Medios 26/01/2018

Finlandia, del fomento público de la cultura a la inteligencia artificial en medios

Por José Crettaz

En 2015, las industrias del copyright generan valor por 8700 millones de euros (4,1% del PBI) y emplearon a 101.240 personas; noticieros sin técnicos y académicos que investigan el heavy metal

Finlandia, del fomento público de la cultura a la inteligencia artificial en medios

HELSINKI (Cobertura especial-Nota 4 y última). Estuve en la capital finlandesa a principios de noviembre pasado para un media tour organizado por el gobierno del país para periodistas latinoamericanos y enfocado en las temáticas de las tecnologías de la información y las comunicaciones, la conectividad y los vínculos entre tecnología y educación. Es decir, lo que ya te conté aquí, aquí y aquí. Pero quiero también dedicar algunos párrafos a la producción cultural y de medios, experiencia que tuve como simple turista y consumidor de televisión y diarios (en lo que uno puede percibir cuando escucha y lee en una lengua desconocida).

En el hotel Indigo, donde me hospedé muy cerca de la embajada argentina (las relaciones entre ambos países son anteriores a la independencia finlandesa), miré un poco de TV local (hay una cadena pública YLE -se pronuncia ‘ule’- que tiene varias señales). En el piso del noticiero sólo se ven cámaras robóticas (es decir, sin camarógrafos). Los deportes, hockey sobre hielo, patinaje de velocidad sobre hielo y algo de fútbol de la selección finlandesa; una señal de cine -una de las noches me tocó justo una película tipo Acorazado Potemkin, acorde con el carácter de gran ducado de la Rusia zarista que tuvo Finlandia; y en otra señal, un debate sobre los Paradise Papers (en el que también apareció algún finlandés). Hice zapping por el resto de la oferta y me encontré con un show musical, una versión local (o tal vez nórdica) de Gran Hermano y un show de stand up -que más allá del idioma es un género universal-.

Sobre la automatización de la profesión periodística ya había conversado en Buenos Aires con el ministro de Economía y Empleo de Finlandia, Mika Lintilä.

“En 2015, las industrias derivadas de la propiedad intelectual generaron un valor de 11.270 millones de euros, equivalentes al 5,4% del PBI y emplearon a 136.617 personas (el 5,6% de la fuerza laboral). Las industrias creativas core (prensa y literatura, teatro y ópera, cine y video, fotografía, artes gráficas y visuales, radio y televisión, software, y publicidad) generaron valor por 8.700 millones de euros (4,1% del PBI) y emplearon a 101.240 personas (4,2% del empleo total)”

Además, pasamos por el edificio del diario más tradicional el Helsinski Sonomat (que comercializa hasta la tapa de su edición impresa, el la foto un aviso de uno de los tres operadores telco convergentes). No estuve en su redacción pero pasamos por la planta baja del edificio donde funciona y donde coexisten también los estudios de varias radio de distintas emisoras (algunas transmiten en automático y otras tienen locutor/operador como todo personal al aire).

El teléfono fijo casi no existe en Finlandia y la TV paga se mira por Internet (aquí la conectividad móvil es ilimitada, no existen los planes de x Gb, y por cinco o seis euros mensuales adicionales, esa conectividad se extiende a toda la Unión Europea). Aunque hay un boom mundial de literatura escandinava -especialmente en el género policial- me dejó sorprendido la enorme cantidad de autores finalandeses y la producción de títulos en esa lengua (algo que para quienes conocen el mundo editorial global no es novedad).  El 75% de los finlandeses adquiere libros con regularidad y también crece en los últimos años las traducciones a otros idiomas -principalmente al inglés- y la venta de derechos. La histórica Akateeminen Kirjakauppa -sobre Esplanad Park, a pasitos del Báltico- es una librería impresionante. El idioma finés es hablado por no más de 6 millones de personas, y es de la misma familia del estonio -algún finlandés afirma que los estonios hablan como un finlandés borracho- y del húngaro.

 

Finlandia no es simplemente otro país nórdico. Vecino de las económicamente ricas y culturalmente poderosas Suecia y Noruega (el PBI sueco duplica al finlandés y el noruego es 50% mayor), tiene una propia y fuerte identidad nacional y una gran inversión de fondos públicos en arte y cultura. El fomento público del sector editorial tiene mucho que ver con el mantenimiento del hábito de la lectura entre los finlandeses. Según datos oficiales, el país invierte unos 450,3 millones de euros en agencias e instituciones oficiales de promoción del arte, el teatro, los museos, las orquestas, las librerías, el cine, la música y la arquitectura.

La industria creativa finlandesa tiene algunos nichos muy relevantes, como el heavy metal que tiene su mayor cita es el festival Tuska, uno de los más grandes del género en Europa y que es sede también de la conferencia Modern Heavy Metal Markets, Practices and Cultures, en la escuela de negocios de la Universidad Aalto. En su última edición, no faltó el académico investigador que analizara el cruce del heavey con otros géneros, como el tango argentino (como contó aquí el embajador argentino en Finlandia adoptó el tango rioplatense). Los festivales florecen en verano, como los picnics, y allí destacan el Helsinki Festival (dos semanas de música, circo, danzas, teatro, arte y cine) y el Flow Festival (de música y cultura urbana).

En 2015, las industrias derivadas de la propiedad intelectual generaron un valor de 11.270 millones de euros, equivalentes al 5,4% del PBI y emplearon a 136.617 personas (el 5,6% de la fuerza laboral). Las industrias creativas core (prensa y literatura, teatro y ópera, cine y video, fotografía, artes gráficas y visuales, radio y televisión, software, y publicidad) generaron valor por 8.700 millones de euros (4,1% del PBI) y emplearon a 101.240 personas (4,2% del empleo total).