Telecomunicaciones 25/05/2018

Sebastián Cabello: “Cuando un municipio retrasa la instalación de una antena frena la digitalización”

Por José Crettaz

El director del GSMA para América Latina se refirió en #TMTconversaciones a la necesidad de una regulación convergente, el potencial de la región para la generación de contenidos y los desafíos que plantea el 5G

El director para América Latina de GSMA, Sebastián Cabello, estuvo en #TMTconversaciones y reflexionó sobre las características que debería tener una regulación convergente, el potencial de la región para la generación de contenidos, el impacto de los impuestos y los desafíos que plantea el 5G, entre otras cosas.

 -¿Cuál es el aporte de los móviles a la economía en América Latina y, en particular, a  la Argentina?

-Los móviles, junto con la cadena de valor y su ecosistema, representan alrededor del 5% del PBI regional. La contribución del sector móvil abarca cerca del 60% de toda la cadena de valor con las conexiones. El resto lo aportan los proveedores de infraestructura, de contenidos, de equipos y de aplicaciones. Se espera que pronto la generación de aplicaciones, los contenidos y los servicios, que son el valor agregado, ocupen más espacio.

 -¿Hay margen para crecer en contenidos y servicios en América Latina?

-América Latina es una región clave. En la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) suelen decir que tenemos que pasar de una internet del consumo a una internet de la producción, porque sólo en 30% de los contenidos que se consumen en la región son producidos allí. Esta realidad hace que exista una gran oportunidad para   estimular tanto al sector público como al privado en la generación de contenido local: desde servicios hasta materiales que se suban a las redes móviles.

“En América Latina tenemos que pasar de una internet del consumo a una internet de la producción, porque sólo en 30% de los contenidos que se consumen en la región son producidos allí”

-Argentina está siguiendo un camino hacia la convergencia ¿cómo lo están siguiendo desde GSMA?

-Hace tiempo que nosotros empujamos la convergencia. Es un tema del que se habla desde fines de los 90 y tardó en llegar. Como la internet de las cosas, que desde hace tiempo venimos hablando de eso, pero todavía faltan más conexiones. En América Latina había alrededor de 30 millones de conexiones, nada más. En cuanto a la convergencia, hay nuevos marcos regulatorios en muchos países de la región. Brasil está discutiendo un nuevo proyecto de ley y Argentina lo está haciendo con un anteproyecto, con la excusa de que operadores o empresas más grandes se comerán a las más pequeñas. Lo cierto es que si los contenidos pueden ser multi-plataformas, no tiene sentido regular las tecnologías de manera separada. Tampoco se justifica una regulación específica para los servicios de telecomunicaciones. América Latina está bastante atrasada en lo que hace a la regulación de convergencias. En tanto, en Argentina tenemos una comisión creada para redactar un proyecto que quedó medio indefinido, vimos un anteproyecto que aún está un poco lejos del ideal de lo que debería ser una nueva regulación convergente.

-¿Qué elementos debería tener, en términos generales, una regulación convergente? -Para nosotros no debería haber una regulación específica y demasiado prescriptiva, porque la regulación, de alguna manera, tiene que ser a prueba de futuro. Es decir, tiene que llegar a comprender todos aquellos nuevos servicios que van a aparecer. Si hoy uno se pone a regular WhatsApp, y después lo hace con Snapchat, nunca se acabaría porque van a seguir apareciendo siempre nuevos servicios. La regulación no tiene que limitar a la innovación. Desde GSMA creemos que tiene que ser menos exante y más expost.  Tratamos de proteger más los derechos del usuario, la competencia, la privacidad, la transparencia y, al mismo tiempo, fomentar la innovación. La regulación tiene que apuntar a lo básico, ser flexible y modular. Hay que armarla de a pedazos para avanzar y que resulte fácil de modificar, de ser necesario. Si hay que cambiar algo porque quedó atrasado tiene que poder hacerse. Hoy tenemos vigente parte de la ley de 1970, parte de decretos de la dictadura militar y de los años 90, más los nuevos decretos del actual gobierno. Esta gran mescolanza sólo favorece el negocio para los abogados.

-Entonces…

-Hay que eliminar todo lo que es la regulación legado y tener algo con real visión de futuro. Demasiados artículos no podrán ajustarse a todo lo nuevo.

-¿Es posible hacer converger todas esas cuestiones a regular o es una utopía pensar en una ley convergente con pocos artículos?

-Hay que trabajarlo en la reglamentación, con los otros instrumentos regulatorios. No se puede pretender que en la ley esté cómo se va a designar una banda de espectro específica, o cómo se van a proteger a los pequeños cableros del interior de una sociedad. Quedaría desactualizada rápidamente. Mañana no existe más la televisión por cable y heredaríamos una ley que quedó mal. Esto es lo que pasó con la ley de servicios de comunicación audiovisual, con muchos detalles y buenas intenciones, pero que quedó atrasada al momento de salir y no se pudo reglamentar por ser demasiado específica. Una ley tiene que tener una visión mucho más generalista y entender qué es lo básico. Hoy lo básico es garantizar los derechos de los usuarios y la privacidad y fomentar tanto la innovación en la inversión como en la competencia.

“Se habla mucho de promover las pymes y de ser emprendedor. Sin embargo, la conectividad paga más IVA que el 21% que paga un servicio normal. Alguien que va a desarrollar una aplicación, un servicio con internet de las cosas va a pagar el 27% de IVA”

-¿Cuál es el panorama del espectro. En Argentina hay suficiente espectro otorgado. Es de calidad. Está libre o sucio?

-En esto sí Argentina estaba realmente atrasada. Pasaron más de 15 años para la asignación del espectro. A partir de la licitación de 4G en 2014 empezó a recuperarse y se vio una mejora en la calidad de manera ostensible.

-¿Se terminaron los apagones?

-Al crecer el 4G hay dispositivos que consumen más y crece la demanda. El tráfico aumenta más del 60% por año. Esto significa que el único modo de mejorar la calidad del servicio es tener más espectro, más antenas. En Argentina, con el espectro se empezaron a asignar las bandas de 700 (que son las que antes utilizaba la televisión, y la banda de 2.5). Con la fusión de las empresas hay que ver cómo se reasigna y cómo se utiliza el espectro que no fue tomado por la licitación fallida de Arlink. Además, es clave terminar de limpiar la banda de 700 para darle el mayor uso posible.

-La gente no lo sabe, pero hay una porción del espectro ocupada por televisión codificada. 

-Son las bandas de espectros más bajas, que pueden tener mucha mejor penetración en las paredes y en las rutas. Esa banda no se puede utilizar en toda la Argentina porque había algunos operadores que tenían que haberse movido y no lo hicieron.  La normalización de esto también va a mejorar ostensiblemente las comunicaciones. Cualquier dispositivo necesita tanto de las bandas altas como de bandas bajas: las altas sirven para dar capacidad y las bajas para dar cobertura en rutas y poblaciones rurales.  La banda de 700 es muy útil y lo va a ser más aún para lo que venga en el futuro. La banda de 600, que está un poquito más abajo, va a ser clave para que se despliegue el 5G, que en Argentina y en la mayor parte de América Latina va a darse en bandas 3,5G (banda alta) y en banda de 600 (baja). Hoy todas las empresas que quieran brindar servicio necesitan hacer un mix de las dos: bandas bajas para cobertura y altas para las zonas urbanas de alto tráfico. Se van a necesitar todo tipo de emplazamientos y una cantidad enorme de antenas para cobertura con banda baja. El 5G es uno de los mayores desafíos y va a requerir cantidad de estaciones de base y una densificación enorme. Por eso, no se puede seguir con el esquema actual que tiene la Argentina y la mayoría de los países de la región, con municipios que deciden sobre el despliegue de infraestructura, incluso cuando afectan los planes nacionales. Todos los países quieren tener un plan nacional de digitalización, pero en Argentina todavía un municipio puede retrasar la instalación de una antena más de un año y medio, con sólo cajonear un expediente.

-¿Qué es lo que pasa en la Argentina, un sistema federal donde los municipios deciden qué se pone en su jurisdicción (antenas, postes, pozos) y no hay un criterio único. ¿Cómo se resuelve eso?

-Esto sucede en la mayoría de los países de América Latina. A veces, el gobierno nacional está atado de pies y de manos porque los municipios son los que tienen los derechos de vía, los que autorizan o no a pasar una fibra. Cada antena tiene que tener una conexión de fibra, no llega un rayo misterioso del cielo.

“En Argentina, el 45% del precio del costo total de adquirir un móvil, tanto del servicio como del dispositivo son impuestos. Junto con Brasil son los países que tienen los impuestos más altos de América Latina”

-¿La telefonía móvil tiene pies fijos?

-Entre las antenas se colabora y se comparte. Entonces, más antenas significa menos potencia, menos radiación, menos que el teléfono busque. La gente tiene que entender que cuando hay más antenas, también hay menos potencia y menos radiación. Siempre estamos por debajo de todos los límites que exigen algún cuidado, menos del 5% de los limites necesarios de radiaciones, esa es una situación donde a veces hay que subir la potencia para poder cubrir un área, porque no se tienen más antenas.

-Todavía hay gente que dice: “No lograron desplegar el 4G, ni hacer andar del todo el 3G y ya nos hablan del 5G en el territorio”. ¿Por qué es importante hablar del 5G?

-El 4G es una realidad en Argentina. Tiene 15 millones de conexiones, creció más rápido que en la mayoría de los países de América Latina, demostró que había una demanda latente, hay un montón de dispositivos que nos permiten una demanda de 4G, hasta mi madre, de 75 años, lo tiene.  Nosotros estimamos que el 32% de las conexiones en Argentina son 4G y que para fines del 2020 alcanzará el 52%. Quizás con el 3G la velocidad no era tan significativa como para soportar mucho servicio: los videos no funcionaban tan bien. Pero hoy mucha gente hace streaming de videos. Esta tv video de alta definición ocupa el 80% del tráfico de video. El 4G está creciendo, la gente lo adopta y tiene tipo de planes, incluso pre-pagos. El 5G va a llegar para fines de 2020, principio de 2021 y no está orientado tanto al uso de las personas, como a conectar todas las cosas conectadas. Va a permitir lo que es el Network slicing, capitalizar lo que son las redes Wi-Fi, las redes fijas, integrar todos los pedazos de espectros que también haya, para dar la mejor conectividad posible, a las cosas, a los autos en movimiento, a las personas. Las conexiones de voz no crecen mucho, lo máximo que uno puede hablar son 24 horas, 60 minutos por cada hora, así que eso es bastante mensurable. Lo que no es mensurable es el tráfico de datos, un video de 4k, genera mucho tráfico. Por eso, las empresas cambiaron los planes y casi todas pasaron a minutos ilimitados, On Net especialmente y Off Net para los planes pos-pagos, SMS ilimitados. Son los Gigas de descarga lo que hoy realmente importan.

-¿Por qué puede ser importante el crecimiento de las conexiones para el ingreso de la Argentina al llamado club de los países ricos, la OCDE?

-La OCDE hace una selección bastante rigurosa de los países que están queriendo entrar. Hasta ahora pasaron el proceso Chile y México (ya son miembros) y Colombia está bastante avanzada. Hay un grupo de países como Costa Rica, Brasil y Argentina que quieren ingresar y para poder hacerlo, el club pide medir en esos países el funcionamiento de sus instituciones: democracia, servicios de Gobierno y también conectividad. Hoy se miden los precios de la banda ancha móvil y fija y la composición del mercado. Uno de los temas pendientes en la Argentina y en el que el Ministerio de Modernización pone atención es en aumentar la cantidad de conexiones de los no conectados, especialmente a banda ancha fija. Eso es raro porque es un indicador bastante viejo y muchos jóvenes se conectan directamente a banda ancha móvil. Entran por ahí.

-En algunos países las conectividades hogareñas son más bien móviles.

-Exacto, pero la OCDE todavía mide las conexiones de banda ancha fija, y en eso Argentina está por debajo de algunos países como Brasil o Costa Rica. En cambio, en banda ancha móvil está muy bien, la penetración es muy alta. Por eso, desde el World Economic Forum, y de la OCDE hay una especial atención. Desde el Ministerio se busca conectar por lo menos a 2 millones de hogares y de personas que hoy no están conectadas, en las áreas donde ya hay cobertura. Un desafío distinto es llegar a los lugares donde no hay coberturas. Para superar esa brecha hace falta la colaboración público-privada. Cuando la inversión no es rentable para un privado hay que utilizar fondos de servicio universal, mecanismos de incentivos y participación de infraestructura para alcanzar el objetivo. Ese es el desafío de todos los países. Además, hay que tener en cuenta que Argentina es el octavo país más grande del mundo.

-¿Por qué motivos hay usuarios que no están conectados en áreas con coberturas?

-Hay varios motivos. Nosotros hemos hecho algunas encuestas y la imposibilidad de pagar es un factor importante. Sin embargo, hay otros aspectos igualmente importantes que son la falta local de contenidos relevantes y la falta de habilidades digitales. Es decir, no se conectan porque no saben usar una computadora. Para superar eso hace falta mucho trabajo del sector público en programas para educar, especialmente a las personas mayores.  Sobre la asequibilidad, el tema impositivo es muy relevante. En Argentina, el 45% del precio del costo total de adquirir un móvil, tanto del servicio como del dispositivo son impuestos. Argentina y Brasil son los países que tienen impuestos más altos en América Latina. Esto nos llevó a hacer un estudio y trabajar con el Ministerio de Hacienda para ver cómo con la reforma impositiva se podían bajar un poco esos impuestos. Nos quedamos con sabor a poco.

-Se redujeron algunos impuestos y se trasladaron a otros.

-Se trasladaron a otros como el del ENARD, se aumentó el impuesto interno al servicio, pero creo que se podía haber hecho una insistencia todavía mayor. Lo que a mí me preocupa es el 27% de IVA que pagan los responsables inscriptos (las PYMES). Se habla mucho de promover las PYMES y de ser emprendedor. Sin embargo, la conectividad paga más IVA que el 21% que paga un servicio normal. Alguien que va a desarrollar una aplicación, un servicio con internet de las cosas va a pagar el 27% de IVA.

“Los principales motivos por los que hay usuarios que no están conectados donde existe cobertura son el económico, la falta de contenidos locales de interés y no contar con habilidades digitales”

-Recordemos que son impuestos que van a pagar los usuarios y no los grandes operadores.

-Algunos que iban a pagar los operadores, como Ingresos Brutos, no se sabe al final cómo será. Hay algunas provincias que aprovecharon este momento para subir la alícuota para equipararse con otras que la tenían más baja. En la ecuación final, no sé si las empresas van a terminar pagando menores impuestos. Los impuestos internos van derecho al usuario.

-¿Tiene suficiente competencia, hablando de precios, el mercado argentino?

-Argentina para nosotros es un mercado muy competitivo, el índice de herfindahl de competencia, refleja que el mercado está casi repartido en tercios. Eso algunos lo pueden ver como algo malo, pero para nosotros es bueno porque no hay un operador dominante sobre el resto, que obligue al regulador a implementar medidas para tratar de reducir la dominancia. El tamaño de 3 o 4 operadores es lo normal en cualquier mercado. Lo que estamos viendo en la mayoría de los países es que se está pasando de 3 o 4 operadores, o incluso de 3 a 2. En Estados Unidos, donde hasta hace poco había 10 operadores, ahora hay 4 con intenciones de pasar a 3. El tema de tener 3 operadores no es malo. El mercado móvil ya no es tan móvil, sino que es convergente y los operadores de cable compiten con los operadores tradicionales; los operadores over the top o empresas de internet ofrecen servicios de comunicación, con otros modelos de negocios, incluso algunos gratis. Eso está cambiando toda la dinámica. Hoy el mercado ya no es el mercado móvil tradicional, sino el mercado de servicios de comunicaciones, donde hay todo tipo de actores y de tamaños.

-¿Un mercado regional único digital tiene posibilidades?

-Nosotros estamos siguiendo ese proceso de las discusiones del mercado digital regional. En Barcelona vamos a promover una mesa redonda porque creemos que América Latina tiene una oportunidad de tratar de armonizar sus reglas. Quizá es difícil modificar el legado, pero se puede hacer hacia adelante, con lo nuevo. En la mayoría de los países de la región se están discutiendo nuevos marcos regulatorios y hay que tratar de hacerlos lo más convergentes posibles. Eso ayudaría mucho a promover las inversiones, a que se piense a América Latina como un mercado y que aplicaciones y servicios nuevos que se desarrollen no se encuentren con regulaciones distintas a cada país. La experiencia de acuerdos de integración en la región no es buena, pero creo que a partir de una visión más o menos realista se podría tratar de armonizar las reglas hacia el futuro.

-¿Por dónde empezarías esa armonización, dado que el móvil hoy es el eje por donde pasan múltiples servicios?

-El uso del espectro es clave. Los países tendrían que dialogar para que haya menos interferencias a nivel fronterizo, el tema del roaming también entra ahí, y se da de manera natural con distintas soluciones comerciales, no sé si tanto regulatorias. Creo que lo más interesante viene por el lado de la privacidad. Si cada país por cada nueva aplicación que va a desarrollar en Argentina y Uruguay tiene que cumplir con distintos requisitos de guardado de información y desarrollar distintas soluciones, la privacidad puede ser un limitante para desarrollar un servicio. El guardado de datos, cómo se utilicen, si tienen que localizarse o no, también los aspectos impositivos. Todo eso es muy restrictivo y permite que no tengan escalas las soluciones. Lo que más queremos es que una pyme argentina que desarrolle una solución pueda vender en Ecuador, en Colombia, en México y, al mismo tiempo, una empresa de otro país de la región que resulte interesante y útil pueda funcionar también en Argentina. Por ejemplo, el caso de la uruguaya Pedidos ya. Esto es una de las mayores ventajas que da el ecosistema digital, la economía digital, y creo que habría que estimularla más que restringirla. Hay que tener una visión más prospectiva y flexible con lo nuevo: limitar menos e incentivar más. Si sólo si alguien actúa de manera distorsiva, responde mal al consumido o trata de copar todo el mercado actuar en consecuencia. En tanto eso no ocurra, poner un montón de regulaciones desalientan las inversiones.

-Nos queda un minuto para hablar de la iniciativa de GSMA en torno del G-20.

-Bueno en GSMA estamos siguiendo con mucha atención y nos hemos instalado en Argentina, donde abrimos una oficina. Yo hace once años que trabajo en la empresa, mi cobertura es de México para el sur. La oportunidad de que Argentina hoy sea sede del G20, nos abrió una oportunidad para vincularnos más con el proceso ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y convocar a los líderes del mundo para llevar una agenda integradora que solucione algunos temas básicos, como la educación, los de género, los digitales y la infraestructura. Son temas que con GSMA venimos siguiendo.  Este año, que nos aceptaron como Topic Chair del Women 20, vamos a estar liderando todos los temas vinculados a la inclusión digital, especialmente de mujeres, un tema que tanto las Naciones Unidas como nosotros fomentamos. Tenemos una aplicación que se llama Objetivos de Desarrollos Sostenibles en Acción, donde se pueden seguir las acciones que implementa la industria. En cada uno de los 17 objetivos que tienen las Naciones Unidas vamos a hacer hincapié en los temas de género porque el tema del móvil empodera mucho a las mujeres, las incluye, les da soluciones junto con las herramientas para que generen ingresos y se sientan más seguras. Esto es algo que queremos seguir estimulando y tenemos un gran acompañamiento de Susana Balbo, que es la chair, y de Andrea Grobocopatel. Todo este año esperamos tener mucho impacto con eso.