Contenidos 04/05/2018

La mitad de los estudiantes secundarios no distingue entre publicidad e información en la web

Por Joaquin Javier

Además, según una encuesta del Enacom, 8 de cada 10 chicos se queda con la información que ofrece la primera página web encontrada sin contemplar el origen del contenido.

La mitad de los estudiantes secundarios no distingue entre publicidad e información en la web

En Buenos Aires, la mitad de los adolescentes no distingue entre publicidad e información a la hora de navegar por Internet, utilizando un anuncio como si se tratara de un contenido informativo. El dato se desprende de una encuesta realizada por el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) entre 350 estudiantes secundarios de instituciones públicas y privadas de la Capital Federal.

El estudio, titulado Los chicos y las pantallas, también concluye que 8 de cada 10 chicos se queda con la información que ofrece la primera página web encotrada en Google sin diferenciar ni analizar la procedencia de la información y limitándose a usar ese único sitio sin comparar o contrastar ese contenido con otras páginas.

“Hay una alta credibilidad hacia lo que está en Internet”, sostuvo Roxana Murdochowicz, coordinadora de la investigación y especialista en educación y nuevas tecnologías que trabaja desde hace años en la relación de niños y jóvenes con las pantallas. En tiempos de fake news y manipulación en las redes sociales, el uso seguro, reflexivo y crítico es fundamental para evitar la propagación de información falsa o mal intencionada. “Las competencias reflexivas están muy limitadas”, remarcó Murdochowicz.

Además, casi la totalidad de los encuestados (9 de cada 10) ofrece una argumentación muy pobre acerca de las razones por las que elige un determinado sitio web: “si está bien escrita”, “si no tiene errores ortográficos” y “si pone muchas cifras”, son argumentos suficientes para otorgar confiabilidad a un sitio y su contenido.

Los adolescentes muestran una elevada credibilidad respecto de los que encuentran en Internet.

 

Otros países enfrentan los mismos problemas y muestran estadísticas muy similares. En Estados Unidos, por ejemplo, 8 de cada 10 adolescentes creen en todo lo que dice la web sin saber diferenciar entre publicidad e información. La mitad de los encuestados por la Universidad de Stanford (7800 estudiantes) afirma que un tuit es creíble si tiene una buena foto. En otra encuesta realizada entre 1500 estudiantes, 5 de cada 10 afirma que una noticia es confiable porque “la recibió de un amigo” y sólo dos de cada diez recuerda al autor del contenido compartido.

En el Reino Unido, la Ofcom (el organismo regulador de las comunicaciones) realizó la consulta entre estudiantes de 12 a 15 años y determinó que la mitad de los encuestados cree en todo lo que dice Internet y no duda en argumentar que “si Google la incluyó, es verdadera”

“En todos los países los adolescentes registran dificultades para distinguir géneros (publicidad e información) y diferenciar intencionalidades”

El programa Los chicos y las pantallas se enmarca en lo que en el Enacom llaman Mapa de riesgo de los chicos argentinos en el uso de Internet, que busca alertar acerca de la cantidad de horas de conexión, el incremento de niños con perfiles en las redes sociales antes de cumplir los 13 años y el intercambio de información personal con desconocidos, entre otras prácticas. “Esta acción es para trabajar en estos riesgos”, afirmó Heber Martínez, integrante del directorio del Enacom que está a cargo del proyecto. El año próximo, el enfoque sobre infancia y adolescencia del ente regulador hará foco en “Internet creativo”, para brindarle a los chicos “herramientas para generar riqueza y capacitación a través de la web”.

La iniciativa tiene el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco) y trabaja junto con los ministerios de Educación y de Modernización en la distribución de afiches informativos en 13.000 escuelas secundarias públicas de todo el país. También durante la Feria del Libro se estará entregando material de difusión.

“Hasta hace unos años el que estaba alfabetizado era el que sabía leer y escribir. Hoy para ingresar en la sociedad del conocimiento necesitamos muchas competencias: buscar información, seleccionarla, procesarla, analizarla, compararla y tomar decisiones. Es decir, evaluar la relevancia y la confiabilidad. Sin eso no van a poder tomar decisiones. El copiar y pegar no tiene nada que ver con los usos reflexivos y críticos”, definió Murdochowicz durante la presentación de los resultados, que se realizó el 3 de junio en coincidencia con el Día Mundial de la Libertad de Expresión.

“Las redes sociales son la principal fuente de información para los jóvenes. Confían en sus contactos y comparten los contenidos que reciben”

En el mundo sólo el 2% de los alumnos secundarios puede diferenciar en Internet información en la que puede confiar de la que no es verídica. “Es importante crear consciencia crítica y reflexiva en los jóvenes para lograr cimientos firmes en el tráfico de información confiable, escapando de sitios con contenido adulterado o simplemente manipulado con fines publicitarios. La falta de competencias reflexivas sobre la información que circula en Internet enciende alarmas en una sociedad más conectada, y más distraída”, concluyó Murdochowicz .