Medios 15/08/2020

Periodismo agropecuario: maduró con las crisis, suma relevancia y amplía su agenda

Por José Crettaz

En el cierre de la Semana de la Información Económica y Empresarial de UADE, los periodistas Mercedes Colombres, Carina Rodríguez, Alejandro Rollán y Matías Longoni, abordaron la especialización y su recorrido, desde el vínculo con los productores a los nuevos temas ambientales y de consumo

El jueves 30 de julio, durante la Semana de la Información Económica y Empresarial organizada por las licenciaturas en Ciencias de la Comunicación y Comunicación Digital e Interactiva de UADE, se realizó el panel Periodismo Agropecuario: contar el campo a la ciudad.

La mesa, que fue moderada por Mercedes Colombres (Agrositio), estuvo integrada por Carina Rodríguez (Chacra TV), Alejandro Rollan (La Voz del Interior) y Matías Longoni (Bichos de Campo).

Colombres arrancó con una pregunta clara ¿Para quién escribe el periodista agropecuario, para el productor en su jerga o para el ciudadano común? “Llevo 25 años como periodista agropecuario en gráfica. Y creo que en ese tiempo hubo una transformación en los públicos. En un primer momento teníamos un carácter netamente extensionista:le acercábamos al productor aquellos conocimientos que generaban usinas como el INTA, el Senasa o las propias entidades agropecuarias. Pero hoy, con la globalización, el periodismo es multimedia y el perfil del público cambió , tiene una diversidad de gente que van desde los millenials y los centennials al productor que sigue viviendo en el campo y no se lleva muy bien con lo digital. Por eso creo que el equilibrio es el principal desafío que tenemos. Ahora tenemos que dirigir los contenidos también tienen que estar dirigidos a la población urbana”, explicó Alejandro Rollan, periodista de La Voz del Interior, de Córdoba.

¿Cómo es el periodismo agropecuario en televisión? fue la pregunta para Carina Rodríguez. “La base de cualquier información tiene como madre a la gráfica, como texto. La producción de TV parte de un escrito. Pero a través de los años, lo que exige la pantalla es que haya menos contenido, más imagen y más anécdota, es decir más impacto para tener audiencia”, afirmó. “En la tele tenemos que tener empatía pero esto no es ser el otro sino preguntar o informar en función de lo que el otro quiere conocer”, subrayó.

“Al periodismo agropecuario y al económico en general se lo acusa de defender al sector que cubre, hay como una acusación en es. ¿Cómo mantener la neutralidad, la distancia y el respeto pero sin casarse?”, preguntó Colombres a Longonio.

“Dejame remontarme un poco en la historia. Como Alejandro empecé en el periodismo agropecuario en los 90, en 1993. Y en ese momento eran muy pocos y en general los que había tenían un contacto estrecho con el sector porque eran ingenieros agrónomos o porque eran hijos de productores. No había una línea de periodistas agropecuarios que yo creo, con orgullo lo digo, nosotros somos de esa primera generación de periodistas que no tenemos relación con el sector sino que caemos ahí para informar y terminamos especializándonos. Elegimos agro y aquí estamos. Y esto lo digo porque me parece que hubo una evaluación, aquel viejo periodismo agropecuario hablaba mucho de los intereses del sector porque el periodista tal vez era también el vocero de prensa de alguna entidad”, concluyó.

El nuevo periodismo agropecuario

Longoni, que trabajó en la agencia Telam y en el diario Clarín antes de concentrarse en Bichos de Campo, afirmó que la profesionalización del periodismo agropecuario empezó a notarse a partir de la crisis de 2001-2002. “Aquella crisis, como ahora, colocó a los diarios, la TV y a los principales medios en una encrucijada. Se dieron cuenta que no tenían periodistas para explicar que la Argentina había quedado desnuda de las promesas de inversión y de desarrollo de los años 90, y tenía que recurrir a lo que siempre tenía a mano, que era el sector productivo. Ahí muchos editores advirtieron que no tenían gente preparada. Creo que a partir de ahí, tal vez con alguna pausa pero sin retroceso, los medios -sobre todo la gráfica- fueron incorporando especialistas. Y esto fue determinante para abordar tu pregunta y tal vez explique algunas desinteligencias entre los referentes del sector que creen que uno está obligado a decir lo que ellos quieren escuchar. Creo que hay dos o tres camadas de periodistas profesionales, hubo un intento de hacer una escuela de capacitación y formación que habría que reeditar. Nosotros no tenemos nada que envidiar a otras especializaciones, nuestra especialización es muy rica y muy compleja. Nuestro periodismo requiere más capacitación que el político o deportivo porque entrecruza un montón de situaciones desde la botánica, la biotecnología, la política internacional, los impuestos y así se van cruzando un montón de temas de los que cotidianamente hablamos”, desarrolló.

“Pero es cierto que a veces uno empatiza demasiado y se termina identificando con el productor. Sobre todo con el agro, que en la política argentina es un sector bastante ninguneado en la política económica. Muy pocas se hacen en Argentina en las últimas tres décadas pensando en cómo producir mejor. El sujeto productivo en este país es como un paria de la política, pero ya no incurrimos en aquella vieja defensa corporativa. Además, estamos en plena evolución. En los últimos tiempos yo estoy incorporando voces que ya no son sólo del agro para hablar de cuestiones agropecuarias. Este es un proceso de consolidación de un fenómeno que es el periodismo agropecuario que a partir del 2000/2001 se profesionalizó, cortó el cordón umbilical con el sector y fue marcando territorios e independencias crecientes. Por fortuna hoy, por ejemplo, tomamos la distancia adecuada para poder relatar de manera más objetiva todos los procesos que lo cruzan, como la cuestión ambiental o de consumo, que ya casi no tienen que ver con el productor como sujeto sino con el agro y su entorno”, abundó Longoni.

Sobre los fundamentos básicos para el ejercicio periodístico sin distinción de la especialización, comentaron que lo primordial es recordar el rol informativo que debe cumplir el profesional con su audiencia, sea cual sea la plataforma de difusión. Rodríguez comentó sobre las fuentes: “Es más importante encontrar al vocero más calificado, que no siempre es el más mediático”. Se recalcó la importancia de ser empáticos sin dejar de lado el profesionalismo. Aclararon que la objetividad informativa siempre debe ser la prioridad, ante lo que Longoni declaró: “A veces uno empatiza y lo que termina es comprendiendo a la fuente y eso hace mal, sobretodo en el caso del agro, que es un sector bastante ninguneado. Es como un paria de la política”.

Redes, zócalos, multimedia y emprendorismo

“Las redes, en especial Twitter, son un vehículo de comunicación fenomenal, sobre todo para difundir. Y aunque discuto bastante no hice nunca lo que algunos quieren que hagamos, que es dejar de hacer periodismo y sacar conclusiones apresuradas”, destacó Longoni.

“Y es muy triste que la política se reduzca a los estímulos de las redes sociales. Es un problema de la política moderna a nivel mundial. Hay ministros o dirigentes rurales que llaman o se asombran por un tuit. Lamentablemente es mucho más poderoso un estímulo que una noticia bien construida”, agregó.

“En televisión son importantes los zócalos, porque la TV comunica a través de las imágenes, de la voz y también de lo que se escribe en la pantalla. Se lo ha dejado un poco de lado pero yo creo que hay que insistir. Hay un televidente activo que es el que lee esa información que ayuda a complementar, a poner en tema, a citar textuales. Y no caer en la tentación de editorial porque el noticiero tiene que informar, no editorializar”, afirmó Rodríguez, que además de periodista es doctora en Letras.

“En La Voz nosotros hemos migrado los contenidos en la web. Hace cinco años que tenemos un sitio vertical donde volcamos la información agropecuaria pero conservamos un espacio más profundo, más medular, que es nuestro suplemento de papel. Todos somos multiplataforma, nosotros pensamos contenidos para todos los soportes, audiovisual, video, podcast, redes sociales, etc”, agregó Rollán.

Colombres consultó a Longoni sobre la decisión profesional de salir de un medio grande para volcarse en un proyecto propio, como es Bichos de Campo. “Primero, la decisión fue romper con el viejo periodismo y el paradigma de las redacciones grandes. En algún momento, trabajar en Clarín implicaba empezar a renunciar a la especialización que yo había construido durante mucho tiempo. En esta evolución hacia la multiplataforma y con la reducción de personal uno se va convirtiendo también en che Pibe que al final uno termina cubriendo cualquier cosa. De hecho eso fue lo que me pasó. Un día fui a cubrir una marcha evangélica porque se esperaba a un ministro que al final no fue. Y ahí me pregunté qué hago yo acá, y fue uno de los detonantes para abandonar el diario Clarín, donde trabajaba”, explicó el periodista.

“Hay un montón de nichos para hacer periodismo y creo que el agro ofrece muchas oportunidades en ese sentido porque se ven periodistas especializados en forestación, tambos, etc. Vamos hacia a eso. Uno puede hacer grandes cosas con un celular y un pequeño sitio. Quien mejor curbió la crisis de Vicentín no fue el periodista del mejor diario sino un pibe rosarino que se llama Juan Chiummiento que hizo una base de datos muy buena respecto de donde estaban los acreedores de Vicentín y es un freelance que trabaja para varios medios. Por supuesto, tenés menos cobertura legal o no cobrás doble aguinaldo, que era algo yo que tenía Clarín y que extraño ahora. Te tenés que ajustar mucho y tenés que optimizar todos los recursos. Pero el periodismo es rigor, oficio y horas haciendo tu trabajo, no hay secreto. Y eso lo podés hacer para un gran medio o para tu propio medio. Recomiendo a los estudiantes que busquen nichos, que se especialicen en algo en lo que sean reconocidos porque uno no puede ser reconocido en todo excepto que haga escándalos en la TV. El mejor periodista es el que sabe y al que le interesa lo que está investigando o contando.

Colombres consultó a Rodríguez sobre su perfil de letras: “¿Para qué te sirvió esa cultura general en la profesión periodística?” “Cuando terminé mi carrera en letras no pensé que me iba a dedicar al periodismo agropecuario. Siempre aclaro que no soy veterinaria ni agrónoma y me enorgullece trabajar como periodista. Mi intención siempre fue contar”, agregó Rodríguez.

Al final del encuentro online, los tres panelistas se dirigieron al grupo de jóvenes recién graduados y estudiantes de Periodismo para recomendarles que se especializaran en algún área específica: la preparación y la especialización. Finalmente, Rollan recomendó: “Está bien que se dejen llevar por la vocación. Uno se puede llenar la boca diciendo que es periodista, pero tenés que serlo. Siempre voy a recomendar que se especialicen para que no se hable de banalidades ni se brinde información superficial. Hay que estar capacitados y mantener un criterio de objetividad con distancia de las fuentes”.

“A los estudiantes les recomiendo que no descarten la posibilidad de ser periodistas agropecuarios, que no lo desprecien. Es una especialización que se ha ganado su territorio, se ha venido profesionalizando y ahora está en la etapa de tomar distancia más acabadamente de la noticia que tiene que contar. Ahora viene una nueva batalla para el periodismo agropecuario que es encontrar espacios mucho más centrales en las programaciones. Entiendo que nadie quiera estar de 6 a 8 o de 5 a 7 para contar las vacas. Pero este periodismo está saliendo de se formato poco a poco y va a ir compitiendo por espacios centrales porque tiene mucha información para decir y debe decirla ya no a un público específico sino al resto de la sociedad”, afirmó Longoni.

“Profesionalización y especialización son esenciales. Y algo más. En muchos países en los que el periodismo agropecuario existe desde hace muchos años, como en Francia, no es admitido que un periodista sin trayectoria pueda opinar. No se admiten los opinadores, ni en la gráfica, ni en la TV ni en la radio. Se te exige la trayectoria, el ejercicio del periodismo en los medios y la especialización. Y en la TV, también y de manera especial, la responsabilidad”, precisó Rodríguez.