Tecnología 08/06/2019

Para qué servirá el 5G y cuándo comenzará a desplegarse en la Argentina

Por Roberto H. Iglesias

La siguiente generación de conectividad móvil permitirá un mayor ancho de banda, conexión más estable y muy baja latencia; en el país podría estar disponible para 2023

Para qué servirá el 5G y cuándo comenzará a desplegarse en la Argentina

La telefonía celular 5G ya ha comenzado a prestarse en lugares muy focalizados del mundo. Se trata del estándar que reemplazará al actual 4G en las distintas redes de telecomunicaciones celulares móviles.

Más que una serie de mejoras, las telecomunicaciones 5G suponen un completo cambio de paradigma: una red ultrarrápida, estable y ubicua que permitirá la implementación de dispositivos de inteligencia artificial y el Internet (móvil) de las cosas. Harán posibles desarrollos de “ciudades inteligentes” y de  distintos quehaceres humanos, incluyendo la conducción remota de automotores, drones, cirugías a distancia y operación de maquinaria pesada.

Entre otras modalidades soportadas por el 5G figuran la telemetría y el control operativo en tiempo real de equipos múltiples: desde termostatos y heladeras domésticas hasta bombas industriales de extracción de petróleo. También permitirá interacciones remotas en juegos deportivos o espectáculos artísticos, así como descargas ultrarrápidas de voluminosos videos y películas. Y muchas otras cosas que aún no existen siquiera en la imaginación.

El 5G se inició comercialmente en abril de este 2019 en Corea del Sur (con cobertura total de su territorio por parte de las tres compañías prestadoras), así como en algunas ciudades de los Estados Unidos, a cargo de Verizon y AT&T. Al momento de escribir este artículo, el servicio se lanzó también en algunas otras urbes de dos o tres naciones desarrolladas.

En el resto del mundo la tecnología 5G, cuando está presente, se brinda a nivel experimental. Su expansión global será gradual y en algún momento llegará a la Argentina, aunque esto llevará aún varios años.

La primera muestra experimental de 5G en la Argentina fue realizada en noviembre de 2017 por Movistar, confinada a la oficina central de Telefónica de Argentina SA, con tecnología Ericsson y presenciadas por funcionarios del gobierno nacional. Ericsson contemplaba entonces un posible  lanzamiento del servicio en 2020 (hoy se sabe que no se llegará a esa fecha). Mientras tanto, Adrián Di Meo, director de redes de Telefónica, anticipaba que las primeras velocidades promedio del 5G serían inicialmente de 30 a 40 Mbps (en esa época el 4G rondaba los 10 Mbps), con picos más altos. El experimento de Movistar había alcanzado la impresionante velocidad de 22 Gbps, pero se trataba de un valor de laboratorio; los valores normales manejados por ese equipo eran de 300-400 Mbps.

El 30 de mayo pasado la compañía Personal (Telecom Argentina SA, controlada por Cablevisión Holding) hizo otra prueba que -a diferencia de la anterior- estuvo accesible al público. Se mostró una experiencia de realidad virtual concreta: un juego de tenis y también descargas hacia una laptop. En esa ocasión, la antena empleada se montó sobre una ya  existente de Telecom en un centro comercial. Se alcanzaron velocidades promedio de 700 Mbps (videojuego online de tenis) y 1,8 Gbps (descargas de laptop).

Carlos Moltini, el CEO de Telecom Argentina, dijo en el evento que el servicio comercial podrá iniciarse entre 2021 y 2023.

Primeras redes en América Latina

Los países latinoamericanos aún deben terminar de desplegar sus redes 4G. Todavía no llegan a conectar la mitad de los teléfonos móviles de la región y dejan al 20% de la población poseedora de esos equipos fuera del alcance de las antenas correspondientes.

Argentina fue uno de los países latinoamericanos donde por indecisiones político-regulatorias el 4G llegó casi en último término. Sin embargo, su adopción ulterior fue bastante rápida.

Para fines de 2018 en Brasil y Chile las conexiones 4G ya representaban más de la mitad del total de los accesos móviles de cada uno de esos países . Para junio de 2019 Argentina podría estar arañando el umbral del 50% del total (era del 36% de los equipos a principios de 2018). El resto de las naciones latinoamericanas se encuentran más relegadas.

Consideradas sin distinción de países, las conexiones de 4G en América Latina llegaron al 38% a fines de 2018, según datos del informe La economía móvil: América Latina y el Caribe, dado a conocer por la asociación de compañías móviles GSMA. El resto de los accesos son como sigue: 3G, un 37% y 2G, 25%.

Otros estudios coinciden en destacar que los equipos potencialmente alcanzados por el área de cobertura del 4G en el subcontinente  ascienden a un 80%.

La previsión de la GSMA en cuanto a la adopción de la quinta generación de comunicaciones celulares en la región al sur de Río Bravo es más bien discreta. La organización prevé apenas un 2% de conexiones 5G para 2023.

Para ese último año, según GlobalData, todavía el 65% de las conexiones móviles serán 4G. En 2025 el crecimiento latinoamericano del 5G, nuevamente según GSMA, habrá llegado nada más que al 8% de los accesos. (Para ese mismo año se pronostica un 59% en Corea del Sur y un 49% en los Estados Unidos.)

Sin embargo, ya se sabe que no hay nada más impreciso que los pronósticos de consultoras y organismos internacionales: siempre tienen tiempo para ajustarlos sobre la marcha. Además, como en el chiste sobre los economistas, invariablemente encuentran razones para explicar por qué las previsiones no se cumplieron.

En 2015 las conexiones 4G también llegaban al 8% en América Latina y casi nadie contempló que tres años después totalizarían al 38%. Ahora es muy lógico anticipar que para 2019  alcanzarán el 45% y para 2020 el 51%,  también de acuerdo a GSMA.

Las ventajas del 5G

Los expertos señalan que los servicios de telefonía celular 5G ofrecen las siguientes ventajas principales:

  • una mayor tasa de transferencia de datos por segundo (“velocidad”)
  • un mayor ancho de banda general, es decir, capacidad de mantener un alto número de conexiones simultáneas con distintos equipos, lo que convierte a la norma en particularmente apta para el IoT o Internet de las cosas, que demanda una elevada cantidad de enlaces.
  • una reducción al mínimo de la latencia, el delay que no es admisible en aplicaciones de realidad virtual o automatizaciones de servicios diversos.
  • una conexión más estable (“robusta” en la jerga) que impedirá pérdida de señal y microcortes

La red 4G utilizada en el mundo tiene una velocidad que en la mayoría de los países se sitúa entre los 10-18 Mbps (llega a 40 Mbps en Singapur, 40 en Corea del Sur, 30 en Suiza, 25 en Japón, 23 en México y el Reino Unido, 17 en Chile y Uruguay, 16 en los Estados Unidos y 12 en Argentina, según la consultora Open Signal, 2018).

Más que los altos valores de ciertas naciones asiáticas, sorprenden los bajos promedios de Estados Unidos, el Reino Unido y Japón, integrantes del grupo de la media docena de naciones más desarrolladas del mundo. Un 4G+ (ampliado), disponible en algunos lugares, llega a picos de velocidad de 100 a 200 Mpbs.

En cambio, el 5G puede entregar velocidades hasta 100 veces mayores. Así puede llegarse a los 700-1000 Mbps, es decir, velocidades que rondan el Giga (1 Gbps). Un 5G+  podría alcanzar hasta los 20 Gbps.

Con estas velocidades se logra descargar una película HD en un teléfono en un par de segundos y pueden conectarse centenares de veces más dispositivos que los que soporta el 4G.

Finalmente los aparatos 5G permitirán reducir el consumo energético hasta un 90%. De esta manera, como ventaja adicional, se extendería también la vida útil de las baterías.

El 5G del shopping “Dot-com”

La exhibición pública de 5G de Personal tuvo lugar en el centro comercial Dot Baires, en el norte de la Ciudad de Buenos Aires, utilizando la tecnología del gigante chino Huawei. Se prolongó por varios días, los que incluyeron el primer fin de semana de junio.

La modalidad elegida por Personal fue adosar una antena 5G a la red emplazada en el lugar y habilitar unos equipos terminales que permitieron mostrar unos servicios de realidad virtual (en este caso con la posibilidad de jugar una partida de tenis) y pruebas de descarga en alta velocidad.

Una ejecutiva de ventas de Telecom aclaró que es “una demo para que los clientes [de Personal] vengan a probar este juego de realidad virtual. Instalamos una antena de 5G, la que ves allá [señala un rincón de la estructura del centro comercial, cerca de la entrada  que da a la calle Vedia], montada sobre la red y la antena existente de 4G”.

Esto no significaba que los usuarios de Personal que concurrieran a la muestra se conectaran directamente con la antena 5G. “Ellos no tienen los terminales; hay que tener un equipo apto para la red 5G, que aún no estén aquí en el mercado. Es como antes, cuando salió la red 4G, si no tenías un smartphone no te podías conectar”, precisó.

“Pero lo que sí van a experimentar ustedes [los periodistas] y los usuarios”, aclara la ejecutiva, “es emplear las terminales que tenemos aquí y que se conectan con esas antenas”.

Implementar la red 5G no será una tarea barata ni sencilla. Ante todo, habrá que reemplazar los equipos asociados a cada antena e instalar nuevas antenas (hay 18.000 antenas/transmisores o radiobases en Argentina, de las cuales un tercio corresponde a cada operador celular -Telecom, Movistar y Claro-: de esas radiobases, la mitad se usan para 4G, la tercera parte para 3G y todavía hay un 15% que se utiliza para 2G.

La cantidad de antenas deberá al menos duplicarse o triplicarse para lograr una cobertura mínima en las principales ciudades. La instalación de esas nuevas antenas es fundamental. Por el tipo de frecuencias utilizadas, en general más altas que el 4G, cada célula  (área de cobertura) de 5G determinada por las correspondientes radiobases  ofrece una menor extensión. Por lo tanto, harán falta un mayor número de antenas en más sitios para garantizar una cobertura apropiada.

Como las radiobases van a manejar un número mayor de datos,  podría ser necesario emplazar nuevos enlaces de fibra óptica o hacer el upgrade de los existentes, de modo que puedan enlazarse las radiobases entre sí y con la red general con el suficiente ancho de banda.

Frecuencias y propiedades de propagación

Varias de las bandas utilizadas para el 5G son diferentes a  las empleadas para el 4G y en muchos casos son más altas. A estos efectos, se puede hablar de tres porciones de espectro radioeléctrico: las frecuencias menores a 1 GHz, las de 1 a 6 Ghz y las superiores a 6 GHz.

Las frecuencias inferiores a 1 GHz ofrecen una cobertura amplia y con penetración de barreras físicas, pero el problema es que las velocidades difícilmente superen los 100 Mbps. Este sector del espectro es también utilizado intensivamente en la actualidad para ofrecer 4G y 4G LTE (mejorado),. razón por la cual está al borde de agotarse.

Las frecuencias de entre 1 a 6 GHz están menos congestionadas. Brindan una mayor velocidad (de hasta 1 Gbps) y una mejor latencia, pero traspasan menos los obstáculos físicos,  lo que dificulta su ingreso  a espacios cerrados.

Sin embargo, en estas frecuencias las antenas pueden utilizarse para configurar no solamente celdas sino también haces múltiples que lleguen a los usuarios de tales celdas, con lo cual se mejora la cobertura.

Las porciones de espectro superiores a 6 GHz son las que permiten las mayores velocidades (hasta 10-20 Gbps), con una latencia mínima y una señal muy estable si no hay obstáculos.  Serían algo así como el 5G propiamente dicho.

En estos casos los expertos recomiendan mayormente las bandas de 24, 28 y 50 GHz. Se trata de longitudes de ondas “milimétricas” que pese a garantizar mayores velocidades son las más problemáticas para penetrar casas y edificios, a la vez que tienen una cobertura reducida.

En estos casos es donde deben desplegarse numerosas antenas, conformándose células pequeñas. La red que acaba de habilitar Verizon en varias ciudades de los Estados Unidos y que utiliza esta banda para entregar velocidades ultrarrápidas tiene antenas prácticamente en cada esquina de cada manzana para proporcionar una cobertura adecuada.

De todas maneras, dentro de estas tres porciones de espectro las bandas específicas para 5G deberán ser formalmente atribuidas por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y por las legislaciones nacionales, así como también licitadas y subastadas de acuerdo a una regulación adecuada.

En algunos casos, asimismo, esas gamas de frecuencia deberán ser “limpiadas”: por sus características, la telefonía celular pocas veces puede compartir bandas con otros servicios (como sí ocurre en otros casos); algunas de las bandas  que se contempla utilizar son empleadas hasta el momento por servicios satelitales o fijos terrestres de radiocomunicaciones.

Es una situación parecida a la de las atribuciones de bandas para el 4G, que incluía la porción espectral de 700 MHz, ocupada por servicios de televisión.

En el caso particular de Argentina, por ejemplo, había en esas frecuencias TV codificada (Antina y Telecentro en la zona metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires) y hasta la Universidad de La Plata estaba transmitiendo su servicio de televisión abierta digital (canal 56, ahora trasladado al canal 32).

Insólitamente, no faltaban hasta hace poco canales de TV analógicos “truchos” que interferían con el 4G, como algunos de corte religioso (Cristo La Solución, en el barrio porteño de Flores), de lugares bailables (Petrus, en Ingeniero Budge, cerca de La Salada) o de programación general local (Señal Moreno, en la ciudad del mismo nombre al oeste de Buenos Aires).

Los canales analógicos sin licencia dejaron de transmitir o continuaron sus andanzas en otras frecuencias entre 2016 y 2018. Por su lado, el Enacom intentó por aquel entonces que la TV codificada migrara de los canales 52 al 69 UHF a la banda de 12 GHz, una tecnología apenas ensayada mundialmente.

Sin embargo, debido a las protestas de los operadores, finalmente se los confinó a los 600 MHz, es decir, los canales  38 al 51 UHF. La “limpieza” recién concluyó en 2018, a dos años de la adopción el 4G.

El acondicionamiento o reemplazo de equipos en toda la extensión geográfica la red, al igual que la habilitación de las porciones de espectro con sus respectivos estándares requieren grandes inversiones y llevan su tiempo.

En la actualidad en Argentina se utilizan para el 2G y el 3G bandas de 850 MHz (por encima del canal 69 de UHF) y de 1,8 MHz (por debajo de la banda que usan varios teléfonos inalámbricos para líneas fijas). El 4G emplea la banda de 700 MHz (los excanales de TV 52 al 69 UHF), la de 1,7/2,1 GHz y la de 2,6 GHz.

A fines de 2019 la UIT llevará a cabo su periódica Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones, en la cual se atribuirán las bandas correspondientes al 5G para cada una de las regiones mundiales (Europa-África, la Américas y Asia-Oceanía).

La  GSMA recomienda que los gobiernos apoyen para el 5G las bandas de 26 GHz, 37-43,5 GHz y 66-71 GHz, sin excluir otras.