Contenidos 29/09/2017

El día que Cristina Kirchner “perdió” con Chiche

Por Denise Rabin

Elogio de la habilidad de Samuel Gelblung como entrevistador y su último logro: encontrar el costado personal de la candidata

El día que Cristina Kirchner “perdió” con Chiche

Cuando muchos de sus colegas y buena parte del medio periodístico ya lo daba por jubilado, Samuel “Chiche” Gelblung volvió de las cenizas y logró que durante todo un día aquellos colegas y el público en las redes hablaran más de él que de su entrevistada estrella: la ex presidenta y candidata a senadora bonaerense Cristina Kirchner, a la que recibió en su refugio de Crónica TV.

Para Cristina Kirchner fue su cuarta entrevista de campaña desde que el 13 de agosto pasado rompió el silencio (habló con Luis Novaresio, en Infobae; con Víctor Hugo Morales, con AM 750 y con Carlos Cué en El País) . Sin embargo, el legendario Chiche Gelblung -a quien se le atribuye el título “Estamos ganando” en la revista Gente durante la Guerra de Malvinas- logró una entrevista completamente distinta de las de sus colegas y consiguió retratar una Cristina pocas veces vista: una mujer menos empoderada, más humana, con comentarios estereotipados y simples. Justo lo que los estrategas de campaña estaban buscando y no lograban encontrar: una Cristina que reconozca no la corrupción sino que está con unos kilitos de más, que es fanática de la serie Games of Thrones y que no está lista para la vida amorosa post Néstor Kirchner (de quien se enamoró no por las hormonas sino por las neuronas). Chiche dejó claras sus intenciones ante el público y ante su entrevistada: “No quiero ir tanto a la política. Quiero volver a la persona que está detrás del cuadro”.

El show televisivo no faltó. Chiche no se privó de decirle, por ejemplo, que ella es una mujer muy atractiva y mientras la ex Presidenta hablaba, muchas veces las ya famosas placas de Crónica se le imponían encima de su imagen con sus declaraciones más insólitas y – otra vez- sencillas, cercanas, de una persona del montón. Desde “Chiche, sos un atrevido” hasta “me gusta el puré de calabaza” o zócalos cómo “Cristina, Chiche y Perón” o siguiendo la línea clásica de autobombo del canal “#CristinaEnCrónica tendencia mundial en Twitter.

Los números acompañaron. Crónica arañó los 5 puntos de rating y se impuso por un largo tiempo ante los otros canales de cable especializados en noticias. En Twitter también triunfó. Sin dudas un día histórico para la emisora que fundó el también mítico Héctor Ricardo García, hace algunos meses desvinculado completamente.

Aunque el ida y vuelta de Chiche y Cristina, Cristina y Chiche cayó en la frivolidad por extensos momentos, también hubo definiciones fuertes, y riesgosas -sobre todo para los estrategas de campaña-. Tal vez una de las más importantes fue haber dicho que el Estado no tuvo la culpa en la tragedia de Once y apuntar contra el maquinista: “No accionó el freno”.

Esas afirmaciones rompieron el clima “puré de calabaza” sobre todo porque justo esta semana el ministro de Planificación Federal kirchnerista 2003-2015, Julio De Vido, se sentó por primera vez en en el banquillo de los acusados para escuchar los cargos en su contra justamente por ese hecho. Chiche logró colar la pregunta que a Luis Novaresio se le pasó por alto durante su entrevista, y que lo llevó a pedir disculpas públicas a las víctimas y familiares de la tragedia.

Guste o no guste la línea y el estilo editorial de Crónica, guste o no guste el estilo de Chiche Gelblung, los espectadores pudimos ver un costado poco explorado de la “nueva” Cristina Kirchner que ahora da entrevistas.

Chiche no será un genio de la política. Pero claramente es un genio de la televisión.