Medios 24/03/2019

Los periodistas estamos listos para salvar al periodismo

Por José Crettaz

Casi la mitad de los 900 periodistas consultados para una encuesta de Fopea-CIO trabaja en un emprendimiento propio

Los periodistas estamos listos para salvar al periodismo

[Análisis publicado en el Informe 2017-2018 del Observatorio y Alerta Laboral de Periodistas del Foro de Periodismo Argentino-Fopea]

Entre 2003 y 2015 el Estado nacional invirtió en medios de comunicación más de 2000 millones de dólares sólo contando el gasto en publicidad oficial y sin considerar otras fuentes de financiamiento directo (subsidios) ni indirectos (desgravaciones y canjes impositivos). Y por supuesto, sin tener en cuenta la evasión fiscal de escala galáctica que es investigada en la Justicia y que a valores de diciembre de 2018 supera los 40 millones de dólares.

Sin embargo, a pesar de ese inédito volumen de recursos volcados a la actividad, lejos de tener un mejor periodismo, empresas editoriales viables y fuentes de trabajo estables, el oficio atraviesa en la Argentina una fuerte crisis de sustentabilidad que no comenzó en 2015, sino que viene de más lejos: según las cifras del Indec desde 2009 el empleo en empresas editoriales y audiovisuales cae a un ritmo anual de 1000 puestos de trabajo. Esas cifras se parecen bastante al relevamiento del Observatorio y Alerta Laboral de Periodistas de Fopea, que verificó la pérdida de 1099 empleos en 2017 y 535 en 2018, entre despidos sin causa y acuerdos de retiros voluntarios.

Esa erosión -similar a la que ocurre en otras sociedades– tal vez se deba a dos causas principales, una global y otra doméstica. La universal es el cambio de los hábitos de consumo cultural de las audiencias y el creciente protagonismo de las plataformas en la circulación de la información. Y la nacional es el estallido de la burbuja de la pauta oficial y los subsidios gubernamentales que artificialmente disimularon, mientras se pudo, el desempleo periodístico a la vez que sostuvieron una maquinaria propagandística paraoficial que no es motivo de este análisis pero que debe subrayarse.

No hay democracia sin periodismo, y no hay periodismo sin periodistas profesionales, como viene recordando Fopea desde hace años al expresarse recurrentemente sobre los casos de despidos masivos ocurridos desde finales de 2015, tras la implosión del hasta entonces denominado grupo Veintitrés. Pero tampoco existirá el oficio sin nuevos formatos económicos que aseguren su viabilidad -por no decir modelo de negocios, expresión que puede no gustar-.

“No hay democracia sin periodismo, y no hay periodismo sin periodistas profesionales. Pero tampoco existirá el oficio sin nuevos formatos económicos que aseguren su viabilidad”

En ese sentido, la encuesta sobre Situación Profesional, Laboral y Expectativas de los Periodistas en la Argentina 2018 realizada por Fopea con el apoyo de CIO Investigación arroja algunos datos reveladores sobre lo que los periodistas argentinos -al menos una buena parte de ellos- estamos empezando a hacer con nuestro propio destino y con el del oficio.

Los periodistas están muy preocupados por el futuro de la profesión, pero menos por su propio futuro como profesionales. Y están a la vez igual de preocupados por los despidos y los bajos salarios (algo que ya había sido señalado en una encuesta similar realizada en 2014) que por la falta de rigor y de calidad del periodismo actual.

Como ya había confirmado para nuestro país la investigación global The Worlds of Journalism (el 40% de los periodistas trabaja para más de una redacción y algunos lo hacen hasta para seis), según la encuesta de Fopea-CIO el 62% de los periodistas tiene más de un trabajo y de entre ellos, la mitad tiene un empleo no relacionado con el periodismo (muchas veces vinculado con la docencia).

Pero no sólo eso: el 48% de los periodistas consultados para esta encuesta -908 de todo el país, ponderados por provincia y relevados entre el 16 de octubre y el 7 de noviembre de 2018- trabaja en un emprendimiento propio, ya sea en forma pura o combinada con un empleo en relación de dependencia. Y el 58% de los que trabajan en relación de dependencia se imaginan como emprendedores en el futuro. Más llamativo aún es que el 24% de los periodistas emprendedores tiene personas contratadas y que 82% de ellos no despidió a ningún colaborador en el último año. El 39% de los emprendedores periodísticos financia su propio proyecto profesional con ingresos de otras actividades; 34% con publicidad privada; 26% con un mix de privada y pública; el 10% con publicidad pública; y el 6% con suscripciones de usuarios.

“El 48% de los periodistas consultados trabaja en un emprendimiento propio, ya sea en forma pura o combinada con un empleo en relación de dependencia”

Estos datos revelan claramente y por primera vez que en la Argentina somos los periodistas los que estamos subsidiando al periodismo en esta etapa de búsqueda y refundación -y los buenos periodistas nunca han sido ricos-. Y no estamos solos: como reflejó el informe Puntos de Partida, realizado en 2018 por Sembramedia, también hay en la región latinoamericana una creciente comunidad de profesores de periodismo emprendedor que alientan a los futuros profesionales al desarrollo de nuevos medios y formas de informar.

Esos profesores creen que hay dos motivaciones para que los estudiantes se dediquen a emprender su propio camino: la independencia editorial y financiera (48%) y la creación de alternativas a los medios establecidos (28%).

En otras palabras, estamos preocupados por el presente decadente, sí. Pero también estamos muy ocupados en la construcción de alternativas.
Hace décadas que el Estatuto del Periodista Profesional de 1946 -este año cumplirá 73 años- no sirve ya para abordar la realidad laboral del oficio en nuestro país, ni siquiera como supuesto marco de derechos.

“De acuerdo con un grupo de profesores de periodismo emprendedor, hay dos motivaciones para que los estudiantes encaren su propio proyecto: la independencia editorial y financiera (48%) y la creación de alternativas a los medios establecidos (28%)”

Los periodistas no tenemos simple vocación de trabajadores asalariados. A los periodistas profesionales nos mueve, más que el salario -que como para todos es también necesario para nosotros y nuestras familias-, la verdad social que construimos sobre datos, hechos y dichos verificados referidos a asuntos de interés público, en especial aquellos que los poderes establecidos, formales e informales, quieran ocultar o tergiversar. Seguimos creyendo honestamente y sin ingenuidad que ese debe ser nuestro aporte al desarrollo de sociedades bien informadas, y, por lo tanto, más libres y democráticas.