Medios 22/06/2021

Carlos Chamorro: “En Nicaragua hay una convergencia de ciudadanos empoderados que con sus celulares documentan la represión y la resistencia”

Por José Crettaz

El periodista, que volvió a exiliarse de su país la última semana de junio, estuvo en #TMTconversaciones pocos meses antes de que recrudeciera la persecución política del sandinismo; en esta entrevista recorre el deterioro institucional desde las protestas de 2018, el papel del periodismo y de la sociedad

Carlos Fernando Chamorro es uno de los periodistas más influyentes en Nicaragua, uno de los más premiados y también uno de los más perseguidos por la dictadura Ortega-Murillo. Ya estuvo exiliado en Costa Rica en los últimos años y tras la última arremetida del régimen contra sus opositores a pocos meses de las elecciones, volvió a salir del país para resguardar su libertad y la de su esposa, Desirée Elizondo.

La redacción de Confidencial y Esta Semana, los medios que dirige, fueron allanados, robados y destruidos varias veces por las fuerzas orteguistas y sus periodistas perseguidos y hostigados.

Chamorro es hijo de Violeta Barrios -ex presidenta del país 1990-1996- y hermano de la hasta ahora precandidata presidencial Cristiana Chamorro, detenida desde el pasado 2 de junio. En Nicaragua, los principales candidatos opositores a la presidencia fueron detenidos en las últimas semanas (cinco estaban detenidos al cierre de este texto).

Antes de que la represión recrudeciera, Chamorro pasó por #TMTconversaciones (ciclo de entrevistas que se emite por el canal Metro para la Argentina y por UCL Play para el resto de América Latina) para conversar sobre la libertad de prensa y el periodismo en su país.

-¿Cuál es la situación hoy del periodismo en Nicaragua?

-Es una situación crítica de persecución, acoso y censura. Mi propia redacción fue confiscada y ocupada por la policía hace más de dos años. Lo mismo le pasó al medio 100% Noticias. Sin embargo, el periodismo nicaragüense sigue informando a través de las redes sociales, yo tuve que estar en el exilio once meses en Costa Rica [NdE: en junio de 2021 está nuevamente exiliado aunque al cierre de este texto se desconoce dónde].

Regresamos a reclamar nuestros derechos y estamos en medio de una crisis nacional. No es un caso aislado. En Nicaragua explotó una crisis en abril del 2018 y el periodismo se convirtió en el foco, en el enemigo de la dictadura de Daniel Ortega que se propuso aplastarlo y sin embargo, como digo, no ha podido silenciarlos.

“El periodismo resiste, como digo mi redacción está confiscada y nosotros hacemos periodismo vía redes sociales, mis programas de televisión no se pueden transmitir por la televisión abierta y el cable y lo transmitimos a través de YouTube y de Facebook. Es una situación precaria”

-¿Cómo fue ese proceso de deterioro, se pueden trazar paralelismos con otros países como por ejemplo Venezuela o tiene características propias?

-Voy a citar a Edison Lanza, ex relator de Libertad de Expresión de la OEA. Edison decía: en Nicaragua en uno o dos años se produjo una acumulación de todos los crímenes contra la libertad de prensa que en Venezuela tomaron quizás una década. Aquí tuvimos un régimen autoritario desde 2007 hasta 2018 que básicamente hostigaba, asediaba y espiaba a la prensa, no había acceso a la información pública y se creó un aparato de medios de comunicación del régimen. Sin embargo, había cierta tolerancia a la prensa independiente y crítica porque posiblemente el régimen consideraba que no representaba una amenaza dado que tenía el control de la mayoría política del país y de todo el sistema político.

Cuando eso explota por las protestas populares en abril de 2018, el régimen responde con violencia y letalidad. Hay más de 328 asesinatos en la impunidad, centenares de presos políticos de los que quedan 128 aún encarcelados y más de 100.000 exiliados. Se impuso un estado policial, es decir en Nicaragua hay personas que han sido encarceladas por ondear la bandera azul y blanca que es la bandera nacional que se convirtió en símbolo de protesta, igual una persona fue asesinada por gritar Viva Nicaragua Libre.

Entonces no hay libertad. Las libertades constitucionales están confiscadas. están conculcadas. El periodismo resiste, como digo mi redacción está confiscada y nosotros hacemos periodismo vía redes sociales, mis programas de televisión no se pueden transmitir por la televisión abierta y el cable y lo transmitimos a través de YouTube y de Facebook. Es una situación precaria. Obviamente reclamamos el derecho a la televisión abierta y reclamamos el derecho a libertad de reunión y a la libertad de expresión.

“En Nicaragua explotó una crisis en abril del 2018 y el periodismo se convirtió en el foco, en el enemigo de la dictadura de Daniel Ortega que se propuso aplastarlo y sin embargo como digo no ha podido silenciarlo”

-¿Hubo o hay periodistas detenidos?

-Hay un periodista que fue asesinado: Ángel Gaona, muerto el 21 de abril de 2018 y cuyo crimen sigue impune. En diciembre de 2018 fueron encarcelados los periodistas Miguel Mora, director de 100% Noticias, un canal de cable, y Lucía Pinedo Ubau, la jefa de prensa del canal. Ellos estuvieron seis meses en la cárcel bajo un proceso político en el cual se les acusó de incitación al odio y de terrorismo y estuvieron en una celda de máxima seguridad. Salieron de la cárcel por una amnistía pero no han recuperado plenamente sus derechos. Ese fue el caso extremo de criminalización del ejercicio del periodismo en Nicaragua.

El año pasado [2020] el gobierno aprobó una ley llamada de Ciberdelitos, que posiblemente copiaron de otros países. Esta ley establece el presunto delito de información falsa. Dice que cualquier persona o periodista o funcionario público que promueva información falsa que cause daños a la estabilidad nacional, la economía, a una persona o familia puede ser castigado con tres años de cárcel pero no define qué es información falsa, eso lo va a definir un juez de manera arbitraria. De manera que a la censura de facto, que ya existe, ahora se está agregando una amenaza de censura legal.

“El año pasado el gobierno aprobó una ley llamada de Ciberdelitos, que posiblemente copiaron de otros países. Esta ley establece el presunto delito de información falsa sin definir qué es eso”

-Antes de que en 2018 estallara la crisis ¿Cuál era el discurso de Ortega respecto del periodismo, la prensa y los medios de comunicación?, ¿Era un discurso de hostilidad, de ponerlos en el lugar de oposición o no era un tema de conversación en la agenda de gobierno?

-Mira, el discurso siempre fue de la exclusión total. Aquí desde 2007 la esposa del presidente, Rosario Murillo, que es la vicepresidente y prácticamente quien comparte el poder con él, publicó o se filtró una estrategia de información del gobierno. Una estrategia de comunicación que hablaba de la creación o promoción de la información incontaminada y decía que el gobierno se proponía que la información llegara en estado puro a los ciudadanos. En estado puro quiere decir a través de sus canales oficiales, a través de sus voceros oficiales sin pasar por el filtro de las preguntas de la prensa independiente. Eso significó la exclusión de la prensa del acceso a cualquier conferencia incluso del sistema judicial, de la policía, del sistema electoral. Y más allá de eso, era una actitud de hostilidad y de exclusión.

Pero no es lo mismo que enfrentemos un discurso de odio y de exclusión en el que el presidente te califica de enemigo a que se lleve adelante la persecución que se desató en abril de 2018 que puso en riesgo nuestra integridad física, nuestras redacciones, nuestra libertad, llegando incluso a situaciones como el encarcelamiento de Miguel Mora y Lucía Pineda.

-¿Qué pasa con el público? ¿Cómo se sostienen esos medios o ese trabajo individual -probablemente- de periodistas que siguen informando a la sociedad?

-Yo creo que en términos generales la batalla por la verdad, por la credibilidad y la confianza de la audiencia está siendo ganada por los medios independientes. El régimen tiene, por lo menos, cinco canales privados de televisión que son controlados y manejados por los hijos del presidente Ortega, que se dedican básicamente a hacer propaganda y a difundir una idea de la supuesta normalidad y felicidad que hay en Nicaragua pero en realidad tienen muy poca audiencia.

“En Nicaragua se ha producido, por un lado, una especie de convergencia -para no usar la palabra alianza- de ciudadanos empoderados que utilizando su teléfonos celulares se convirtieron en documentadores de la realidad, la represión y la resistencia”

A pesar de la censura, los medios independientes, y estoy hablando del diario La Prensa, Radio Corporación, nuevos medios digitales como Artículo 66, Café con Voz de Luis Galeano, Confidencial y Esta Semana -estos últimos los medios que yo dirijo- y otros medios tradicionales como Canal 10 y Canal 12, capturan la mayor parte sino de la audiencia por lo menos de la confianza de los ciudadanos y en esto quiero hacer una precisión.

El tema de las redes sociales es extremadamente controversial. Las redes sociales son un campo de batalla, hay trols y otras formas de falsificar la verdad. Pero lo cierto es que en Nicaragua se ha producido, por un lado, una especie de convergencia -para no usar la palabra alianza- de ciudadanos empoderados que utilizando su teléfonos celulares se convirtieron en documentadores de la realidad, la represión y la resistencia. Y, por otro lado, estamos los periodistas que, a toda costa, nos decidimos a no dejar de informar y a mantener un compromiso con la verdad.

Estos dos factores yo creo que han sido sumamente relevantes. Acá el gobierno dice que en Nicaragua lo que ocurrió en 2018 fue una tentativa de golpe de Estado pero ninguna comisión internacional de derechos humanos ha encontrado un solo indicio. En cambio, lo que dicen es que hubo una represión letal del gobierno. Esa es la diferencia de dónde está Nicaragua hoy y por cierto el 7 de noviembre tendremos elecciones y serán en estas condiciones hasta hoy, el estado policial y sin libertades [NdE: tras esta entrevista esas condiciones empeoraron notablemente y motivaron declaraciones de repudio de la OEA y la ONU].

-Para poder acceder a esa información que circula a través de medios digitales es necesario que la población tenga acceso a Internet y a los dispositivos, ¿Cuál es el panorama en Nicaragua en ese sentido?

-En Nicaragua estamos en los niveles medios bajos en comparación con cualquier país de América Latina. El nivel de acceso a Internet andará por el 30% de la población. Es verdad que muchas personas con los teléfonos celulares pueden acceder a información pero necesitan datos para tener una cuenta de Facebook o YouTube -mucha gente se informa principalmente por Facebook-. Pero el vehículo principal por el cual los nicaragüenses se siguen informando hoy por hoy es la televisión abierta y la radio. Y diría que en segundo lugar está el acceso a medios a través de Internet para segmento quizás con mayor nivel de ingresos y de educación.

-¿Qué pasa en las universidades, en las escuelas de periodismo, cómo se ve este tema, cómo se forman esos profesionales, está cruzado por esta realidad, es un adoctrinamiento, cuál es el panorama?

-Las universidades públicas en Nicaragua fueron capturadas por el régimen. Aquí se anuló totalmente la autonomía universitaria y la Universidad Nacional Autónoma de Managua y la de León, la Universidad Nacional de Ingeniería, la Universidad Agraria, etcétera, se convirtieron simplemente en una prolongación del partido político Frente Sandinista. A los más de 300 estudiantes que fueron expulsados de las universidades en esta crisis, se les eliminó incluso sus registros académicos y mucho fueron a la cárcel.

De manera que lo que ocurrió en las facultades de periodismo, de comunicación, es algo similar. Universidades fuera del control del sector público, como la Universidad Centroamericana de los Jesuitas, que ha sido también un semillero en la formación de periodistas, también estuvieron bajo el foco de la represión pero yo diría que los jóvenes, las nuevas generaciones de periodistas sí se han formado parcialmente en las universidades pero en medio principal de su formación, de su educación, siguen siendo los propios medios de comunicación. Sin embargo hay un reclamo por el restablecimiento de la autonomía universitaria en el país.


Imagen
Chamorro, en el centro de la foto -de anteojos-, junto a periodistas de varios países de América Latina, durante la primera Conferencia Global sobre Libertad de Prensa organizada en Londres por los gobiernos del Reino Unido y Canadá en 2019