Contenidos 16/09/2017

Ernesto Tiffenberg: “Las sociedades deben pensar qué periodismo quieren y financiarlo de alguna manera”

Entrevistado por el diario independentista catalán Ara, el editor de Página 12 se refirió al futuro del periodismo

Ernesto Tiffenberg: “Las sociedades deben pensar qué periodismo quieren y financiarlo de alguna manera”

[A continuación, la traducción al castellado de la entrevista que Alejandra Palés le hizo a Ernesto Tiffenberg para Ara.cat, publicada el 2 de septiembre de 2017]

BARCELONA.- Ernesto Tiffenberg lleva treinta años vinculado a Página/12, diario argentino que fundó con otros periodistas para dar cabida a las voces silenciadas durante la dictadura. Nacido en Buenos Aires, se exilió en México en 1979, donde comenzó su carrera como periodista. Tiffenberg visitó Barcelona para participar en la charla organizada por Mediapro sobre el periodismo en la era de Internet.

-Página / 12 llegó a los quioscos cuatro años después del fin de la dictadura argentina. ¿Qué papel jugó en la democratización del país?
-Surgimos en un momento en que todos los medios venían de muchos años de convivencia con las dictaduras y que funcionaban como diarios dictatoriales, hacían de correa de transmisión de los grandes grupos empresariales. La aparición de Página/12 fue un cambio muy grande, se mezcló una generación de periodistas muy jóvenes sin experiencia con otra que se había tenido que exiliarse. Esto generó un producto muy especial porque llevamos el lenguaje coloquial al medio escrito, algo que no era nada usual. Nos proponíamos hacer un diario plural y, en ese momento, romper el discurso oficial de los medios era algo que llamaba mucho la atención.

“Tengo una visión orwelliana del futuro del periodismo: veo que principalmente los medios van quedando en manos de grandes grupos que tienen muchos negocios diferentes. Los medios cumplen una función: sirven a las grandes corporaciones para llegar a la opinión pública y en la política, y creo que es hacia donde vamos”

-De un diario en papel innovador en la transición al mundo digital. ¿Cómo conviven las dos ediciones?
-Nosotros tenemos una relación extraña con el on line. El diario siempre ha tenido pocos recursos y, por tanto, el paso al digital fue modesto y al principio se redujo a poner en línea la edición en papel. Absurdamente nos fue muy bien. Haciendo esto estábamos entre los cinco primeros sitios de noticias de Argentina. En los últimos años nos hemos visto obligados a replantearnos esto, no porque creemos que generará una gran fuente de ingresos sino porque es imposible mantenerlo así con un número creciente de lectores. El criterio que nos mueve es integrar el conjunto de la redacción al trabajo online y decidir qué artículo se publica primero en cada edición.

-¿Cuáles cree que son los puntos fuertes y débiles del periodismo digital?
-Yo sacaría el digital y diría sólo periodismo: hay periodismo bueno y periodismo malo, y el reto es cómo hacerlo viable. Obviamente el digital nos pone obligaciones, no tiene hora de cierre y te genera riesgos. La falta de límites hace que la información salga sin estar verificada. Es un problema que nosotros intentamos llevar con mucha calma: tenemos la primicia que tenemos y la sacamos cuando está comprobada. Si corremos detrás de los otros medios acabamos publicando cosas que no sabemos si son verdad y nosotros estamos decididos a no hacerlo. Antes publicar algo que fuera fácilmente desmentible era una vergüenza, ahora no lo es.

-Aquí también entran en juego las redes sociales …
-Este es el otro problema: correr detrás de las redes sociales. De repente aparecen cosas que pueden ser interesantes, pero nunca las publicamos sin verificar. Nos interesa mucho que está dando vueltas en las redes sociales, tanto para absorber o ampliar la mirada como para difundir lo que pensamos.

“Si corremos detrás de los otros medios acabamos publicando cosas que no sabemos si son verdad y nosotros estamos decididos a no hacerlo. Antes publicar algo que fuera fácilmente desmentible era una vergüenza, ahora no lo es”


-La edición digital de Página/12 es toda de acceso gratuito. ¿Por qué?
-En Argentina la palabra internet aún va unida a gratuidad y esto hace que exigir un pago transforme el medio en exclusivo. A nosotros nos interesa mucho la llegada masiva, porque somos un diario más pequeño y parte de nuestro éxito o posibilidad de supervivencia es poder extender al máximo nuestra llegada y, por ahora, no lo cambiaremos.

-Por lo tanto, depende mucho de la publicidad.
-Sí, y yo veo un panorama negro. Todavía estamos en una transición (hacia el digital) que no sabemos cómo de larga será. Hace poco estuve con gente del Washington Post y allí cada noticia online la hace un equipo formado por un redactor y un periodista especializado en redes que busca el enfoque para moverla por internet. Hacer esto les ha ido muy bien porque han aumentado su presencia en internet y las suscripciones. Pero cuando les preguntas qué significa a nivel de ingresos es el 30%. El 70% restante aún depende del papel. Si ellos están en esta situación, ¿qué nos queda a los demás?

Por eso tengo una visión orwelliana del futuro del periodismo: veo que principalmente los medios van quedando en manos de grandes grupos que tienen muchos negocios diferentes. Los medios cumplen una función: sirven a las grandes corporaciones para llegar a la opinión pública y en la política, y creo que es hacia donde vamos. A la larga, la lógica de los medios es inviable porque la publicidad, que es lo que da para vivir, seguirá bajando, y la de la web no compensa.

-¿Qué futuro ve a medios que se financian sólo a través de los lectores y sin publicidad?
-Creo que son proyectos fascinantes, pero tengo la impresión de que son redacciones pequeñas y que el tipo de periodismo que pueden hacer puede ser muy bueno pero que no puede dar una visión general del mundo. Creo que muchas veces llegan a la audiencia a través de los medios más grandes, que son los que fijan la agenda nacional.

-Un planteamiento que hace es un poco pesimista …
-No sé si es tan pesimista. Creo que hay un periodismo que quiere ofrecer una mirada diferente de la realidad, que quiere informar de otra manera, y eso es positivo. Aún así no será fácil, nunca lo ha sido. Tenemos que cambiar el eje y pasar del derecho del periodista a informar al derecho de la gente a estar informada por más de una voz. Las sociedades están obligadas a pensar qué periodismo quieren y financiarlo de alguna manera.