Contenidos 14/10/2018

Espacios independientes y nuevo mecenazgo para que la cultura sea motor del desarrollo en Buenos Aires

Por José Crettaz

Enrique Avogadro detalla la estrategia oficial para lograr más inversión en cultura en la ciudad

Espacios independientes y nuevo mecenazgo para que la cultura sea motor del desarrollo en Buenos Aires

El gobierno de la ciudad de Buenos Aires apuesta a dos nuevas leyes para consolidar a la oferta cultural como uno de los motores del crecimiento económico porteño: una ley de Participación Cultural que reforma el esquema de mecenazgo vigente y la nueva ley de Espacios Culturales Independientes (ECI).

“Concebimos a la cultura como una plataforma de desarrollo más que como productora de espectáculos, y la vemos como una plataforma integral, ni pública ni privada sino diversa, que facilite el acceso a los bienes culturales para todos. Queremos que la cultura esté en la vida de las personas”, explica Enrique Avogadro, ministro de Cultura porteño e impulsor de la nueva ley ECI.

“Este proyecto es un gesto muy claro y contudente. Hasta ahora la ciudad se concentró en la cultura pública y muy poco en una cultura no estatal, espacio que es muy relevante a la hora de promover el acceso”, cuenta Avogadro en su oficina del antiguo edificio del diario La Prensa, que supo tener allí -en la Avenida de Mayo- una de las redacciones más modernas del mundo. Este edificio histórico es uno de los más de cien que tiene bajo su órbita el funcionario, que fue secretario de Cultura y Creatividad de la Nación y subsecretario de Economía Creativa de la ciudad.

“Es la primera ley de este tipo que surge del Poder Ejecutivo porteño, que está consensuada con todos los organismos de control involucrados y que reconoce la excepcionalidad cultural de estos espacios. Para tener mucha cultura hace falta mucha cultura independiente”, afirma Avogadro

El proyecto pretende resolver cuestiones de habilitaciones y formalización de los espacios independientes para hacer previsible el marco normativo al crear una figura nueva -la del espacio cultural independiente-. El proyecto busca establecer claramente el cálculo de capacidad de asistentes separándolo de la cantidad de empleados y artistas, admite la posibilidad de que los espacios culturales preexistentes se integren al nuevo marco regulatorio, amplía las zonas de la ciudad donde puede desarrollarse la actividad, permite el baile en el marco de una actividad cultural, da la opción de tener baños unisex -algo relevante teniendo en cuenta que se trata de espacios de pequeña escala-, simplifica el trámite de impacto ambiental, flexibiliza requerimientos de accesibilidad, exime del pago de tasas y derechos para el trámite de habilitación y da mayor seguridad jurídica al contener todas las normas aplicables.

En Buenos Aires, una de las principales capitales culturales de América del Sur, hay actualmente unos 550 espacios culturales independientes. En el proyecto, el corte para ser considerado ECI se fijó en 500 metros cuadrados y 300 personas de capacidad máxima. Allí se aborda la problemática de los espacios culturales independientes de  una manera integrada y no fragmentada en diversas normas ya que tienen muchas cosas en común. “Se destaca la particularidad de los ECI de enfocarse más en aspectos vocacionales que comerciales. Y entiende la importancia de estos espacios para nuestro desarrollo y su independencia de lógicas políticas y financieras, las cuales desafían su existencia haciendo no razonable su abordaje con exigencias y criterios que sí son adecuados para establecimientos de gran escala. Evita que los espacios culturales queden atrapados entre la indiferencia normativa o la aplicación de normas que le son impropias. Esta ley concilia las políticas de fomento de la cultura independiente y las de seguridad. Sostiene criterios de seguridad aplicados en los espacios culturales independientes de pequeña escala y fue concebida en permanente diálogo con Defensa Civil y organismos interesados en esa problemática. La nueva ley no reemplaza a las demás, pero les da la oportunidad a todos los usos culturales de mudar el encuadramiento legal en la medida que cumplan con las normas establecidas para los ECI”, detalló Avogadro.

“Estamos avanzando en desarrollar la cultura independiente en los barrios con el programa Barrios Creativos básicamente con la idea de iluminar lo que ya existe. Hicimos 30 foros en 30 barrios con participación de más de 500 organizaciones, desde murgas hasta librerías y teatros”, detalló el funcionario

“Es la primera ley de este tipo que surge del Poder Ejecutivo porteño y que está consensuada con todos los organismos de control involucrados y que reconoce la excepcionalidad cultural de estos espacios. Para tener mucha cultura hace falta mucha cultura independiente”, afirma el ministro.  Hasta ahora, las normas aplicables encasillaban la actividad, velaban por la seguridad pero de una forma que limitaba mucho y hacía muy difícil abrir un espacio cultural. De aprobarse la ley, habrá inspecciones programadas con un check list claro”, agregó el ministro.

“El Estado no sólo debe ser un productor, también debe ser un promotor de cultura. Ya tenemos distintos mecanismos de subsidios a la cultura: Proteatro, Prodanza, BA Música, BA Milonga el Fondo Metropolitano y la ley de mecenazgo. Si Buenos Aires tiene la escena teatral independiente que tiene es porque existe Proteatro. Estamos avanzando en desarrollar la cultura independiente en los barrios con el programa Barrios Creativos básicamente con la idea de iluminar lo que ya existe. Hicimos 30 foros en 30 barrios con participación de más de 500 organizaciones, desde murgas hasta librerías y teatros”, detalló el funcionario, cuyos antecesores en el cargo fueron Darío Lopérfido y Ángel Malher.

La nueva ley de mecenazgo

En esa línea, el gobierno encabezado por Horacio Rodríguez Larreta envió a la Legislatura un proyecto de nueva ley de Participación Cultural -que reforma el esquema de mecenazgo impulsado por el PRO en 2016- para incentivar la inversión privada. “Hasta ahora, el 97% de la inversión proviene de fondos públicos vía desgravación impositiva. Queremos que haya una mayor inversión privada por lo menos del 20% y que las empresas que inviertan puedan promocionar esa acción, cosa que hasta ahora no se podía. Las empresas tienen que competir por poner plata en la cultura”, se entusiasmó el ministro.

Hasta septiembre pasado, se habían inscripto en el régimen de mecenazgo porteño 2234 proyectos, de los cuales se habían analizado 1181. “Primero se ordenó el esquema que había, luego se hicieron mejoras -que ya se están aplicando- y ahora presentamos una nueva ley de Participación Cultural que ya entró en la Legislatura y que se trabajó concientemente con el consenso tanto del sector involucrado como de la oposición. Es una ley superadora y pretende mayor participación”, explicó Avogadro.

En la nueva ley se elimina la figura del benefactor y sólo queda la del patrocinador; se modifica el porcentaje de aporte genuino de las empresas e individuos. Hoy rige un esquema de 50%/50% y con la nueva ley empieza en 80% de deducción y 20% de aporte genuino. Se impulsa el financiamiento fiscal decreciente para favorecer alternancia: hoy los proyectos pueden presentarse reiteradamente y el apoyo del Estado porteño se mantiene inalterado. Con la nueva ley, empieza en 80%/20%, el segundo año pasa a 70%/30% hasta llegar a 50%/50% al cabo de cuatro años para proyectos generales. Se priorizan los proyectos con impacto social en los cuales la deducción de ingresos brutos es mayor, con financiamiento del Estado de 90% y aporte privado 10%, independientemente de si ya se obtuvo financiamiento en años anteriores. Y cuando el beneficiario es una persona humana, el patrocinador podrá deducir el 100%.

Además, se incluye la facultad del beneficiario de rechazar el aporte ofrecido por el patrocinador. Esto en virtud de que el nuevo régimen establece en todos los casos la posibilidad de asociación de la imagen del patrocinador con el proyecto. En caso de rechazo, se daría la oportunidad al patrocinador de aportar a otro proyecto y al beneficiario buscar otra empresa patrocinante.

El cambio del sistema es profundo e incluye: la eliminación de la condición ad honorem de los evaluadores; la limitación de la cantidad de presentaciones a dos por aspirante a beneficiario; la elección de sólo un proyecto por cada convocatoria para favorecer la alternancia y una mayor cobertura; y la creación de un comité artístico que hará la evaluación con sistema de puntaje para cada proyecto (estará integrado por hasta catorce miembros seleccionados por el Poder Ejecutivo entre personas de reconocida trayectoria que durarán un año en el puesto y podrán ser reelegidos por un período). Además, está prevista la creación de un consejo empresarial cultural y del premio al Liderazgo Empresarial en Cultural.

“El mecenazgo es una de las herramientas oficiales que más proyectos culturales fomentó en la ciudad. Seguimos avanzando y profundizando ese camino para generar más participación en la cultura. Queremos que las empresas se involucren en la generación de la cultura porque es un factor fundamental de desarrollo humano. La inversión privada tiene que acompañar la inversión pública. Creemos que para cada empresa hay un nicho por descubrir y con el cuál asociarse”, destacó Avogadro.

“En la misma línea, lanzamos el Pase Cultural, un sistema de estímulo de la demanda cultural por el cual vamos a entregar 100.000 tarjetas de débito a estudiantes y docentes de escuelas públicas con 250 pesos por mes para que puedan gastarlos en cine, teatro, música o libros [si no se usa, el dinero sólo se acumulará dos meses, y si la tarjeta no se usa durante nueve meses, automáticamente se da de baja]. Esperamos que los oferentes se sumen a este estímulo con descuentos que aumenten y mejoren el beneficio”, agregó.

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Si querés, aquí podés volver a ver la charla que tuvimos con Enrique Avogadro a principios de este 2018