Medios 02/05/2020

Francisco Albarello: “Hay que revalorizar la lectura superficial que nos permite lidiar con muchos textos a la vez”

Por José Crettaz

El autor de Lectura transmedia, leer, escribir y conversar en el ecosistema de las pantallas, recorre en #TMTconversaciones las motivaciones, oportunidades y desafíos de la lectura; la multilinealidad que genera nuevos pactos de lectura para las pantallas

Francisco Albarello es docente e investigador de la Universidad Austral y de la Universidad Nacional de General San Martín. En 2019 publicó Lectura Transmedia, Leer, escribir, conversar en el ecosistema de las pantallas, obra con la que alimentó el debate sobre cómo se lee en la actualidad y en la que se cruzan la historia de la lectura, las neurociencias y las interfaces digitales con un enfoque centrado en la ecología de los medios. En 2019 estuvo en #TMTconversaciones para charlar sobre la lectura. 

-¿Por qué leemos?

-Leemos por distintos motivos. Uno, que está más en la docencia o la educación, lee mucho para investigar, por curiosidad o por formación. Pero también está la lectura que es un consumo cultural ineludible. Siempre estuvo el interés por la ficción y por los géneros documentales. Creo que leemos porque tenemos la necesidad de conocer un mundo distinto al que tenemos en el momento. Hay una variable constante en el ser humano de estar haciendo una cosa y estar conectado a través de un dispositivo de lectura con otra cosa. Estar evadido del entorno. Ves gente leyendo en el transporte público, en las plazas, en las casas. Siempre está esta necesidad de conectarse con algo que está pasando afuera sea con cualquier tipo de textualidad.

-¿Desde cuando leemos?

-Uno se puede remontar a la invención de la escritura que fue el primer medio de comunicación que supuso la separación del discurso con respecto de quien lo decía. Miles de años antes de Cristo se produce esa invención maravillosa que estuvo vinculada con transacciones económicas: listados de mercaderías que vendían allá en Asia, vinculados con los nacientes intercambios comerciales en los países que tenían un puerto. Hay una relación entre escritura y comercio que después fue evolucionando hacia lo que conocemos hoy como esta posibilidad de abstraernos, de conectarnos con algo que está fuera de nosotros. 

Lo curioso es que no nacimos con la capacidad de leer. Lo que dicen los neurocientíficos es que el cerebro humano, en algún momento de su evolución, conectó áreas cerebrales vinculadas a la vista con algunas otras zonas y produjo ese milagro que fue la posibilidad de abstraer. Es maravilloso pensar que a los 6 años tenemos la capacidad de leer y escribir, en general no antes. Y esto tiene que ver con una capacidad que fuimos heredando de generación en generación pero que es artificial como la tecnología que usamos habitualmente.

“Hay una relación entre escritura y comercio que después fue evolucionando hacia lo que conocemos hoy como esta posibilidad de abstraernos, de conectarnos con algo que está fuera de nosotros”

-Las estructuras de los idiomas ¿cambian las formas de lectura?

-Claro, precisamente en la historia de lectura marcó un hito el alfabeto griego, que permitió condensar el evasivo mundo de las palabras y de la oralidad en 28 caracteres. Es lo que nosotros heredamos. En cambio del alfabeto chino, por ejemplo, que es pictográfico -son imágenes- es mucho más complejo de aprender. Hay gente que demora muchos años en aprender idiomas orientales que incluso se leen distinto. En el mundo Occidental leemos de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, y ellos leen de otro modo. Incluso está probado que se usan distintas partes del cerebro para hablar o leer un idioma respecto de otro.

-Cambia la lectura en los que leen de atrás hacia adelante, en hebreo por ejemplo ¿Hay alguna lógica cultural, interpretación o conclusión que pueda sacarse de eso?

-Podemos establecer algunas relaciones entre el mundo cultural y las formas de leer. Lo que está claro es que hay zonas del cerebro que se activan de un modo distinto. El mundo Occidental es muy distinto al Oriental, si bien ahora está todo muy conectado y China -ese gran gigante que nos está dando tantas sorpresas-. La verdad que habría que estudiar más para saber si hay una conexión entre el modo de estar en el mundo y el modo de lectura. Sí está claro que hay una diferencia importante entre quien lee y quien no lee. Ya sea en el cableado neuronal, es decir en la forma de conexión del cerebro, ya sea con sentirse en el mundo comprendiendo lo que pasa alrededor.

-¿Cuáles son las principales diferencias entre alguien que lee y alguien que no lee?

-Podemos decir que lo que introdujo la escritura es la posibilidad de abstraer. La posibilidad de hacer una elaboración mental fuera del entorno. El sujeto oral, por así decirlo, el no letrado -si bien hay mucha bibliografía que reivindica al no letrado como con sus propias culturas- tiene otra percepción del mundo porque está más limitado a lo que sucede alrededor. Y a entender el contexto de acuerdo a lo que pasa y la realidad es multicausal, son eventos que se suceden a la vez. En cambio, el mundo de la escritura es lineal, secuencial, es de a una cosa por vez.

Hay autores como Marshall McLuhan -que ahora está siendo reivindicado- que dicen que la creación del alfabeto y luego de la imprenta significaron un empobrecimiento cultural.

“La verdad que habría que estudiar más para saber si hay una conexión entre el modo de estar en el mundo y el modo de lectura. Sí está claro que hay una diferencia importante entre quien lee y quien no lee”

-Y podríamos decir que era al revés…

-Claro, sobre todo en un lugar como este, una hemeroteca [la entrevista se realizó en la hemeroteca del CCK], tan vinculado con la cultura. Y lo que decía McLuhan es que implicó una reducción del oído al ojo. El uso del oído, la oralidad, del estar en contacto con lo que pasaba alrededor, al hecho de abstraerse en un texto que uno puede analizar. Pero a la vez hay un efecto totalmente distinto, que afirman otros autores como Walter Ong o Eliseo Verón, es que la invención de la escritura posibilitó el nacimiento del pensamiento racionalista porque éste se basa en la idea de analizar lo que tenés a tu alrededor. Ir una y otra vez, leer, releer, pensar lo que estás leyendo e incluso un texto de alguien que está muerto o que pertenece a otra cultura totalmente ajena y eso es algo que la oralidad no tiene. Es un estar en el mundo distinto.

-¿Se lee más o se le menos?

-Qué gran pregunta, yo creo que al contrario de lo que se cree, leemos cada vez más.

-Contrariamente de lo que sostienen algunos apocalípticos, digamos

-Hay una constante en la historia de los medios y de la cultura que es que cuando aparece un nuevo medio o una nueva forma de transmisión de la cultura aparece una visión negativa, pesimista o apocalíptica porque hay una ansiedad que genera lo nuevo y generalmente tendemos a mirar con nostalgia e idealizando al pasado. Esta idea de que todo tiempo pasado fue mejor. Eso aparece ya en Las coplas para mi Padre de [Jorge] Manrique de que todo tiempo pasado fue mejor. Acá en Argentina tenemos el tango, esa cosa de la nostalgia… “Te acordás hermano qué tiempos aquellos” y toda esa cuestión.

“Hay autores como Marshall McLuhan -que ahora está siendo reivindicado- que dicen que la creación del alfabeto y luego de la imprenta significaron un empobrecimiento cultural”

Esa cuestión tiene una ansiedad y una nostalgia acerca de que antes leíamos más porque teníamos más tiempo o porque leíamos reposadamente, nos sentamos en un sillón a la luz del sol o al lado de una fogata, y hay como una cosa idealizada. Esa afirmación acerca de que hoy se lee menos se hace desde un error -a mi modo de ver- y es pensar que leer es lo que uno hace únicamente con el dispositivo del libro impreso o libro cosido. 

Si uno mira la historia de lectura, el libro que conocemos, cosido en cuadernillos -el códice, como se le llama-, es un hito pero antes ya estaban los rollos de pergamino y el papiro. Así, fueron sucediéndose distintos tipos de libros que ahora tenemos invisibilizados y nos quedamos con un sólo tipo particular, con el que también vienen una serie de ritos asociados a ese dispositivo. Lo que está pasando ahora es que estamos cambiando de ecosistema. 

Estamos migrando a una multiplicidad de dispositivos de lectura sobre a partir de la pantalla del smartphone que es un aparato inventado para hablar pero que usamos cada vez más para escribir o para leer. Y eso implica distintos pactos de lectura. 

Entonces para salir un poco de la discusión, lo que propongo es no pensar si leemos menos, peor o más superficialmente o si la lectura se ha empobrecido, sino que cada dispositivo de lectura -el libro impreso, las pantalla de la computadora, el smartphone, los LED en el transporte público o las de la calle- plantea un pacto de lectura distinto. Un contrato de lectura distinto y una concentración distinta. Y esto también alcanza a los distintos géneros porque no es lo mismo leer una novela en un celular que en un libro impreso. Para las noticias tal vez sea más amigable el celular que permite actualizarte rápidamente con una alerta antes incluso que ir a comprar el diario impreso, que es un dispositivo que también se tiene que actualizar. 

Habría que pensar más si en se lee más o menos en cómo se lee en cada dispositivo, qué tiempo le dedicamos y qué función le otorgamos, si es para informarnos, para relajarnos o para enterarnos de lo que pasa. A cada uno de esos dispositivos le asignamos una importancia o un tiempo distinto.

“No deberíamos pensar si leemos menos, peor o más superficialmente o si la lectura se ha empobrecido, sino que cada dispositivo de lectura -el libro impreso, las pantalla de la computadora, el smartphone, los LED en el transporte público o las de la calle- plantea un pacto de lectura distinto”

-¿Qué es la lectura transmedia?  

-Transmedia es un concepto que viene más del relato audiovisual. Cada vez más las historias tienden a contarse en múltiples plataformas y asumen la participación activa de las audiencias o fans. Por ejemplo, en Harry Potter los seguidores agregan contenido a los mundos narrativos al escribir ficciones vinculadas. Miles y miles de historias que los los los fans escriben y suben, por ejemplo, a fanfiction.net que es un sitio de ficción hecha por los fans.

La lectura siempre es lectura, pero yo le pongo este apellido, transmedia. Creo que define bien el estado actual de la lectura que tiene que ver con esto que decíamos: leemos en múltiples plataformas y hacemos dialogar a esos medios. Por ejemplo, los jóvenes que son los que entienden más este código, ven un programa de TV y participan de ese espacio a través de segundas pantallas mediante un hashtag.

Tendemos a conectar esos medios. Y entonces, la idea de la lectura transmedia es cómo aprovechar esas características que tiene cada dispositivo de lectura, ponerlas en diálogo, aprovechar lo mejor de cada una de ellas y participar. Esto es lo más importante y la diferencia que trae la lectura transmedia, la participación activa: escribimos, posteamos, retuiteamos o comentamos. Necesitamos participar de algo que está circulando, que son los textos en distintas modalidades. No solamente el texto escrito sino también el audiovisual, el sonoro, las imágenes o los memes, los  textos híbridos. Porque también la lectura transmedia da cuenta de que mezclamos géneros y  el meme es un ejemplo. El meme es un género informativo pero también tiene humor, tiene algo de fotocomposición bueno y eso hoy por hoy en los dispositivos digitales tiende a mezclarse, circular y recrearse. 

“Transmedia es un concepto que viene más del relato audiovisual. Cada vez más las historias tienden a contarse en múltiples plataformas y asumen la participación activa de las audiencias o fans”

Más que nunca se hace evidente que la lectura es súper individual en el sentido de que cada uno, de acuerdo al algoritmo de software que tiene en su dispositivo o usuario, obtiene un texto o material único. Ese texto depende de las conductas anteriores, de lo que te recomendaron tus amigos o de lo que viste en las redes sociales. Estamos en un momento súper interesante en el cual los textos discurren en las pantallas, en las plataformas y los hacemos dialogar. No dejamos de leer en papel, tal vez algunos géneros en particular.

-Lo confirma la industria que sigue vendiendo libros de papel y amplió el mercado con los libros digitales 

-Hoy publican libros los youtubers, jóvenes que se hacen famosos a través de YouTube. En una editorial importante en Argentina el libro más vendido de 2018 fue escrito por una youtuber, por ejemplo. También están los booktubers, que son estos jóvenes que hacen reseñas de libros y las suben a YouTube. Ellos están traccionando un segmento editorial importante, que es el adulto joven. Son chicos que leen libros de papel, secuelas de 300 o 400 páginas, las recomiendan y generan lo que se llama lectura por contagio. Generan otros fans que se hacen fanáticos de esa historia, ven las series o las películas del libro, los comentan. Con el libro viene la película y se genera esa circulación. Así el texto papel circula de un modo distinto de como lo hacía antes.

-Esta lectura transmedia que estás describiendo ¿Es más equívoca, en el sentido de que puede disparar una mayor cantidad de interpretaciones que un libro tradicional? Desde el punto de vista del que lee, ¿cómo es impactado por estos fenómenos?

-El ecosistema en el que vivimos, en el que todo está conectado con todo, manifiesta mejor cómo funciona nuestro cerebro. Nosotros pensamos por asociación de ideas. Como decíamos antes, la invención de la escritura, al tener el texto en una linealidad y una jerarquía, significó una reducción de ese pensamiento asociativo.

Lo que está pasando ahora es que se está rompiendo esa linealidad. Asistimos a un mundo de multilinealidad, no de no-linealidad porque estaríamos equivocandonos y definiendo lo nuevo como negativo o como opuesto a lo anterior. En realidad, estas historias que circulan generan caminos alternativos. A fin de 2018, se estrenó un capítulo especial de una serie que yo sigo mucho, Black Mirror, se llamó Bandersnatch. Este capítulo emulaba o recreaba esta idea de elije-tu-propia-aventura. De hecho, se basaba en la historia de un programador que quiere hacer un videojuego de elige-tu-propia-aventura y jugaba con esta idea de las múltiples líneas de lectura. Pero, claro, es imposible asegurar o tener un control sobre la interpretación o a decodificación.

-Siempre fue imposible

-Siempre fue imposible. Antes uno tenía quizás la ilusión de que como ese texto estaba encerrado en tantas páginas, en un texto finito, acabado, que terminaba en la última página. Ahí uno tenía la sensación de que como terminaba la novela, terminaba, listo, ya está. Ahora eso no acaba nunca, hay incertidumbre constante. Esto se ve mucho en las series por ejemplo, ¿sigo el próximo capítulo o me paso a otra? ¿sigo o me voy a dormir? Antes con el libro papel eso estaba controlado. Uno tiene la necesidad de desarrollar cierta capacidad de decisión, de decidir hasta dónde va a llegar. Y sí, también explotó la interpretación.

-¿Cómo impacta la lectura transmedia en el ámbito de la educación?

-Es fundamental. La educación todavía se cimienta en la cultura del libro lineal. 

-Y lineal ¿no? Porque, independientemente de los libros de texto, hay una linealidad que se e en los planes de estudio o en las calificaciones…

-También en la disposición del aula, el docente que es un único orador que da un discurso lineal con todos mirando al mismo lugar. Por ejemplo, las pantallas todavía producen ruido en el ámbito educativo porque rompe con esa línea porque el chico no están mirando al frente sino a su computadora y el docente no se siente reconocido porque no lo miran. Eso genera todo un ruido.

Creo que debemos educar en la lectura transmedia de algún modo. Primero porque la educación, como todos los ámbitos la sociedad, tiene que evolucionar. Y en esto no estoy diciendo determinista para anteponer la tecnología. Lo que yo sostengo es que las computadoras en el aula pusieron en evidencia que había que cambiar las prácticas enseñanzas en el aula hace mucho tiempo, no ahora con lo digital. Todavía asistimos a clases tradicionales con un docente que repite un contenido que ya está en el libro. ¿Para qué se repite? Desarrollemos en el aula instancias de cara a cara, de encuentro o discusión donde los dispositivos estén al servicio de esa conversación.

Ahora, más que nunca, necesitamos desarrollar un criterio de lectura superficial. Lo superficial es malentendido como no profundo o pobre. En realidad, lo superficial tiene que ver con lidiar con muchos textos a la vez. Por ejemplo, para prevenir la desinformación o chequear la información. Lejos de eso, lo que pasa muchas veces en la enseñanza es que se les pide a los chicos que busquen información en Internet sin mucha más consigna que esa. El chico va a su casa y busca información pero no tiene ningún criterio sobre si el sitio es fiable, dónde se mete, etc.  Y claro, al final se queda con lo primero que aparece en el buscador -Google el único buscador y eso tiene también toda su implicancia-. No se discute, por ejemplo, cuáles son los criterios de jerarquización de información que aparecen a través los algoritmos. Me parece que tenemos que educar para eso.

“Ahora, más que nunca, necesitamos desarrollar un criterio de lectura superficial. Lo superficial es malentendido como no profundo o pobre. En realidad, lo superficial tiene que ver con lidiar con muchos textos a la vez”

-Hay un uso acrítico de la tecnología y además aburrido, porque todos chicos buscan en Google, encuentran en Wikipedia y todos llevan exactamente lo mismo.

-Exacto. En esto los científicos están muy preocupados por el tema del uso de la memoria, por ejemplo. ¿Cuántas cosas estamos delegando en dispositivos que deberíamos hacer nosotros? Sobre las calculadoras ya se discutía hace muchos años, las computadoras con la “memoria Google”, etc. Estamos preocupados por esas cosas pero no por ver cómo los chicos usan la tecnología para estudiar y hacen dialogar estos dispositivos. Yo investigo esto en la universidad. Los chicos usan WhatsApp, las pantallas, el video, y usan el texto porque saben que para leer en forma concentrada lo mejor es el impreso. Ellos no se hacen tanto problema por cómo va a entrar el celular en el aula o cómo se van a usar las pantallas. 

Estamos en una desincronización entre lo que la educación, el aula, la escuela o la universidad, discute sobre cómo hacer para incluir las nuevas tecnologías y las preocupaciones de los chicos que pasan por otro lado. El riesgo que corremos es que estamos hablando a los chicos de un mundo que no existe porque ellos ya están en otro mundo. Ese es un tema fundamental.

-¿Puede ser el libro un antídoto para la crisis de la atención de la que se habla se habla a partir de la multiplicidad de pantallas y estímulos?

-El libro es el lugar de la concentración. Creo que sí, habrá que ver qué textos y qué propuestas hacemos a los lectores a través de libros y cuáles a través de las pantallas, pero seguramente la sensación de leer y olvidarte del entorno, el mejor dispositivo es el libro.

-¿Hay una idea de refugio ahí?

– De refugio, sí. De estar desconectado. Tenemos que provocar instancias de desconexión y me parece que el libro es una herramienta fundamental para eso. Estar conectado, en realidad, con otro mundo pero no estar conectado con lo que pasa con las alertas de los celulares y que nos distraen. Las pantallas son tecnologías de la interrupción y el libro es una tecnología de la concentración que no está mal que siga teniendo su lugar en este ecosistema de medios en el que vivimos.

-Probablemente ahí esté el secreto de la vigencia de un artefacto tan antiguo, que a diferencia de otros artefactos antiguos como puede ser el diario que diario papel que ha perdido vigencia, en este caso se mantienen.

-Se mantiene. Hemos dado por muerto al vinilo y el vinilo está vigente y hay un nicho para eso. El libro va a tener, no sé si su nicho, pero va a tener vigencia porque dispara otro modo de conectarse. Incluso los jóvenes hoy por hoy leen muchos libros, libros-papel porque saben que los conecta de otro modo con la información. Pero no todos los libros: una enciclopedia o un libro de referencia, claramente es mejor en digital porque puede actualizar la calidad las imágenes, tener vídeos o sonidos. Pero el libro sigue teniendo su función y es una tecnología que se ha mantenido durante siglos y siglos y que no hay que minimizar.