Tecnología 29/04/2019

Javier Bajer: “La cultura ciudadana va más rápido que la misma infraestructura”

Por Roberto H. Iglesias

Vive en Londres hace 30 años, lidera una consultora internacional dedicada a acelerar la transformación cultural en ciudades y organizaciones, asesora a la administración de Rodríguez Larreta y expuso en Expo Smart City 2019

Javier Bajer: “La cultura ciudadana va más rápido que la misma infraestructura”

La pregunta acerca de si los valores influyen en la conducta o la conducta termina configurando los valores es como el interrogante del huevo o la gallina. Javier Bajer es un argentino que vive en Londres desde hace 30 años y se ocupa de los procesos de cambio cultural de ciudades y organizaciones. Sobre la dinámica del “cambio”, Bajer -que participó de Expo Smart City 2019- tiene postulados muy interesantes.

Dice Bajer, quien se define como arquitecto cultural: “el verdadero cambio no se obtiene a través de la conducta, se obtiene cambiando las creencias. El cambio no es cuestión de tiempo, el tiempo es su enemigo. El amigo del cambio es el coraje”. Si se deja pasar tiempo, sostiene, “la cultura actual se hará más profunda, no cambiará”. Así, se generaría el efecto contrario al buscado.

-¿Cómo se ve desde Londres lo que se está haciendo en Buenos Aires para convertirla en una verdadera ciudad inteligente?

-La verdad que me olvidé esto en la charla. Buenos Aires lidera, no sólo en la región, sino mundialmente, una transformación de cultura. Técnica o digitalmente podemos no estar en la avanzada en comparación con otras ciudades. Pero estamos en el “malón” de adelante en lo que es “cultura ciudadana”, yo creo que somos líderes. En la Secretaría de Cambio Cultural [del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires] hay casi 200 personas que están haciendo que en la ciudad se viva mejor.

“El cambio cultural se percibe en que hay menos basura en la calle. Hay una mejor percepción de seguridad —obviamente está el sesgo que viene desde los medios, que nos asusta—  pero ‘técnicamente’ estamos más seguros. Hay menos nivel de ruido en términos de decibeles. Hay más respeto por el otro”

-¿En qué  manifestaciones concretas ves esos cambios?

-Hay menos basura en la calle. Hay una mejor percepción de seguridad —obviamente está el sesgo que viene desde los medios, que nos asusta—  pero ‘técnicamente’ estamos más seguros. Hay menos nivel de ruido en términos de decibeles en la calle. Hay más respeto por el otro.  En lo que es la separación de residuos en origen, la concientización del porteño es casi de un 90 y largo por ciento. Aun cuando no siempre les estamos dando las herramientas para que separen [los residuos], la gente ya pregunta ‘esto donde va’ [para ser arrojado]. La gente trata de separar lo que es reciclable de lo de no lo es.

-Podemos decir desde el punto de vista “subjetivo” la gente tiene las predisposición para hacerlo aunque no siempre estén instaladas las “condiciones objetivas” de infraestructura…

-Creo que la cultura ciudadana está yendo más rápido que la misma infraestructura que podamos poner. Hay gente que camina un poco más para buscar el contenedor verde. Hace 5 o 6 años esto era impensable para los porteños.

-¿Ves alguna experiencia londinense que se pueda adaptar aquí?

-Cada cultura es propia. No se trata de copiar y pegar cosas que funcionan en otro lado. Aunque llevo 30 años fuera del país, vengo cada tanto y cuando observamos desde la antropología social, la conducta del porteño es muy particular. En la Argentina cada sector se comporta distinto. Yo no creo en que las “buenas prácticas” universales. Hay que entender qué funciona en la cultura local. La “viveza criolla”, que nos caracteriza muchísimo, no existe en otras partes del mundo, pero es transformable en algo productivo…

-O la gran capacidad de improvisar que tenemos los argentinos también. Aunque a veces tiene que ver con la falta de preparación o imprevisión puede usarse para fines útiles…

-Exactamente. Estás enfocando la parte positiva de esa “viveza criolla”- Podemos usarla para decir, por ejemplo, “mirá qué bien que queda cruzar por la esquina…”

-¿Vos trabajás con el Gobierno de la Ciudad? ¿Sos asesor?

-Yo soy “arquitecto cultural” para la Ciudad de Buenos Aires. Aunque vivo en Inglaterra, como empresa trabajamos con un montón de países, ciudades y con organizaciones privadas también. Por ejemplo, estamos en un proyecto sobre reducción de corrupción en el sistema financiero del Líbano. Esto es muy distinto y es obvio que tengo un lazo con Argentina, ya que nací aquí.

-O sea que son una consultora con alcances más amplios…

-Nosotros no nos llamamos consultores, sino “detonadores” o “aceleradores” de cambios en los gobiernos y las organizaciones. Creamos una cultura que nos salió muy bien hace ya 14 años y es la que nos hizo conocidos como nicho de gente que entiende como se hace para acelerar una transformación cultural.

¿Detonadores?

-Porque no tenemos gente que venga a decirte cómo hacer las cosas. En cambio,  acompañamos los procesos de transformación, como el caso que acabas de escuchar con Paula [Uhalde], en el panel.