos. No es que este parado, sino que no tiene el ritmo que uno hubiera querido mantener si se hubiesen podido dedicar los recursos previstos.

¿Hacia dónde debería ir la tecnología nuclear teniendo en cuentas la discusiones actuales que hay en el mundo?

-A veces somos capaces de exagerar cuando nos conviene exagerar y minimizar cuando nos conviene minimizar.

Yo siempre recuerdo el gran desastre en la costa cantábrica, entes dedicados a la protección del medio ambiente hacían documentales mostrando la responsabilidad de las empresas.

Hay industrias energéticas que cada año tienen una cantidad de muertes directas por accidentes que son impresionantes, pero como son parte de la vida nuestra lo aceptamos totalmente. A usted no se le ocurriría decir que se prohíba el transporte en auto porque hay 20 muertos por día.

Hay otras que, por la publicidad y la maldita forma que tomaron, han creado en la sociedad cierto tipo de prevenciones. La energía nuclear lamentablemente no llegó al conocimiento público por el reactor que hizo Fermi, llegó a la sociedad por Hiroshima y Nagasaki.

Por más que usted haga cosas muy bien hechas, el primer día que tiene un pequeño accidente o gran accidente lo magnificamos y comenzamos con todas las discusiones.

En mi opinión personal creo que la energía nuclear es segura, ha tenido muy pocos accidentes.  En Chernobyl lamentablemente fue un problema de cómo procedía el régimen y no un problema de seguridad nuclear, ellos tenían una filosofía de diseño de las centrales donde la seguridad la daban en el manejo y no en la construcción. Estaba bien, lo que pasa es que dejaron que gente que no sabía operar lo hiciera.

“En mi opinión personal creo que la energía nuclear es segura, ha tenido muy pocos accidentes.  En Chernobyl lamentablemente fue un problema de cómo procedía el régimen y no un problema de seguridad nuclear”