Telecomunicaciones 30/12/2017

Argentina convergente: nace un mercado único de más de 10.000 millones de dólares

Por José Crettaz

En Buenos Aires, Córdoba y Rosario habrá cuádruple play, es decir, oferta combinada de TV paga, movilidad, banda ancha y telefonía fija

Argentina convergente: nace un mercado único de más de 10.000 millones de dólares

El 1° de enero de 2018 la Argentina dará un paso fundamental para su desarrollo económico, cultural y social: por primera vez en la historia empezará a tener un mercado convergente de comunicaciones, servicios digitales y contenidos. Un mercado que totaliza un valor de AR$ 181.000 millones (más de US$ 10.000 millones) resultante de la suma de los servicios móviles (AR$ 103.000 millones), la TV paga (AR$ 42.000 millones), la banda ancha (AR$ 23.000 millones) y la telefonía fija (AR$ 13.000 millones), según números de la industria. El aporte de la telefonía móvil -más de la mitad del mercado en facturación- explica el antiguo interés del grupo Clarín en Telecom, que tiene casi una década (pocos recuerdan que hasta 2002 llegó a tener el 20% de CTI Móvil, predecesora de Claro) .

Los datos de penetración de los servicios muestran que hay dos segmentos de mercado muy maduros (movilidad, 76%; y TV por cable, 79%), uno maduro y en retroceso (telefonía fija, 62%) y otro en el que todavía hay mucho por conquistar (banda ancha, 45%). Para poder competir fuerte en este último segmento es necesario profundizar la capilaridad de las redes de fibra óptica, para lo cual hacen falta inversiones superiores al promedio de los últimos años. Durante 2017, Claro y Telefónica pisaron el acelerador en ese despliegue y al día de hoy avanzan a un ritmo de entre 50.000 y 100.000 hogares pasados o clientes potenciales por mes. Hoy, cada uno de ellos tiene algo más de 700.000 hogares pasados y más de 100.000 clientes de fibra óptica (la mayor parte de ellos en las zonas de menor penetración de Cablevisión lo que significa una mejora en la calidad de los servicios allí ofrecidos). Sin embargo, a las dos telefónicas les queda aún mucho trecho por recorrer para acercarse a la infraestructura fija de la fusionada Telecom/Cablevisión.

Más competencia en la oferta de fibra óptica es lo que necesita Argentina, que en la última década fue perdiendo posiciones entre los países más y mejor conectados (y tiene una de las más bajas penetraciones de fibra directa al hogar de la región). Los usuarios requieren más velocidad y conectarse de manera transparente en todos los dispositivos posibles para comunicarse, informarse y entretenerse donde quiera que se encuentren. En el horizonte asoma el 5G (quinta generación de conectividad móvil que requerirá más espectro, nueva y más compleja infraestructura y una red fija robusta), el video de calidad 4K o superior, un uso intensivo del big data y la industria 4.0 en un contexto de explosión de Internet de las Cosas. Buena parte del desarrollo económico y social futuro depende del despliegue de esta infraestructura de conectividad en todo el país.

Por lo pronto, el costo argentino de despliegue de una red de acceso es de unos 100 dólares por hogar pasado, valor que está en los niveles internacionales (el decreto 1340/2016 buscó alentar la construcción de estas redes otorgando una exclusividad de 15 años a sus titulares, de los que ya se consumió un año). En paralelo, Movistar, Claro y Personal siguen desplegando las redes 4G en las frecuencias adquiridas en la subasta de 2014, de la que aún existen franjas de espectro no disponibles (se licitaron sucias -en uso por otros operadores- y así siguen).

Según los datos de la Cepal (2016), las velocidades promedio de conectividad fija en la Argentina están en el orden de los 5 mbps, por debajo de Chile, Uruguay y México, y al nivel de Ecuador, Perú, Colombia y Brasil. Y en conectividad móvil, con menos de 3 mbps, está detrás de Perú, Chile, Colombia, Brasil, Uruguay y Bolivia.

En banda ancha fija, las telefónicas vienen perdiendo share de mercado por la debilidad de su tecnología frente a la potencia del cablemódem, que sólo puede equipararse llegando cada vez más cerca de los hogares con fibra óptica. En 2007, Telefónica tenía el 33% del mercado del acceso a Internet y en 2016 cayó hasta el 26%, algo similar a lo ocurrido con Telecom que en el mismo período pasó de 31% a 24%. Cablevisión/Fibertel, en cambio, pasó de 27% a 31% (aún cuando la administración anterior revocó la licencia para dar el servicio). Y el resto de los proveedores agrupados en la bolsa genérica de “otros” pasó del 10% al 20%.

Revenue share y market share

El nuevo mercado convergente argentino arranca además con la novedad de la fusión Telecom-Cablevisión, que concentrará el 39% de la facturación, por delante de Telefónica, que le sigue con el 24%, y Claro, con el 19%. El resto se lo reparten DirecTV, Telecentro y cientos de operadores pymes y cooperativos. La diferencia en favor de la fusionada la aporta Cablevisión, que tiene el 41% de la facturación del sector de la TV paga. Medido por cantidad de suscriptores, el mercado convergente se repartirá de la siguiente manera: Telecom/Cablevisión 36%, Telefónica, 30%, Claro, 25%, DirecTV 3%, Telecentro, 1% y otros cientos de operadores independientes de distinto tipo suman 5%.

En el mercado de las compañías móviles, el share de mercado es relativamente homogéneo en el agregado nacional (se reparten un tercio de los clientes cada una), pero cuando se analiza por provincias o regiones asoman algunas diferencias. En el área metropolitana de Buenos Aires, Movistar tiene el 49% del mercado, Claro el 25% y Personal, 26%. En las principales provincias el líder indiscutido es Claro, con 50% en Buenos Aires (contra 38% de Movistar y 12% de Personal), 62% en Córdoba (contra 27% de Personal y 11% de Movistar), 47% en Mendoza (contra 38% de Movistar y 15% de Personal), y 39% en Santa Fe (contra 18% de Movistar y 43% de Personal). En el mismo sentido, tras la fusión y según la información analizada por el Enacom, en 37 localidades -mayormente de la provincia de Córdoba-, Telecom/Cablevisión tendrá más del 80% de los suscriptores de banda ancha fija y en otras muchas tendrá igualmente posiciones muy relevantes.

Algunos jugadores tendrán un desafío competitivo enorme: DirecTV (AT&T) tiene el 26% del revenue share de la TV paga que trasladado al panorama más amplio del mercado convergente representa apenas el 6%. Si se confirma el decreto de necesidad y urgencia del presidente Mauricio Macri para autorizar a las telefónicas a dar TV satelital, DirecTV tendrá más competencia que nunca (que podría traducirse en cooperación si se reeditan los planes de venta conjunta ensayados en el pasado y prohibidos por la regulación).

También habrá escaramuzas competitivas de impacto local. Por ejemplo, Claro tiene fibra óptica en Salta y Orán -fruto de una licitación para dar servicios al gobierno provincial- , donde podrá competir con los locales, y en el gran Mendoza, donde habrá pelea con Manzano/Vila, que hasta ahora tienen alambrada la provincia con Supercanal, además del sur del Conurbano y algo en la zona Norte del AMBA. En Córdoba, los principales competidores de Telecom-Cablevisión en redes fijas serán los cables cooperativos y pymes agrupados en Colsecor, que aún no hizo pública la articulación con el OMV-cuádruple play que anunció semanas atrás su aliada la Cámara de Cooperativa de Telecomunicaciones (Catel).

Este nuevo mercado se irá constituyendo por partes durante 2018. Desde el primer día del año será legalmente posible en los tres principales centros urbanos del país: las áreas metropolitanas de Buenos Aires, Córdoba y Rosario (según lo previsto en los decretos 267/2015 y 1340/2016 y en las resoluciones del Enacom 5644 y 5641 de 2017). Pero las telefónicas también podrán ingresar en otras ciudades donde esté presente Telecom/Cablevisión (con lo cual la convergencia se extiende a casi todo el territorio), con excepción de las localidades de menos de 80.000 habitantes, que quedarán “protegidas” hasta el 1° de enero de 2019. En aquellas de esas ciudades donde ya esté presente Telecom/Cablevisión, la empresa fusionada no podrá ofrecer cuádruple play durante un año y deberá llevar una contabilidad separada de su servicio de TV paga. Si no se producen nuevas prórrogas, todo el país será un solo mercado para todos los servicios y mediante todas las tecnologías a partir del 1° de enero de 2019.

Paquetización y cuádruple play

En un país que nunca llegó al triple play (como advertimos en 2010), la mayor novedad serán los paquetes cuádruple play como los que existen desde hace años en otras plazas (TV paga, conectividad móvil, banda ancha y telefonía fija) pero los operadores podrán también plantear otros esquemas de paquetización de servicios y sumar aplicaciones en el plano de la seguridad, la educación y la salud, entre otros ámbitos. En cuanto a los contenidos, es probable que comience la desagregación en función de los intereses del público (que no haya que comprar 150 canales para ver sólo cinco, por ejemplo) y se entreguen las series, películas y eventos de nuevas maneras, más on demand en la ficción y con pay per view en los vivos de alta demanda (básicamente, los deportes). Las nuevas reglas de must carry-must offer aprobadas por el Enacom en las últimas semanas permitirán a los canales de televisión abierta -que siguen generando los contenidos de más alta audiencia- cobrarles a los operadores de TV paga por incluirlos en sus grillas (fuera de las áreas de cobertura de las licencias de TV abiertas originales). Se ha seguido con poca atención estas modificaciones pero en breve esos cambios serán muy visibles.

La paquetización de servicios de conectividad y contenidos es una consecuencia natural de la convergencia de mercados. En España, el 54% de las líneas móviles forman parte de paquetes de múltiples servicios. El producto estrella de Telefónica es Movistar Plus, cuyos drivers están en el ancho de banda, la cantidad de líneas móviles y la oferta de contenidos de alta demanda, como los deportes y la ficción (incluidas series exclusivas de producción propia con fuerte participación de actores argentinos).

Por lo pronto, las empresas mantienen los planes de inversión comunicados formalmente en su momento pero el gobierno nacional confía en que habrá novedades entrado 2018, cuando el nuevo esquema regulatorio esté completo (con el DNU de TV satelital ya publicado). Antes de esto, Claro preveía invertir en 2018 lo mismo que el año previo: 400 millones de dólares. Para el mismo período, Telefónica había anunciado AR$ 13.128 millones de inversión en el cronograma 2017-2019 (que en el trienio totaliza AR$ 38.664 millones) lo mismo que Telecom, que para el período 2016-2018 tenía anunciada una inversión total de AR$ 40.000 millones. La nueva empresa fusionada podría salir al mercado a buscar financiamiento para  un plan de expansión que obligaría a sus competidores a seguirla. En cualquier caso, durante 2018 habrá mucho trabajo para todos los actores del sector, ninguno de los cuales queda en una posición cómoda.

Una fusión estándar

Contrariamente a lo que se afirma en algunos ámbitos, la fusión Telecom/Cablevisión no es ni la primera, ni la única ni la más exótica en su tipo. Es una operación de las más frecuentes en los mercados mundiales de comunicaciones.

En Estados Unidos telefónica AT&T compró la distribuidora de TV satelital DirecTV en 2015 y mantiene la intención de adquirir el conglomerado de contenidos audiovisuales Time-Warner (operación impugnada judicialmente por el gobierno del presidente Donald Trump). En Alemania, la telefónica Vodafone compró la móvil Kabel Deutschland, en Holanda se asoció con la cablera Ziggo y en España adquirió la cablera Ono. En Brasil, Telefónica sumó Vivo y GVT y Claro adquirió Net y Embratel. También hubo casos de operaciones que fueron rechazadas por los reguladores: AT&T intentó comprar a su competidor T-Mobile (esta última mantuvo luego con Sprint una negociación para una posible fusión por ahora en suspenso, que le permita competir en mejor posición con AT&T, Verizon y Comcast), Three y O2 no pudieron fusionarse en el Reino Unido, y PT y Sonaecom, tampoco en Portugal, entre otros casos. En los últimos diez años hubo varias decenas de operaciones de este tipo, la mayoría de ellas aprobadas con condiciones por parte de las autoridades regulatorias.

El mercado mundial de operadores convergentes -analizado en términos de facturación e internacionalización- muestra un bloque de pocos gigantes globales (AT&T, Verizon, China Mobile, Vodafone, Softbank y Deutsche Telekom), grupo donde dan pelea los dos principales jugadores de América latina: Telefónica -que también tiene presencia en el Reino Unido, Alemania y, por supuesto, España- y América Móvil-Claro. La fusionada Telecom/Cablevisión se suma a un grupo de operadores de menor escala y con presencia subregional entre los que hay que incluir a Tigo-Millicom (con operaciones en América Central, Colombia, Paraguay y países de África) y la brasileña Oi (que mantiene una delicada situación financiera desde hace meses). Telecom/Cablevisión, que tiene presencia en Argentina, Paraguay y Uruguay, parece nacer con vocación regional que entusiasma al gobierno del presidente Mauricio Macri.

Además, en la historia Argentina reciente hubo dos fusiones y una operación equivalente sui generis en el mercado de las telecomunicaciones: la fusión Movicom/Unifon (que dio origen a Movistar, una empresa que pasó a controlar el 47% del mercado, contra el 34% de Personal y el 19% de CTI Móvil), la fusión Cablevisión/Multicanal (que creó una firma con control del 51% de la TV paga, contra 11% de DirecTV y 8% de Supercanal) y la autorización del ingreso indirecto de Telefónica de España en el control de su principal competidor local, Telecom Argentina, a través del accionista controlante de ésta, Telecom Italia (situación superada con la salida de Telefónica del consorcio Teco, controlante de la empresa italiana en 2015). Las dos fusiones -aprobadas sin grandes condicionamientos por los gobiernos de turno- terminaron dinamizando el mercado y reacomodando los market share: en ambos casos las empresas fusionadas terminaron reduciendo su participación de mercado pocos años después de la operación.

La fusión Telecom/Cablevisión preanuncia otras operaciones de compra-venta en el mercado argentino (que podrían involucrar a Telecentro -Grupo Pierri- y Supercanal -Manzano/Vila-) y está en sintonía con movimientos similares que se dan en el mundo donde los operadores buscan consolidar redes mixtas, fijas y móviles.

Estructura de mercado

La estructura del nuevo mercado argentino convergente se parece bastante a la de otros países. En España, Movistar tiene el 40%, Orange, 25%, y Vodafone, 24%; en Francia, Orange, 46%, SFR France, 24%, Free, 20%; en México, América Móvil, 57%, Movistar 17% y AT&T, 12%; en Colombia, América Móvil, 48%, Movistar, 23%, y Tigo 11%; en Chile, Movistar, 46%, Entel, 24%, América Móvil, 20%; y en Perú, Movistar, 49%, América Móvil, 31% y Entel 11%.

Telecom/Cablevisión (Clarín-Fintech), Claro (América Móvil) y Telefónica se parecen mucho más de lo que a veces se considera. Son grupos con patas en la producción y en la distribución de contenidos. En España, Telefónica le compró a Prisa en 2015 su servicio de TV paga Canal Plus para expandirse en ese segmento donde ahora lidera con Movistar Plus, pero además es uno de los accionistas más importantes de la propia Prisa, editora del diario El País. En Telefónica de Argentina muchos todavía lamentan la venta de Telefe (a Viacom en noviembre de 2016), que podría haber sido una plataforma audiovisual clave para un mejor posicionamiento convergente. Otros en la misma empresa creen que se trató de una buena operación, que permitió a la telefónica liberarse del último activo audiovisual tradicional que conservaba la empresa. Aún sin ningún canal de TV abierto, Telefónica es uno de los principales productores de series audiovisuales y transmisiones deportivas en España y Perú, y todo parece indicar que ese proceso seguirá adelante. América Móvil-Claro aún no pudo ingresar en el mercado de la TV paga en México, país de origen donde concentra ampliamente los demás segmentos, pero se prepara para hacerlo en breve. Por lo pronto, en el mercado de los OTT -video a demanda sobre Internet-, el principal competidor de Netflix en la región no es otro que Claro Video.

Aún sin una ley

No es sencillo desenredar la madeja regulatoria creada para mantener el status quo de los últimos años (el cable por un lado, la telefonía por otro, y la banda ancha en mínima competencia). Y hacerlo sin planteos judiciales que bloqueen ese camino -algo que parece estar lográndose- es todavía más dificultoso. Mientras sigue pendiente el debate de una nueva ley convergente (para la cual no parece haber aún suficiente consenso político), el gobierno va definiendo el nuevo esquema regulatorio a fuerza de DNU, decretos comunes y resoluciones. Las decisiones que se están tomando -convergencia, competencia, paquetización, neutralidad tecnológica, disponibilidad de espectro, etc.- van en la dirección seguida por los principales mercados, donde además son potestad de la autoridad regulatoria y no están previstas en detalle en los textos pétreos de las leyes. Interconexión, operadores móviles virtuales, portabilidad, etc. ya están vigentes en la Argentina como en los miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), a los que nuestro país quiere parecerse y a cuya entidad quiere asociarse.

Durante los meses previos a la apertura del mercado convergente, los principales operadores se tiraron con toda la biblioteca de antecedentes, locales y mundiales. Telecom/Cablevisión detalló los beneficios que durante las últimas décadas recibieron de los distintos gobiernos las telefónicas -mientras la cablera era obligada a desmembrarse-, y estas últimas detallaron los beneficios que el actual gobierno le concedió a la fusionada -básicamente el llamado refarming de espectro para Nextel, fallido intento de cuarto operador-. Todos jugaron sus cartas, blandieron amenazas y se sentaron a las mesas de negociación, como también lo hizo la plana mayor de Claro (de México) y los directivos de las cámaras que agrupan al nutrido sector de pymes y cooperativas. Cada uno presentó sus números ante las autoridades, argumentando variaciones de Ebitda (mayores o menores ganancias antes de impuestos) y de niveles de inversión (con o sin descuento de inflación) según las posiciones planteadas. Construyeron escenarios posibles para los próximos años y los expusieron detalladamente, anunciando cielos o infiernos según cómo se moviera la regulación. El gobierno fue administrando esos planteos, diciendo a algunos que sí, a otros que no y a la mayoría, que “ni”. Participaron varios ministros, la jefatura de gabinete y hasta el propio presidente Mauricio Macri. Viajaron a Buenos Aires los número uno globales de los actores intervinientes y expusieron sus demandas.

Y lo más difícil: hubo que vencer un discurso que durante décadas frenó todos los avances con el pobre argumento de la concentración económica.

Después de todo eso, y con 10 o 15 años de demora, la Argentina tendrá finalmente un mercado convergente. Que sea competitivo, que los servicios estén disponibles en todos los rincones del territorio y para todos los habitantes, que sean de calidad internacional y que se consigan a precios razonables. Ahora sí se verá quién tenía razón.