Contenidos 26/12/2019

Axel Kuschevatzky: “No es lo mismo ver una película en el celular sentado en el inodoro que la experiencia comunal y masiva de ir al cine”

Por José Crettaz

El productor señaló en #TMTConversaciones cuáles serán los cambios en el consumo de contenidos audiovisuales y brindó su opinión respecto a la situación del cine en la actualidad

Axel Kuschevatzky es productor cinematográfico, guionista y periodista. Produjo diversas películas como El secreto de sus ojos, Metegol, Relatos salvajes, Corazón de león y El ángel, entre otras. Desde el 2004 es co-conductor de la presentación previa a los premios Oscar para Turner Network Television (TNT). Actualmente, fue responsable de producción de cine de Viacom International Studios y, con posterioridad a esta entrevista, lanzó su propia compañía productora, Infinity Hill, en sociedad con Cindy Teperman y Phin Glynn.

En #TMTConversaciones (cuya participación anual ya es casi una cábala: mirá la de 2018 y la prehistórica de 2016), ahondó en diversas temáticas: desde la necesidad de atraer capital de producción audiovisual al país hasta el consumo de cine en Asia.

El cine siempre vuelve, nunca se va

-Estamos ante un escenario de cambio del consumo audiovisual. No es lo mismo ir al cine que ver una película. Podés ver películas de muchas maneras, si querés podés ver una película en tu celular sentado en el inodoro que, como recomendación, te diría que no es para películas muy largas. Es una experiencia diferente, con lo cual cada vez se está marcando mucho más esta división entre ver una película e ir al cine.

Hay una separación entre las películas para pasar el rato, de la experiencia comunal y masiva que es ir al cine. 

Cada vez más cargada de elementos adicionales y servicios, como butacas más cómodas

-La historia es cíclica. Cuando irrumpe la televisión en los años 50 en Estados Unidos, los estudios comenzaron a pensar en cómo ganarle a ese “recuadrito” que llevaba entretenimiento gratis a la gente en su casa. Los grandes estudios de Hollywood se propusieron ganar de varias formas. La primera fue no venderle el contenido a la televisión, tardaron varios años en comenzar a vender, y la otra fue superar la experiencia. Fueron por cinemascope, pantallas súper grandes, películas en color y el 3D.

Con el tiempo, agregaron los temas controversiales que la televisión no se animaba a tocar desde el racismo, la política, hasta la sexualidad.

“No es lo mismo ir al cine que ver una película. Podés ver películas de muchas maneras, si querés podés ver una película en tu celular sentado en el inodoro que, como recomendación, te diría que no es para películas muy largas”

Todo lo que estaba limitado

-Claro, porque tenían las limitaciones que los yankees llaman standard practice. Son las reglamentaciones por las cuales no podían contar eso.

El cine frente al entretenimiento en tu casa, que vos leés como gratuito aunque siempre lo estás pagando, empezó a proponer experiencias emocionales superadoras. Eso pasó en los años 50, pasó hace 15 años con el 3D y pasa ahora con las películas de 200 millones de dólares. Lo que cambió con el tiempo es que los tipos que hacen las series, también son los que hacen las películas. Los estudios de Hollywood y las corporaciones también hacen las películas, pero hay cosas que existen para ver en el cine y otras que no.

¿Hay elementos nuevos en esa experiencia emocional? ¿Tiene esa experiencia elementos novedosos o la fórmula es siempre la misma?

-Son truquitos. El 3D y el sonido son trucos. Lo que sobrevive en la narrativa. Por supuesto el proceso de ver una película en pantalla gigante, en una calidad mucho mayor, rodeado de extraños funciona muy diferente al estar en tu casa sentado en el inodoro con un celular. Pero, en el fondo lo que construye es la narrativa y por ahí no mucho más que eso.

“El cine frente al entretenimiento en tu casa, que vos leés como gratuito aunque siempre lo estás pagando, empezó a proponer experiencias emocionales superadoras. Eso pasó en los años 50, pasó hace 15 años con el 3D y pasa ahora con las películas de 200 millones de dólares”

¿Es real la sensación de que hay menos salas? ¿Va menos gente al cine?

-Los números no están diciendo eso.

¿Qué dicen los números?

-Los números dicen que se abrieron más cines en este periodo que en toda la historia. También dicen que hay mercado constante de venta de tickets, por supuesto que hay territorios donde crece más que otros. China abre una sala de cine por día desde hace tres años, un lanzamiento chiquitito en ese país llena 1300 salas. Para que comparemos, en Argentina hay 900 pantallas. 

Es verdad que está mucho más concentrada la audiencia en las películas grandes y menos en la diversidad, la gran discusión en el cine es cuántas pantallas puede tomar una película grande. En el entretenimiento hogareño hay otras discusiones ¿Estos jugadores globales, como Netflix, tienen las mismas obligaciones que los jugadores que operan localmente? En España, por ejemplo, las cadenas de televisión tienen la obligación de reinvertir el 5% de sus ingresos en la producción de contenidos, de los cuales el 40% pueden ser series de televisión y el 60% tienen que ser películas. Esta es la ley que hay en España hoy. Entonces en ese modelo ¿Por qué Netflix que vende sus contenidos en España no aplica ese modelo? Tiene una explicación, Netflix en Europa opera desde Irlanda.

“China abre una sala de cine por día desde hace tres años, un lanzamiento chiquitito en ese país llena 1300 salas. Para que comparemos, en Argentina hay 900 pantallas”

La Comunidad Económica Europea y los productores están discutiendo si el racional de las obligaciones, que van desde pagar IVA hasta darles regalías a los actores y a los guionistas, no tiene más que ver con dónde consumís, que de dónde generás la señal.

Esta es la discusión que hay hoy en las plataformas: ¿Qué obligaciones tienen los jugadores que empiezan a ocupar ese lugar tan grande? Hay una fantasía acerca de lo digital como una especie de mundo libertario, sin reglas ni  intervención pública, donde no existe el rol del regulador.

Donde no hay responsabilidades

-Si, eso está terminando porque en la medida que el elefante crece, va a haber más gente tratando de cazarlo. El sistema capitalista funciona así.

Pareciera que hay una asfixia a los productores, las temáticas y las historias locales

-Para mí no hay una respuesta única. Esta idea de que un contenido puede viajar a otros países genera una percepción diferente. Si uno sabe que el contenido no anglosajón más visto en la historia de Netflix es La casa de papel, en realidad si existe un lugar donde un contenido pensado estrictamente local puede hacer un viaje internacional. Podemos hablar también de El marginal que ha sido un éxito por ejemplo en Canal+ en Francia.

Yo te diría que hay una demanda de contenidos que no necesariamente representan un país específico, lo que yo sí vi mucho en el último Cannes de cine es que hay mucha plata y hay mucha demanda, pero es por contenido premium, no por cualquier cosa. No es una aspiradora que va por todo. La fantasía de que se pueden generar contenidos ilimitados y que todos tienen un lugar donde aterrizar es falso. Lo que sí existe es la posibilidad de generar un contenido, no solamente la narrativa sino el paquete completo, que reverbere fuera de la localía, eso sí les interesa y pagan muchísimo por eso.

“Yo te diría que hay una demanda de contenidos que no necesariamente representan un país específico, lo que yo sí vi mucho en el último Cannes de cine es que hay mucha plata y hay mucha demanda, pero es por contenido premium, no por cualquier cosa”

¿Premium es necesariamente alto presupuesto?

-No, yo creo que tiene que ver con las ideas.

¿Cómo es eso?

-Hay una diferencia muy interesante dentro universo de Netflix. El mismo toma contenidos de terceros y les pone la marca propia, no produce, pero participa en el proceso creativo porque paga y hace un análisis muy exhaustivo de los costos.

Podemos comparar dos de los primeros grandes éxitos de Netflix que fueron Orange is The New Black y House of Cards. La primera es una producción de Lionsgate y la segunda de una compañía que se llama MRC. Cuando comparas los valores de producción y los costos no hay duda de que House of Cards es carísimo y Orange is The New Black es básicamente un buen concepto. Fue creciendo presupuestariamente con los episodios, pero esa es una de las cosas que ves cuando una serie es tomada por uno de estos jugadores.

La temporada 3 de Stranger Things tiene más presupuesto que la primera, las primeras películas que tomó Netflix no tienen el costo de las últimas películas grandes, Bright es una película de 110 millones de dólares.

A partir de noviembre [de 2019] el mundo del consumo bajo demanda va a cambiar radicalmente porque, en Estados Unidos, sale Disney+ que va a costar la mitad de lo que cuesta Netflix con un catálogo más acotado, pero con un contenido que no vas a poder ver en ningún otro lugar. Cuando lo anunciaron dijeron que va a ser el destino de todas las cosas de Disney.

Después siguen otros. Continúa la expansión mundial de Amazon, de Apple, de Comcast, de Warner Media con HBO Max que va a tener la combinación de los contenidos HBO, Turner, Warner, New Line, Cartoon Network y el mundo del deporte que va a tener otra dimensión diferente.

La pregunta pasa a ser otra y, en lo cíclico del sistema, me hace pensar en los primeros días del cable. ¿Qué elijo no tener? Va a empezar a pasar eso, nos vamos a preguntar qué servicio nos va a resultar más funcional.

Después hay una cosa que la gente acá no ve, porque no tiene mucha presencia, que es Pluto TV. Creo que es una de las cosas a las que más importancia hay que darle. Pluto TV es un servicio que te ofrece todos los contenidos lineales que vos tenés pero gratis, tenés una publicidad al principio y después ves las películas. Ellos van a ir hacia un gran  volumen de contenido alternativo frente al que te ofrecen los jugadores premium.

El resultado va a ser una franja de público enorme, que podrán pagar Netflix o Disney+ pero no van a pagar 10 servicios.

El jugador que tiene que empezar a reinventarse es el cable. Muchos canales cables ya optaron por tener una versión bajo demanda dentro de Pluto.

A partir de noviembre [de 2019] cambia el escenario, va a haber una demanda diferente, una forma de acción distinta. Lo que sigue en los próximos años para los que generamos contenido va a ser increíble en donde generes, lo que les queda a los gobiernos es garantizar las mejores condiciones para la generación de contenidos.

“La pregunta pasa a ser otra y, en lo cíclico del sistema, me hace pensar en los primeros días del cable. ¿Qué elijo no tener? Va a empezar a pasar eso, nos vamos a preguntar qué servicio nos va a resultar más funcional”

¿Cuál es el rol de los gobiernos?

-Cuando hablamos de que va a existir cada vez más demanda de contenidos globalmente, genera que los productores globales busquen dónde hay más beneficios fiscales, más incentivos fiscales, más acuerdos de coproducción. Se empieza a volver una especie de condición sine qua non.

¿Por qué Narcos se hace en Colombia? No es sólo porque Colombia es un país lógico para hacer Narcos, sino porque hay un beneficio fiscal del 35%. ¿Por qué Rapido y Furioso se filma en Canarias? Porque hay un beneficio del 36%.

Hay gobiernos a los cuales le cuesta mucho ver eso, ya que excedió la lógica de cuánto capital te trae. Básicamente no vas a atraer capitales de producción audiovisual sino tenés este tipo de lógica aplicada.

Es inversión, pero también es participar en el juego global de los contenidos

-Además, en términos directos es la actividad económica.

En Argentina la mitad del dinero que se genera se va en impuestos. Si traes una producción norteamericana de 20 millones de dólares, 10 probablemente terminen contribuyendo a las arcas públicas.

-Tal vez no vengan si la presión impositiva es tan alta

-Por eso están pidiendo un equilibrio. Uno de los problemas básicos con la Argentina es que está lejos de todo. Es una pavada pero cualquier actor que traigan de Estados Unidos para grabar en la Argentina, por más que sea el tipo que dice “la mesa está servida”, viaja en business. En Europa todo queda a dos horas, México queda dos horas y media de Los Ángeles. En Argentina es más complejo en ese sentido. Todas las administraciones han tratado de encontrar una forma, todos fueron conscientes de que esto es un tema a resolver, pero este es un país con muchas otras urgencias.

“¿Por qué Narcos se hace en Colombia? No es sólo porque Colombia es un país lógico para hacer Narcos, sino porque hay un beneficio fiscal del 35%. ¿Por qué Rapido y Furioso se filma en Canarias? Porque hay un beneficio del 36%”

¿Otras entidades que participan de la cadena de producción también son conscientes de esa realidad? Por ejemplo los sindicatos o las sociedades colectivas gestoras de derechos

-Depende. Yo creo que hay una lectura muy diferente del servicio de producción cuando viene alguien de afuera y trabaja, que al producto local. Tiene lecturas diferentes porque son modelos diferentes. La producción local tiene menos recursos pero tiene otras formas de protección.

No hay una respuesta única para eso, no me atrevería a decirte sí o no, porque no creo que sea tan lineal.

¿Para qué sirven los premios?

-Para que tu mamá crea que de algo sirvió mandarte la facultad y ese tipo de cosas.

En mi caso particular a mí me hace muy feliz hacer las alfombras rojas, me permite mandar los chicos al colegio.

-Imagino que tienen un rol relevante en el contexto de la industria

-Es una caja de resonancia. Los premios permiten que los proyectos, que no vería nadie, tengan una venta internacional o tengan mejores resultados. Los premios suelen ser siempre el resultado de un montón de subjetividades pegadas con cinta scotch. Es igual de subjetivo nueve tipos votando el Cannes, que 6000 votando el Oscar. Los premios no implican que una película es mejor o peor, implican que a la gente que votaba le gustó una más que otra.

Parece una obviedad pero es cierto. La subjetividad del espectador es maravillosa y al mismo tiempo te hacer revolear los ojitos.

¿Qué les faltan a nuestros premios?

-El problema que tenemos en Argentina es que el mayor de los premios no está dado por profesionales del sector. El Martín Fierro es un premio que da un grupo de periodistas. En el caso de Estados Unidos suelen ser premios que reflejan las nociones de gente entrenada en el campo, pero no deja de ser subjetivo. Tampoco vale la pena enojarse con los premios.

Está la idea de construir, de alguna manera, una industria latinoamericana del cine a partir de algunos premios

-Los Platino por ejemplo.

¿Se está logrando?

-Está pasando. Hay acuerdos de coproducción entre todos los países, por lo menos en el cine. La tele está empezando a entrar un poco en esa dimensión. 

Además está el idioma en común, ciertas creencias, historias

-Está un poco en el límite. Por lo pronto con Brasil tenemos un tema. Además, no hablamos exactamente igual. También es verdad que en la medida en que empezás a tener una pisada global la gente empieza a acostumbrar más al oído, ve otras dinámicas, otro tipo de contenido. Hay más circulación.

Cuando nosotros éramos chicos la Argentina pasaba mucha producción española y bastante mexicana. Yo crecí viendo películas y series españolas en la tele, eso se fue perdiendo con el tiempo, porque los mercados se fueron volviendo cada vez más autosuficientes y porque el producto local tiene más resonancia que el producto extranjero. En general, en la televisión de aire eso se fue perdiendo.

Yo creo que lentamente el intercambio cultural se está recuperando por medio del consumo en plataformas digitales.

“En Argentina la mitad del dinero que se genera se va en impuestos. Si traes una producción norteamericana de 20 millones de dólares, 10 probablemente terminen contribuyendo a las arcas públicas”

¿Qué está pasando en Asia con el cine?

-Es tremendo. La mayor parte de los países, que más consumo de cine tienen, poseen una cuota de pantalla para la producción internacional. China, que abre una sala por día, consume muchísimo local. Corea del Sur tiene una cuota de pantalla para el cine norteamericano, por lo tanto lo que más consume es local. A los indios, que no tienen cuota de pantalla internacional, no les interesa el producto internacional y están produciendo remakes de películas norteamericanas, como por ejemplo Forrest Gump con Paramount.

Básicamente, lo que llega a la Argentina de estas culturas es lo mismo que pasa con el cine francés. No ves el cine francés popular, que explota en la taquilla en Francia. Cuando ves el producto asiático ves la película prestigiosa, no ves la película asiática popular que la rompe y mucho menos las películas de la India.

La India hace películas de 6 horas y gastan 200 millones de dólares. Cuando se estrenan están en el top ten de las películas más vistas en esa semana en el mundo, pero no nos enteramos porque estamos en la otra punta del universo.