Contenidos 30/04/2018

Lopérfido, la “lista de Crettaz”, el fraude audiovisual y el escarmiento público de “la cultura”

Por José Crettaz

El ex ministro de Cultura atribuyó su salida del gobierno porteño a su participación en la controversia sobre los subsidios del detenido ex ministro De Vido a la producción audiovisual

Lopérfido, la “lista de Crettaz”, el fraude audiovisual y el escarmiento público de “la cultura”

Darío Lopérfido volvió de Alemania, donde tuvo un breve paso como agregado cultural en la embajada argentina. Y en una entrevista con Infobae cargó fuerte contra el gobierno de la ciudad de Buenos Aires que encabeza Horacio Rodríguez Larreta, de quien fue ministro de Cultura y director del Teatro Colón. En ese contexto, contra la creencia generalizada que lo atribuye a sus comentarios sobre el número de desaparecidos -tema tabú en la Argentina-, atribuyó su salida de la administración pública porteña a sus declaraciones sobre los millonarios y discrecionales subsidios del kirchnerismo a la producción audiovisual.

Lopérfido usó la expresión “la lista de Crettaz” para referirse a los principales beneficiados con esos recursos porque fue el que suscribe quien hizo esa simple contabilidad recurriendo a la única fuente oficial disponible por entonces (lamentablemente ya no está disponible).  Efectivamente, en La Nación publicamos el 16 de diciembre de 2015 la nota “Las productoras, actores y directores que más subsidios recibieron entre 2010 y 2015”. Allí simplemente exponíamos ordenadamente los datos que por entonces eran públicos en el sitio cda.gov.ar (Contenidos Digitales Argentinos), una suerte de Netflix web lanzado por el entonces Ministerio de Planificación Federal para difundir las series y documentales financiados por ese organismo. 

Por aquella nota periodística, fui repudiado por los gremios de actores, autores y directores, y fui hostigado en las redes sociales además de recibir alguna amenaza anónima y presiones de actores al propio diario (hubo un artista muy prestigioso que pretendía que le pidiera disculpas a su esposa, también actriz, por haber “ensuciado su nombre”), cartas agresivas y acusaciones públicas de macartismo (la de Pepe Cibrián Campoy fue la más escandalosa: “Yo no voté a Macri para esto”). Como dice Lopérfido, hoy De Vido está procesado por este tema (además de preso por algún que otro presunto robo millonario más), y Andrea Del Boca -que se volvió un chivo expiatorio- es investigada junto con el ex rector de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), Carlos Ruta, entre otros. Pero son pocas las causas judiciales que avanzan en este terreno porque los jueces tienen terror de sufrir el escarmiento público de “la cultura”. Es curioso que no se haya profundizado, por ejemplo, en la actividad de Hugo De Vido, hermano del ministro y productor audiovisual cuyo desempeño irregular era ampliamente conocido por entonces entre quienes accedían a los subsidios.

“Aquella experiencia (había que aguantar los trapos, eh) fue muy formativa para mi porque me obligó a reflexionar una vez más sobre el oficio del periodista. Y me dejó una máxima: Si es dinero público, entonces es información pública. No importa si los beneficiarios son actores, directores o productores (tampoco si son periodistas)”

Aquella experiencia (había que aguantar los trapos, eh) fue muy formativa para mi porque me obligó a reflexionar una vez más sobre el oficio del periodista. Y me dejó una máxima: Si es dinero público, entonces es información pública. No importa si los beneficiarios son actores, directores o productores (tampoco si son periodistas). Un tiempo antes de aquella nota, la Corte Suprema había fallado en una causa iniciada por Cippec para conocer los beneficiarios de los planes sociales. ¿Por qué es posible conocer la lista de pobres que reciben con justicia dineros públicos y no la de actores, directores y productores que también lo hacen -y probablemente con igual justicia-? Dinero público, información pública.

Lopérfido dedicó un extenso pasaje de la entrevista que Hinde Pomeraniec le hizo en Infobae a recordar aquellos tiempos y agregó información que permite contextualizar mejor cómo funciona el escarmiento público “de la cultura” que impide separar la paja del trigo entre quienes producen contenidos con fondos públicos.

“(…) En realidad, si vos me decís cuándo el gobierno quiso que yo me fuera, fue cuando yo hago una denuncia sobre el fraude audiovisual, que digo que es el fraude audiovisual más grande de la historia, que es cuando denuncio las series y todo eso que se hacía con plata de De Vido, del Ministerio de Infraestructura. Una estafa espantosa, se pasaba la plata a una universidad y esa universidad hacía las series. Y ahí me llama un prensero de Larreta, que se llama Nachón, y por primera vez me dice ‘qué haces, qué estás diciendo’… Yo había nombrado gente.

— Es el Secretario de Medios de la Ciudad, Marcelo Nachón.

— Sí, pero son esa gente que hace prensa, digamos. En el ambiente los llamamos prenseros. Me dice ‘yo me tengo que reunir con alguna de la gente que vos nombraste’. La gente que yo había nombrado tampoco la había nombrado como la más beneficiada por esa dinámica de estafas de series que se hacían y después nadie veía y que no tenían control. Porque hay que explicarle una cosa a la gente, cuando se hace que un dinero se transfiere a una universidad para hacer algo es porque las universidades por sus autonomías no tienen controles. O sea, si vos lo hacés en el gobierno tenés la Auditoría General de la Nación, tenés un montón de cosas. Ellos lo hicieron por ahí para justamente sobrefacturar y todo. Y yo leo una lista de quiénes habían sido los más beneficiados y hago unas cuantas notas pero era una lista que era pública, había salido en el diario La Nación.

“Ahora, digo, pasado el tiempo, Andrea del Boca está procesada por eso, Julio De Vido está procesado por eso, la mujer de De Vido y la mujer de Moreno, que habían hecho ‘El pacto’, una serie, están también procesadas. A mí me citaron a una audiencia de conciliación, una de las mejores cosas que me pasaron en mi vida fue que me citaron a estas audiencias previas a juicios con la escribana (Marta) Cascales”

— ¿Pero vos por qué querías denunciar eso?

— Porque era una estafa. O sea, porque era claramente una estafa. Porque yo no voy a los gobiernos, yo no integro gobiernos para decir a todo que sí y poner cara linda y poner estatuas de plástico en la 9 de Julio y en la calle Corrientes y que todos me digan qué bonito que sos. O sea, para mí la política es o cambiar las cosas o me quedo en mi casa, si a mí me va bien. La constante en mi vida es que cuando viví en otros países y no estuve en política gané plata, y cuando vine acá y me metí en algún cargo perdí la plata que había ganado. Porque a mí me va bien en la actividad privada, históricamente me ha ido bien en la actividad privada. Entonces, el asunto es que lo digo porque había que decirlo, era una estafa escandalosa. Entonces ahí me dice… Y el que había publicado, vos me vas a ayudar, el que había publicado la lista de los más beneficiados había sido el periodista éste muy bueno de La Nación que escribe sobre medios.

— José…

— José Crettaz. Yo leí la lista de Crettaz, entonces ahí esta persona me dice ‘justo me estaba por reunir con algunos de los que vos nombraste’. Y yo me acuerdo perfectamente la frase que le dije: ‘¿Y no te vas a reunir por las declaraciones que hice?’ Me dijo: ‘No, ahora no se quieren reunir’. Le dije: ‘Bueno, le hice un favor a la patria’. Ahora, digo, pasado el tiempo, Andrea del Boca está procesada por eso, Julio De Vido está procesado por eso, la mujer de De Vido y la mujer de Moreno, que habían hecho ‘El pacto’, una serie, están también procesadas. A mí me citaron a una audiencia de conciliación, una de las mejores cosas que me pasaron en mi vida fue que me citaron a estas audiencias previas a juicios con la escribana (Marta) Cascales (N. de la R.: la esposa de Guillermo Moreno) que gritaba como yo no he visto gritar. El abogado estaba azorado de cómo gritaba. Y yo le dije “mire señora, no voy a rectificarme. Yo no le digo que usted era corrupta, yo le digo que había un enfrentamiento entre el gobierno y Clarín y La Nación e hicieron una serie para perjudicar a Clarín y a La Nación con dineros públicos y los productores eran usted y la mujer de De Vido. Eso está mal’. Y ese fue el tema por el cual a mí ahí me piden la renuncia de una manera un poquito poco ortodoxa, que me hizo recordar a los viejos tiempos, digamos.