Contenidos 05/09/2019

Andrew Fishman: “Enseñarle a la gente a leer las noticias es la estrategia 3.0 de The Intercept”

Por Macarena Gómez Miñano

Editor general de The Intercept Brasil y autor de la investigación que expuso la presunta parcialidad de la Justicia brasileña en el proceso anticorrupción conocido como Lava Jato estuvo en Media Party 2019; en esta entrevista da detalles de cómo fue ese trabajo

Andrew Fishman: “Enseñarle a la gente a leer las noticias es la estrategia 3.0 de The Intercept”

Andrew Fishman es editor general de The Intercept Brasil. Fue uno de los principales autores de la investigación que expuso la presunta parcialidad de la Justicia brasileña en el proceso anticorrupción conocido como Lava Jato. También trabajó con el archivo de documentos de la NSA filtrado por Edward Snowden. En esta entrevista, contó sus pasos recientes e hizo un análisis de la situación actual de los medios de comunicación.

Trabajabas en un medio de comunicación tradicional, y tenías una cierta estabilidad económica y laboral. ¿Por qué decidiste dejarlo todo, mudarte a Brasil, y empezar de cero en un medio independiente?

-Para mí fue una decisión muy sencilla de tomar. Tenía claro que no quería trabajar todos los días en una oficina, haciendo siempre lo mismo. Quería tener más experiencias, especialmente mientras fuera joven. Por eso me decidí a empezar a trabajar freelance. Quería mudarme a Sudáfrica, porque sentía que era un lugar con menos recursos, con pocas señales de información, y donde siempre estaba ocurriendo algo.

De hecho, cuando viajé, Mandela estaba por morir. Empecé a hablar con amigos, uno estaba en Islamabad, y otro en Río de Janeiro. Y ese amigo me pregunto si conocía a Glenn Greenwald, uno de los fundadores de The Intercept, porque estaban buscando a un periodista estadounidense que hablara portugués para contratar inmediatamente. Con esa oportunidad, fue muy fácil tomar la decisión. Era emocionante, diferente. La idea de trabajar para un pequeño medio me encantaba, me daba muchas más oportunidades. Si me hubiera quedado en NPR, hubiera tenido que esperar 20 años para llegar a donde estoy hoy.

“Pasamos mucho tiempo en reuniones debatiendo qué hacer con la información. Además, estaba en código, no podíamos leerla tan fácilmente, fue todo un proceso poder decodificarla y estar seguros de que estábamos entendiendo bien lo que íbamos a contar”

Contame sobre #VazaJato. ¿Cómo fue el trabajo con esas escuchas?

-En un primer momento obtuvimos la fuente y de un segundo a otro teníamos toda esta gran cantidad de información para procesar. Teníamos muchas preguntas: ¿Esto es legal? ¿Pueden asesinarnos por esto? ¿Será real? ¿Qué significa esta información? ¿Cómo la vamos a estructurar? ¿Hacemos 20 historias o una sola? ¿Colaboramos con alguien, lo hacemos solos? ¿Nos vamos del país? Pasamos mucho tiempo en reuniones debatiendo qué hacer. Además, la información estaba en código, no podíamos leerla tan fácilmente, fue todo un proceso poder decodificarla y estar seguros de que estábamos entendiendo bien lo que íbamos a contar.

-No la publicaron apenas la obtuvieron…

-No, y viéndolo ahora puedo decir que eso fue una gran decisión. Pero en el momento fue un gran riesgo. Teníamos claro que ellos sabían que sus conversaciones estaban comprometidas. Que algo podría filtrarse. Y además, nuestra fuente nos aseguraba que éramos el único medio que tenía la información, pero no podíamos saber eso tampoco. Cada día que pasaba, temíamos que otro medio saliera con la primicia, o que apareciera la Policía Federal a confiscar todo el material. Había presión para publicar, pero también para esperar.

-Casos como este nos hacen preguntarnos: ¿Existe en el siglo XXI la privacidad?

-Es una pregunta muy difícil. Nosotros valoramos y respetamos mucho la privacidad de las personas. Por esa razón nunca vas a ver que The Intercept publique todas las conversaciones, sin edición. En la data que recibimos había chats privados, personales, y no relacionados con ningún escándalo de corrupción ni ningún delito. Jamas publicaríamos eso, aunque nos traería muchas visitas. Dicho esto, cuando se habla de política, con personas que trabajan para el Estado, y con mensajes relacionados a cuestiones laborales, creemos que debe primar el interés publico nacional. Pero sí, lo cierto es que este caso nos hizo reflexionar a todos. Te hace pensar dos veces antes de escribir algo en tu teléfono, o mandárselo a un amigo. Hay que estar más alertas que nunca.

“Nosotros valoramos y respetamos mucho la privacidad de las personas. Por esa razón nunca vas a ver que The Intercept publique todas las conversaciones, sin edición. Dicho esto, cuando se habla de política, con personas que trabajan para el Estado, y con mensajes relacionados a cuestiones laborales, creemos que debe primar el interés publico nacional”

-¿Te sentiste amenazado? 

-Por momentos tuve miedo. Quizás no tanto por mí, pero empecé a cuestionarme si podrían hackear los teléfonos de mis amigos o de mi familia porque estaban en mi lista de contactos. Toda tu información está a un click de distancia. Y creo que es responsabilidad de cada ciudadano, y especialmente de cada periodista, el estar informados y ser muy cuidadosos con la forma en que se comunican e intercambian información porque podrían ponerse en riesgo ellos mismos, pero también comprometer a sus allegados o a sus fuentes.

-¿Creés que esta publicidad de la información va a hacer que los políticos se vuelvan mas honestos y transparentes, o sólo va a ponerlos alerta en cuanto a con quién y de qué forma comparten la información?

– Creo que depende de cada caso. En Estados Unidos, por ejemplo, todo parece funcionar bien y estar ordenado, pero en realidad las instituciones son mucho más corruptas que en Brasil. Pero en realidad, eso no sale a la luz porque las instituciones son mucho más complejas, y los criminales mucho más sofisticados. Como ciudadanos tenemos que estar muy atentos a estas cuestiones, y seguirles el ritmo a los políticos para evitar que nos pasen por arriba. Pero la verdad es que no hay ninguna solución mágica: ningún escándalo como el de Lava Jato va a terminar con la corrupción o el abuso de poder, todos son procesos. Lo que hay que propiciar es que haya la suficiente presión de la opinión publica en estos temas, para que realmente se pueda generar un cambio.

-Siendo que en Argentina estamos a semanas de las elecciones: ¿En qué aspectos tenemos que poner el ojo crítico para propiciar una elección más limpia y transparente? 

-En Brasil con el triunfo de Bolsonaro, así como en Estados Unidos cuando ganó Trump, se usó la táctica de la distracción: surgían escándalos todos los días, había un bombardeo de información constante y toda parecía importante, y eso termino por desgastar a los comunicadores y también a la población. Se volvió imposible poner el ojo en lo que era realmente importante, y así fue como el candidato que se presentaba como anti-corrupción, una vez que asumió el poder, terminó siendo parte de cientos de escándalos por lavado de dinero, dinero ilegal, campaña sucia y demás. Y uno se pregunta: ¿Cómo es que se nos pasó ésto? Creo que es importante ser consumidores más sofisticados de la información, tanto medios tradicionales como redes sociales, y entender que hay cientos de campañas de distracción que hay que evitar.

“En Estados Unidos, por ejemplo, todo parece funcionar bien y estar ordenado, pero en realidad las instituciones son mucho más corruptas que en Brasil. Pero en realidad, eso no sale a la luz porque las instituciones son mucho más complejas, y los criminales mucho más sofisticados”

-Y en medio de todolas fake news. ¿Cómo evaluás ese problema?

– Creo que es una problemática real, sin dudas, pero que está completamente inflada y sobrevalorada. Se le presta más atención de la que se debería. Después de todo, las llamadas fake news siempre existieron, lo que cambia es la tecnología. Se llama manipulación, propaganda, no hay nada nuevo, y no van a desaparecer. Me parece mucho menos importante poder chequear si el contenido de una cadena de WhatsApp es real, que concentrarse en quién envió la cadena. Son otras estrategias de desvío de la atención: “hablemos de la infancia de Bolsonaro, en lugar de preocuparnos por quién financia su campana política”. Elijamos bien las historias en las que nos concentramos.

-En The Intercept alegan que buscan enseñarle a la gente cómo leer noticias”. ¿Cómo hacen eso?

-Es nuestra estrategia 3.0, de la que estamos muy orgullosos. Creo que la clave está en hablar. Ya sea en un podcast, un video de Youtube, eventos en vivo… Por ejemplo, para la última primicia que lanzamos en The Intercept, sobre Lava Jato, hicimos un vivo en Facebook explicándole a la gente quienes éramos, sobre qué era la historia, por qué era importante, y cómo interpretábamos nosotros esa noticia. Es toda es información que es necesaria, pero que no se suele poner en la noticia. Quizás tengamos que cambiar la forma de escribir también. Pero me parece importante hacerle entender al público lo que lee. Y usar estas plataformas nuevas también nos ayuda a generar engagement con los mas jóvenes, que se identifican muy poco con medios tradicionales, y se mueven mucho más cómodos en plataformas como Youtube. No hay que ser tan rígidos con respecto a lo que es el periodismo.

-¿Cómo creés que van a evolucionar los medios?

-Creo que la clave está en eso, seguir acercando las redacciones y los medios tradicionales a las nuevas generaciones: lenguaje más informal, más cercano, más puntos de conexión, multiplataformas, menos elitismo. Lamentablemente, la industria sigue siendo muy elitista: hay gente que se dedica al periodismo porque tiene un futuro asegurado económicamente, porque sus padres, tíos o abuelos trabajan en un medio.

En The Intercept queremos darle acceso y oportunidades a personas que nunca conocieron a un periodista en persona. Eso también es diversidad, tener una redacción llena de gente que viene de diferentes trasfondos sociales y económicos. Buscamos gente comprometida y enojada. Porque esa indignación es lo que te va a motivar a investigar, comunicar, ir mas allá. El statu quo debería ofenderte, debería enfurecerte, y esa ira se debería canalizar en pasión y talento. Lamentablemente, las economías de los grandes medios están yendo en la dirección opuesta. Pero quizás, si mostramos un modelo nuevo que funciona, nos empiecen a imitar.

“Pero me parece importante hacerle entender al público lo que lee. Y usar estas plataformas nuevas también nos ayuda a generar engagement con los mas jóvenes, que se identifican muy poco con medios tradicionales, y se mueven mucho más cómodos en plataformas como Youtube”