Medios 15/01/2020

Jorge Fontevecchia: “La audiencia pide besos [a los gobiernos] en los primeros años y palos en los últimos”

Por José Crettaz

Esta entrevista con el presidente de la Editorial Perfil, realizada a mediados de 2015, podría ayudar a entender la relación entre los medios de comunicación tradicionales y la nueva administración Fernández

A principios de 2015, en el ciclo Conversaciones en La Nación (antecedente remoto de #TMTconveraciones), entrevisté al presidente de la Editorial Perfil, Jorge Fontevecchia. Parte de aquella charla, de la que ya pasaron más de cuatro años, resulta muy útil para entender el presente de la relación entre la política y los medios de comunicación tradicionales y el modelo de negocios de estos últimos en la Argentina de principios del siglo XXI.

-¿Debe existir la pauta oficial?

-Depende de cuánto sea el grado de economía estatal que haya. Si vos tenés un país donde la mayoría de las empresas importantes son privadas, la publicidad oficial podría reducirse sólo a temas de bien público. Ahora, en países donde el 50% de la economía está en manos de empresas controladas por el Estado y otro 30% están reguladas en su rentabilidad e inversiones por el Estado, resulta casi imposible la existencia de medios que se autofinancien sin publicidad oficial. Perfil hizo un juicio que le llevó muchísimos años, lo que nos obligó a cruzar un largo desierto. El próximo gobierno, que va a enfrentar un déficit de 7 u 8 puntos del PBI, va a tener que reducir la publicidad oficial de manera racional sin que eso implique una pérdida para los medios que tengan verdadera difusión.

“En países donde el 50% de la economía está en manos de empresas controladas por el Estado y otro 30% están reguladas en su rentabilidad e inversiones por el Estado, resulta casi imposible la existencia de medios que se autofinancien sin publicidad oficial.

-¿Sigue vigente aquel “teorema de Fontevecchia”, que sostiene que los medios son oficialistas la primera mitad del mandato de un presidente y opositores en la segunda?

-Creo que sí, porque tiene una lógica física que trasciende a que sean buenos o malos los que están al frente de las empresas de comunicación. Los medios muy masivos no pueden ser independientes de su audiencia. The New York Times dice que publica cosas que los lectores deben leer aunque no quieran, pero esos lujos sólo se los pueden dar medios como el Times. En cambio, si querés hacer un medio muy masivo, acompañar el humor de la audiencia es una cuestión de supervivencia. Sociedades en vías de desarrollo como la nuestra se caracterizan por la pendularidad y los medios son el resultado de la sociedad. Una sociedad que endiosa a las personas y luego las convierte en diablos no puede esperar medios muy distintos. La audiencia pide besos en los primeros años y palos en los últimos. Si vos das besos y palos en el momento correcto, el rating aumenta. Empresas que requieren audiencias muy grandes están condenadas a eso, más allá de que algunos consigan algún beneficio. Esa lógica trasciende a los accionistas.

¿Tienen futuro las revistas?

-Sí, y creo que tiene futuro el papel en general. Los libros están aumentando las ventas en todo el mundo. Lo que no tiene futuro son determinados contenidos en papel. Desgraciadamente para nosotros, los contenidos de actualidad, que son más fáciles de sustituir en otras plataformas por motivos económicos o de eficiencia. Las ventas de los diarios no aumentan, algo que también pasa en las revistas de actualidad. Y en las revistas que no son de actualidad las ventas cayeron a la mitad en los últimos cinco años, pero hoy están estabilizadas. La curva encontró una meseta y creo que podría demostrar que dentro de 20 y 30 años habrá publicaciones en papel.

“Sociedades en vías de desarrollo como la nuestra se caracterizan por la pendularidad y los medios son el resultado de la sociedad. Una sociedad que endiosa a las personas y luego las convierte en diablos no puede esperar medios muy distintos”

-Culturalmente, socialmente ¿qué herencia deja el kirchnerismo? ¿Cuánto nos cambió, cuánto cambió al promedio de la Argentina?

-Yo veo al kirchnerismo como una consecuencia, no como una causa. A mi juicio, el kirchnerismo leyó bien la disrupción que se produjo en el 2002 y todas las banderas que enarboló eran preexistentes en la sociedad. Todo ese caldo de cultivo estaba presente y el kirchnerismo hizo exacerbarlo. El 2002 fue una especie de epílogo, de movimiento telúriuco, hay como un descreimiento. Recuperar la creencia de que existen verdades, de cualquier índole, económicas o sociales, es algo que probablemente nos lleve una generación. La herencia que nos deja el kirchnerismo es un espejo exacerbado de nuestros propios defectos.